Casi 6 meses sin una sola página prestada en Fustiñana, un pueblo de 2.500 vecinos. La biblioteca municipal lleva medio año cerrada, no hay libros, no hay cuentos, no hay refugio para quien quiere pensar, soñar o simplemente escapar del ruido.
El Gobierno de Navarra, que presume de cultura y de cercanía, ha decidido que nuestro pueblo no merece ni un estante, que 2.500 habitantes con niños que aprenden a leer, mayores que buscan memoria, jóvenes que huyen del móvil pueden prescindir de algo tan básico como una biblioteca.
No es un descuido. Es una elección.
El dinero sí llega para campañas, para fiestas, para fotos de políticos sonrientes, pero no para abrir una puerta que lleva a mundos enteros.
Nosotros decimos basta.
Queremos nuestra biblioteca abierta, con horario, con personal, con libros nuevos y viejos. Queremos que la cultura no sea un lujo sino un derecho para todos.
Si Navarra se llama “foral” y “social”, que lo demuestre.
Si no, que deje de mentirnos.
Hoy, en este pueblo, exigimos la reapertura inmediata de la biblioteca.
Que la lectura no sea un privilegio.
Porque leer no es un favor, es lo que nos hace humanos.
Fran Aguirre












