El padre de la Constitución argentina, Juan Bautista Alberdi, en su obra «El Crimen de la Guerra»(1870), afirma: «No puede haber guerra justa, porque no hay guerra juiciosa. La guerra es la pérdida temporal del juicio».Asimismo, añade que » las guerras serán mas raras a medida que la responsabilidad por sus efectos se hagan sentir en todos los que las promueven y las invitan». Con ello se anticipa en casi un siglo al final de la escalada nuclear que tuvo su punto de inflexión en la Crisis de los Misiles de Cuba y que culminó con la firma por Kennedy y Jrushchov del Acuerdo de Suspensión de Pruebas Nucleares (1962) y la implementación de la Doctrina de la Coexistencia Pacífica, continuando el estigma de la Guerra Fría hasta finales del siglo XX con la caída del Muro de Berlín.

Sin embargo, el eje anglo-judío estaría preparando un triple escenario bélico que abarcaría prácticamente la totalidad de la cartografía terrestre (Europa, Oriente Medio y Extremo Oriente) y que se desencadenaría de modo simultáneo en el verano del 2024, quedando América Latina como islote en un océano borrascoso. El objetivo confeso de los globalistas encabezados por Soros y la Open Society Foundation (OSF) sería la implementación del Nuevo Orden Mundial (NWO), que implicaría la recuperación del papel de EEUU como gendarme mundial siguiendo la Doctrina Brzezinski.

Zbigniew Brzezinski, en su libro «Entre dos edades: El papel de Estados Unidos en la era tecnotrónica» (1.971), indica que «ha llegado la era de reequilibrar el poder mundial, poder que debe pasar a manos de un nuevo orden político global basado en un vínculo económico trilateral entre Japón, Europa y Estados Unidos». Dicha doctrina implicaría el sometimiento de Rusia y China e incluiría la posibilidad de un ataque nuclear preventivo por parte de EEUU utilizando misiles Trident II contra objetivos vitales rusos y chinos en el supuesto de declararse la Tercera Guerra Mundial que sería una conflagración mundial de consecuencias imprevisibles para la especie humana y el futuro del planeta.

Germán Gorraiz López- Analista