La portavoz del PSN en Tudela, Olga Chueca, analiza la situación del Área de Salud de Tudela tras las quejas de los profesionales de Urgencias del Hospital Reina Sofía por la presión asistencial, y pone sobre la mesa algunos de los principales retos de la ciudad en materias como vivienda, infraestructuras y planificación urbana. La dirigente socialista cuestiona además la forma de gobernar del equipo de gobierno que lidera Alejandro Toquero, al que acusa de priorizar la confrontación frente al diálogo institucional y la búsqueda de acuerdos.
Recientemente los médicos de Urgencias del Hospital Reina Sofía hicieron pública una carta en la que alertaban de su situación y carga de trabajo, ¿qué opina el PSN de Tudela de todo lo que está aconteciendo en torno a la atención sanitaria en el área de salud de Tudela?
Nosotros reconocemos que hay problemas en la sanidad del Área de Salud de Tudela, eso es evidente, y además los profesionales están soportando una carga de trabajo muy importante. Pero creemos que la solución tiene que llegar desde el diálogo y las propuestas, no solo desde la crítica pública.
Por ejemplo, hay foros como el Consejo del Área de Salud de Tudela o las reuniones sobre estrategia de salud comunitaria donde se pueden trasladar inquietudes y plantear soluciones, y hay responsables políticos que hacen mucho ruido públicamente, como Toquero, pero que ni siquiera acuden a esas reuniones ni mandan representantes.
También hay un problema claro de falta de profesionales y dificultades para cubrir plazas, y eso complica todavía más la situación. Además, muchos médicos están muy quemados por la presión asistencial, aunque no solo ellos; también enfermeras y el resto del personal sanitario están soportando mucha carga de trabajo.
Se están estudiando soluciones y medidas organizativas, pero hay problemas estructurales que no se resuelven de un día para otro, sobre todo cuando faltan médicos y cada vez cuesta más cubrir determinadas especialidades o plazas de Atención Primaria.
Y luego también creemos que hace falta una cierta corresponsabilidad ciudadana en el uso de la sanidad, porque se pierden muchísimas citas médicas cada mes, alrededor de 1.000 solo en Tudela. Al final creo que hay una responsabilidad compartida entre administración, profesionales y ciudadanía.
¿Cómo valoran los socialistas tudelanos el proceso de regularización impulsado desde el Gobierno Central y la actuación del ayuntamiento de Tudela al respecto?
Nosotros defendemos una inmigración regulada y segura, por supuesto, pero también entendemos que los movimientos migratorios han existido siempre y que hay muchas personas que ya están aquí, trabajando o queriendo aportar, y cuya situación necesita regularizarse. Este tipo de procesos no son nuevos; se han hecho también en otros países europeos como Italia o Portugal en los últimos años.
Es verdad que tanto UPN como PP rechazaron las mociones relacionadas con esta regularización, tanto aquí como en el Parlamento, alegando que no se estaban haciendo bien las cosas. Nosotros creemos que el proceso tiene unos requisitos concretos, con condiciones determinadas y control de antecedentes, y que precisamente busca ordenar situaciones que ya existen.
Lo que sí creemos es que desde el Ayuntamiento de Tudela se ha generado demasiada alarma. Este proceso se conocía desde hace meses y había margen para organizar recursos y preparar la atención. En otros municipios, incluso más pequeños, se habilitaron rápidamente sistemas de atención o puntos de apoyo para ayudar a la gente con los trámites.
Desde el Gobierno de Navarra se pidió además que Tudela tuviera un punto de registro y finalmente se habilitó en Correos en muy poco tiempo. Por lo que nos trasladan, la atención está funcionando con normalidad y muchas de las dificultades iniciales son las habituales en cualquier proceso nuevo y masivo.
La planta de tratamiento de fangos que proyecta Nilsa en la EDAR de Tudela es el gran conflicto que mantiene el ayuntamiento de Tudela con el Gobierno de Navarra, ¿cómo valora el proyecto y los últimos acontecimientos y cruce de acusaciones que ha mantenido el alcalde con Medio Ambiente?
Yo creo que el proyecto de lodos de Nilsa es un proyecto fundamentalmente técnico que se ha acabado politizando. Estamos hablando de una actuación que viene motivada por una normativa europea que hay que cumplir y que, además, tiene sentido que se plantee en la actual depuradora de Tudela, porque todo el proceso ya está ubicado allí desde hace 25 años.
Otra cuestión distinta puede ser el secado de los lodos o determinadas partes del proyecto, que quizá podrían estudiarse en otra ubicación, pero la base del proyecto tiene lógica técnica. Yo he asistido a reuniones informativas, charlas de Nilsa y encuentros dados por diferentes entidades, ecologistas, etc, y sinceramente creo que se está generando una alarma excesiva.
Desde nuestro punto de vista, el alcalde está utilizando este asunto de forma política y contribuyendo a desinformar a la ciudadanía. Creemos que falta lealtad institucional y voluntad real de buscar soluciones conjuntas con el Gobierno de Navarra.
Nosotros sí hemos mantenido reuniones con distintos colectivos, como Ecologistas en Acción, precisamente para escuchar sus planteamientos e intentar buscar puntos de encuentro. Pero lo que trasladan en muchos casos no son alternativas concretas o viables para resolver el problema.
«El alcalde está utilizando este asunto de forma política y contribuyendo a desinformar a la ciudadanía»
Además, se están mezclando cuestiones diferentes. Se está relacionando este proyecto con la polémica con las plantas de biogás de otras localidades, cuando aquí lo que se plantea es tratar residuos que ya se generan actualmente, aumentando el porcentaje para completar el proceso de tratamiento. Yo no soy técnica y no voy a entrar en detalles que corresponden a los especialistas, pero sí confío en el trabajo de los ingenieros y profesionales que están desarrollando el proyecto.
Desde nuestro punto de vista, el proyecto de Nilsa responde a una lógica de economía circular. Se trata de reutilizar y tratar los lodos que ya se generan, de forma que puedan convertirse en energía a través de la planta de biogás, reduciendo incluso el coste global del sistema, ya que es una empresa pública sin ánimo de lucro.
Se está planteando un problema que, en realidad, viene marcado por la normativa europea. No se puede trasladar indefinidamente el tratamiento de estos residuos de una comunidad a otra, por lo que este tipo de soluciones deben abordarse de forma estructural.
Hay que tener en cuenta que este tipo de instalaciones existen en otros lugares y no necesariamente lejos de zonas urbanas. La cuestión de los olores o la distancia ha evolucionado mucho tecnológicamente, y no debería ser el eje principal del debate.
Por eso creemos que lo que se está haciendo ahora es más una campaña de confrontación política y de comunicación que un debate técnico serio. Pensamos que este tema se está utilizando para generar alarma o desinformación en la ciudadanía.
¿Cree que es algo similar a lo que se produjo con la polémica con la digitalización del aula de la DGT?
Creo que la clave es la lealtad institucional, independientemente de los colores políticos. Cada alcalde puede hacer su propia política, pero lo habitual es que exista colaboración entre administraciones y acuerdos cuando hay voluntad.
En el caso de Toquero da la sensación de que primero se genera el problema y después se presenta como el que encuentra la solución. Es algo que ya hemos visto en otros asuntos, como el de la DGT en el que la situación se gestionó de una forma que generó mucha polémica innecesaria para después presentarse como la solución al problema creado.
Creo que es un estilo de gestión basado en la confrontación, donde se busca más el conflicto político que el acuerdo o la coordinación entre instituciones. Genero el problema, creo un gran revuelo diciendo que aquí no se puede hacer, y luego aparezco como quien aporta la solución. Y eso se acompaña de un discurso en el que parece que, si no interviene él, no hay salida posible.
Las cuentas muestran un resultado favorable año tras año, ¿es un ayuntamiento que se está gestionando bien?, ¿cómo lo valora?
Yo creo que falta planificación, lo he dicho siempre desde el principio. Es cierto que el Ayuntamiento cuenta con un remanente importante y que hay capacidad económica para impulsar proyectos, que se están haciendo cosas, pero lo que falta es una visión más estratégica, más de planificación, de previsión y también una mirada más equilibrada por barrios.
Creo que hay grandes proyectos que podrían desatascar la situación. Por ejemplo, el recinto ferial, donde ya se ha reconocido que el espacio es válido y el Gobierno de Navarra ya ha anunciado una inversión de unos 3 millones de euros para el nuevo espacio del campus de la Universidad. Sin embargo, seguimos esperando a que se concreten concursos o procedimientos administrativos cuando ya tenemos recursos disponibles, dinero suficiente como para asumir, al menos, una primera fase de actuaciones importantes. Otra cosa es que se quieran buscar colaboraciones, que es perfectamente válido, y nadie se cierra a ello.
«Si han llegado a los fondos europeos a España y a Navarra, no ha sido gracias a UPN»
El problema es que es muy complicado avanzar cuando lo único que parece primar es la confrontación. La sensación es que falta planificación. Se hacen anuncios, pero no siempre hay una hoja de ruta clara detrás.
Por ejemplo, en el caso de las piscinas, se habla de una inversión de 4.300.000 euros pero luego se plantean actuaciones como un frontón sin cubrir que dejarán las instalaciones con un uso muy limitado en el tiempo, apenas tres meses al año.
También está el caso del campo del estadio «Ciudad de Tudela», que se ha ido presupuestando durante varios años sin llegar a ejecutarse, algo que evidencia que no hay una planificación real de prioridades.
Sí que es cierto que hay cosas se están moviendo y que algunas actuaciones se están desbloqueando gracias a los fondos europeos, como la EDUSI o ahora los proyectos vinculados al programa PAYTU. El área de Urbanismo ha cogido una ola que ya venía de la etapa de Eneko Larrarte donde se trabajó muchísimo con fondos europeos que, por cierto, hay que recordar que UPN y el Partido Popular votaron en contra. Es decir, si han llegado a los fondos europeos a España y a Navarra, no ha sido gracias a UPN.
¿Cuáles serían los proyectos por los que apostaría el PSN?
Hay grandes proyectos, pero, por ejemplo, a nivel de instalaciones deportivas, falta muchísimo por hacer.
Planteamos, por ejemplo, cubrir el patinódromo. Porque es cierto que cualquiera que haya tenido que utilizar las instalaciones con sus hijos se da cuenta de la realidad. Nos llenamos la boca diciendo que somos la capital de la Ribera, pero no tenemos ni siquiera un pabellón adecuado para el patinaje. En abril, se organizó un campeonato de velocidad que si hubiera llovido se hubiera tenido que suspender porque no hay un espacio alternativo.
Cuando llueve, no pueden entrenar. Existe una carpa en la zona central destinada al patinaje artístico, pero los demás no pueden desarrollar su actividad con normalidad, y además esa instalación está muy deteriorada. Los vestuarios, directamente, dan pena. No tienen duchas ni condiciones mínimas adecuadas.
«A nivel de instalaciones deportivas hay muchas carencias»
Creo que hay que mirar también a los barrios, identificar qué instalaciones existen en cada zona, cómo se utilizan y cómo se pueden mejorar. Eso permite hacerse una composición global porque la ciudad se construye desde dentro hacia afuera.
No se trata de seguir incorporando equipamientos sin más, sino de partir de lo que ya tenemos y ver qué se puede mejorar, y a nivel de instalaciones deportivas hay muchas carencias. Los clubes de futbol no van a tener suficiente espacio para entrenar y hacen auténticos encajes de bolillos para cuadrar horarios. Además, el fútbol base va a pasar a fútbol 7, lo que implicará la creación de más equipos y, aun así, no habrá capacidad suficiente para acoger a todos los niños.
Insisto mucho en este aspecto cuando hablamos de instalaciones deportivas. Qué equipamientos tenemos y en qué estado se encuentran.
Por ejemplo, en el caso de las piscinas, quizá se podría haber incorporado también algún espacio para deportes como tenis o pádel. A veces se realizan inversiones muy grandes en infraestructuras muy concretas para un uso limitado en el tiempo, y quizá sería más interesante plantear una distribución más versátil de los espacios.
¿Qué opinan del proyecto de Gardachales? ¿Cree que ayudará a mitigar el problema de la vivienda en Tudela?
A ver, lo que se pone encima de la mesa es el problema de la vivienda, una dificultad aquí y en cualquier sitio al que vayas. Y vuelvo a esa idea de colaboración: no vamos a conseguir nada solos. No lo consigue solo el Ayuntamiento, ni lo consigue solo el Gobierno de Navarra, ni tampoco el Gobierno de España. La colaboración es fundamental.
En el caso de Gardachales hay un problema de base, que está todo en manos privadas. Pero tampoco sirve quedarse de brazos cruzados. Llevamos más de veinte años así. A finales de abril hicimos un encuentro y abordamos precisamente el tema de la vivienda. Trajimos al alcalde de Orkoien, que se ha encontrado con el desarrollo de unas 2.000 viviendas. El alcalde ha decidido coger el toro por los cuernos, nunca mejor dicho, porque tiene mucha población joven que se le está yendo del municipio y ha dicho que actuar, trabajar sin tregua y sacar el proyecto adelante. Por eso creo que el Ayuntamiento también puede hacer parte del trabajo. Hay margen para intervenir, aunque sea desde lo que tenemos. Hay muchas formas de colaboración.
Ahora, por ejemplo, se ha vendido una parcela municipal por unos dos millones de euros. La cuestión es si esos dos millones se reinvierten en vivienda o en otras cosas. Creo que se pueden hacer más cosas de las que se están haciendo, al menos bajo mi punto de vista.
«En vivienda, si lo que se ha hecho hasta ahora no ha funcionado, no se puede seguir igual esperando que los resultados sean distintos»
En este tema hay que ir de la mano del Gobierno de Navarra y del Gobierno de España, eso lo tengo clarísimo. Si la Ley de Vivienda fuera suficiente por sí sola, el problema estaría resuelto, pero a nivel municipal se pueden hacer muchas cosas.
Tampoco podemos olvidarnos del casco antiguo, donde hay mucho margen de rehabilitación. Incluso el propio Ayuntamiento podría comprar solares, porque hay terrenos disponibles. Sé que es complicado, pero al final unos pocos proyectos bien planteados pueden arrastrar a muchos otros. Si un promotor actúa y el Ayuntamiento acompaña, las cosas avanzan.
Otra idea que venimos defendiendo es el edificio de los juzgados, y estoy cansada de decirlo. Hay oportunidades para rehabilitarlo y destinarlo a vivienda joven en alquiler. También propondría una residencia de estudiantes. Puede parecer una idea insistente, pero permitiría liberar vivienda para alquiler. Con la universidad, los grados y la FP que están llegando, es algo que va a hacer falta.
Ahora mismo hay gente que no puede acceder al alquiler en condiciones normales, y el mercado no está resolviendo el problema. Hay que buscar alternativas reales a la situación actual. Dejarlo todo al libre mercado está claro que no funciona. Creo que hay que ser más innovadores. No creo que sea una cuestión de falta de voluntad, pero sí de explorar otras soluciones. Si lo que se ha hecho hasta ahora no ha funcionado, no se puede seguir igual esperando resultados distintos. Alguien tiene que mover las cosas.
¿Entiende que el Ayuntamiento haya presentado alegaciones al proyecto de mejora de la estación de tren para la parada del AVE en Tudela?
Yo creo que cuando en 2023 se pudo hacer algo en este sentido no se presentó ningún tipo de alegación, cuando lo que se planteaba era mantener la estación tradicional y sacar un apeadero para el TAV fuera, y entonces no se hizo nada.
Creo que estamos en la misma disyuntiva de siempre, pero no lo plantearía como un debate de confrontación. Porque el hecho de que hace 20 años se tomaran determinadas decisiones sobre el tren de alta velocidad, y que con el paso del tiempo se vea que no están funcionando como se esperaba, indica que quizá algunas de esas decisiones no fueron las más adecuadas.
En mi caso, como ciudadana, siempre he defendido que el tren debe mantenerse en la ciudad. Todo lo que sea sacarlo fuera genera problemas de movilidad, lo hemos hablado muchas veces. Y aunque algunos compañeros de otras localidades puedan discrepar, yo lo tengo claro. Se trata de apostar por una estación intermodal, accesible, que permita llegar en autobús o en tren y que Tudela siga siendo una ciudad viva.
«Creo que lo adecuado sería mantener la estación dentro del núcleo urbano y regenerar toda la zona»
Lo que no tiene sentido es un apeadero aislado, vacío, que acaba siendo un espacio infrautilizado. Y lo hemos visto en otros sitios. Instalaciones que parecen cementerios de coches, donde incluso da reparo dejar el vehículo por la inseguridad o la falta de actividad.
Además, hay que tener en cuenta que quien financia este tipo de actuaciones es el Ministerio. Y no estamos hablando de pequeñas inversiones; estamos hablando de proyectos de gran envergadura económica.
Respecto a las alegaciones, el Ayuntamiento está en su derecho de presentarlas. Yo, en tono más crítico, lo que percibo es que a veces se recurre a informes externos o a “opinadores” que acaban marcando una posición concreta, lo que, bajo mi punto de vista, puede restar objetividad al proceso. Pero insisto: es legítimo.
En cualquier caso, es una opinión que no comparto. Creo que lo adecuado sería mantener la estación dentro del núcleo urbano y regenerar toda la zona.
¿Cree que está llegando a la gente su propuesta, su forma de entender la política y el proyecto socialista?
Yo creo que hay mucha gente muy polarizada, muy “a full” de Toquero, por decirlo de alguna manera, pero a veces cuesta distinguir si el debate está realmente en la calle o si está más en redes sociales. Porque detrás de un teclado se dicen muchas cosas que luego no se sostienen en la realidad.
En la calle también hay críticas, claro, pero muchas veces se quedan ahí, no tienen la misma intensidad que en internet. Yo, sinceramente, hay momentos en los que ya relativizo bastante lo que leo, y sigo centrada en trabajar.
Sobre si el mensaje está llegando o no, creo que sí, que al menos hay más información que antes. Las redes sociales están ayudando a que se conozca otra forma de hacer política y a dar visibilidad a muchas cuestiones.
Nosotros, como partido, intentamos llevar al pleno propuestas que mejoren la vida de la gente. Hablamos de instalaciones deportivas, de servicios, de proyectos concretos que afectan al día a día. Por ejemplo, en temas como el patinódromo o incluso otras iniciativas que antes ni siquiera se abordaban, ahora se están poniendo encima de la mesa.
A veces da la sensación de que hay debates que no llegan a la ciudadanía, pero cuando preguntas de forma directa, la respuesta suele ser bastante clara. Por ejemplo, con el tren, la mayoría de la gente lo que quiere es algo muy simple, tenerlo accesible en la ciudad, poder usarlo sin depender de otros medios de transporte.
En general, creo que se está avanzando. Veo al partido en Tudela con estabilidad y con capacidad de seguir proponiendo cosas. Lo importante es seguir trabajando y no dejar que solo un tipo de mensaje se imponga.
¿Cómo valoran todo lo que está aconteciendo en torno a la EPEL-Tudela Cultura?
En el área de Cultura hay una situación que, sinceramente, creo que merece una reflexión profunda. Actualmente tenemos una gerente cuya readmisión ha supuesto en torno a 100.000 euros, con una sentencia que además se ha recurrido y está pendiente de resolución. Después se produjo el cese de la otra gerente, que ha implicado una indemnización adicional de unos 15.000 euros.
Y, en este contexto, tenemos ahora a la primera gerente incorporada cuya situación, a nuestro juicio, no está del todo clara en cuanto a sus funciones y no terminan de concretar exactamente cuáles son sus competencias, más allá de referencias genéricas. Es una situación, cuanto menos, difícil de entender y que genera una evidente falta de definición organizativa.
Y aquí creo que hay una responsabilidad política clara. Sinceramente, considero que el alcalde no está afrontando este problema como debería. Creo que es una forma de gestionar que evita tomar decisiones de fondo, cuando lo que se necesita es precisamente dar respuesta a una situación que, si no se encauza, puede ir a peor.
Entendemos que es un puesto de libre designación y precisamente por eso creemos que debe existir una mayor claridad, rigor y control en su definición.
Recientemente se conoció la resolución del Tribunal Administrativo que dio la razón al sindicato LAB en su recurso a la decisión de Toquero de retirar una exposición organizada por este sindicato en su aniversario. ¿Cómo lo valoran?
Lo que se está evidenciando es una actuación que, desde nuestro punto de vista, responde más a una forma de gestión unilateral, en la que se toman decisiones sin el suficiente respaldo administrativo y después se intenta justificar.
Es decir, se actúa, se decide, se ejecuta, y luego se intenta encajar jurídicamente lo que ya se ha hecho. Y eso, evidentemente, no es la forma adecuada de proceder en la administración pública.
Al final, lo que te está diciendo un tribunal es que la decisión no se ajusta a derecho. Y eso debería llevar a una reflexión.
Este tipo de actuaciones generan costes económicos añadidos en forma de recursos, procedimientos y posibles indemnizaciones, que se van acumulando. Y mientras tanto, hay otras cuestiones de ciudad que siguen sin resolverse.
Nuestra postura es clara. Creemos que hace falta más diálogo, más planificación y menos decisiones unilaterales. Porque al final, en la práctica, lo que se está viendo es una forma de gobernar que genera conflictos que podrían evitarse.
¿Cómo van los proyectos que el PSN incluyó como enmiendas a los Presupuestos Generales de Navarra para Tudela?
Una de las enmiendas era para la creación de un baño público en el Parque del Queiles en la zona de los poetas, un espacio muy utilizado por la ciudadanía. Inicialmente se planteó allí, pero según se nos trasladó desde el departamento correspondiente, se consideró complicada su ejecución en ese punto, por lo que se ha propuesto ubicarlo finalmente en la zona donde están las fuentes de chorros y se instala el mercadillo.
También se incluyó una partida para la climatización del mercado municipal, una actuación que sigue adelante, aunque desde el equipo de gobierno se nos ha trasladado que técnicamente presenta dificultades.
Otra de las enmiendas era un plan de sombras dotado con 15.000 euros, que finalmente ha sido rechazado. Se nos ha comunicado que no se considera necesario y que esa cuantía será devuelta. Nuestra propuesta se basaba en un trabajo previo de análisis, incluso con asesoramiento técnico y una aproximación participativa por barrios, para identificar las zonas con mayor necesidad de sombra, especialmente en espacios de uso infantil o de alta afluencia en horas de calor. Creemos que no se trata solo de colocar elementos puntuales, como se hizo en fiestas, sino de planificar de forma más estructurada este tipo de actuaciones en toda ciudad. Hemos insistido con una moción en el último pleno para que hagan el plan de sombras.
De las distintas propuestas que han ido planteando y que no salen adelante, ¿cuáles creen que deberían asumirse por parte del equipo de gobierno?
Estamos planteando iniciativas en materia de mejora de equipamientos y de espacios públicos como la mejora de zonas de aparcamiento en el entorno del centro urbano, con soluciones de mayor capacidad —incluso combinando opciones en altura o subterráneas— en la avenida de Argentina. La idea es dar respuesta a un problema recurrente y facilitar el acceso a la ciudad tanto a vecinos como a personas de localidades cercanas.
También hemos propuesto actuaciones en distintos barrios, como Lourdes, donde se han estudiado posibles ubicaciones para nuevos espacios de estacionamiento o mejora de los existentes, aunque no siempre es fácil encontrar soluciones ideales debido a la falta de suelo disponible o a limitaciones técnicas. Muchas de estas propuestas requieren estudios en profundidad y una planificación global.
En todo caso, seguimos defendiendo que las propuestas que planteamos tengan un enfoque práctico, orientado a mejorar servicios básicos y la vida cotidiana de la ciudadanía, aunque no todas prosperen.
Otro de los temas que hemos planteado es la renaturalización de los patios escolares. El calor que se está sufriendo en los centros educativos es cada vez más evidente, y creemos que es necesario mejorar el sombreado y crear espacios más adecuados.
Otro asunto importante es el mercado de abastos, que necesita una intervención y una revitalización urgente, actuar con el comercio, porque creemos que es clave para la vida de la ciudad. Otras propuestas se encuentran con dificultades o con negativas, como ocurre con el autobús nocturno o con otras iniciativas que no han salido adelante.
Yo, al final, lo que intento es aportar soluciones a los problemas de la gente, no generar ruido ni desinformación.
En dos ocasiones han insistido en que el Ayuntamiento ofrezca alternativas a los jóvenes para celebrar el Día del Ángel. ¿Cómo valora la negativa del equipo de gobierno a abordar este tema?
Se ha trasladado la idea de que no es competencia del Ayuntamiento pero que hay que partir de una realidad: los chavales son de Tudela, no son de Cabanillas ni de Ablitas, son nuestros jóvenes. Pero es que este año, además, no se ha hecho ni siquiera una campaña de sensibilización, y eso también es importante tenerlo en cuenta.
Da la sensación de que todo se está abordando desde la confrontación, y al final eso no ayuda. Creo que se pueden buscar soluciones. Por ejemplo, hay espacios que podrían valorarse. El Cristo es un lugar que a mí me gusta especialmente; de hecho, ese día hubo allí 40 o 50 personas comiendo. También se podría trabajar con Santa Quiteria. Son espacios que permiten plantear alternativas más estables, incluso con merenderos acondicionados que puedan tener uso ese día y también el resto del año.
«Falta diálogo con la juventud»
Es decir, no se trata solo de buscar un sitio puntual para una celebración, sino de dotar a la ciudad de recursos que puedan ser útiles de forma permanente.
Cuando nosotros éramos jóvenes, nos reuníamos en la orilla del Ebro, en grupos, sin mayores complicaciones. Ahora el contexto es distinto, los formatos también han cambiado, pero precisamente por eso hay que adaptarse y trabajar con ellos. En este caso concreto, lo que creo es que falta diálogo con la juventud. Si se hubiese trabajado directamente con ellos, se podrían haber definido alternativas más adecuadas.
De hecho, cuando he hablado con algunos de los jóvenes implicados, he visto que hay capacidad de organización y voluntad de hacer las cosas bien. Ellos mismos han contactado con Medio Ambiente, han dejado el espacio bastante limpio y han intentado actuar con responsabilidad dentro de sus posibilidades. Por eso insisto en que la clave es trabajar con la juventud, no al margen de ella, escuchando más, planificando mejor y ofreciendo alternativas reales.






