Inicio Colaboradores Pepe Alfaro Nieve, por Pepe Alfaro

Nieve, por Pepe Alfaro

La nieve nos visita. No suele hacerlo mucho
por las tierras riberas surcadas por el Ebro.
Así que es bienvenida, tanto más si lo hace
con esa generosa copiosidad de casi
un día entero. Nieva. Y hacemos estadísticas
de recuerdos antiguos reviviendo la infancia,
y nos volvemos niños, porque la magia blanca
de los copos besándonos nos enciende sonrisas.

Y porque una querencia interior nos empuja
a esa lucha incruenta de bolitas de nieve
o a modelar muñecos desde el alma de artistas
que escondemos por dentro. Pero esa misma nieve
es, a la vez, metáfora de nuestra propia vida.
Llevamos casi un año con el virus a vueltas
que ha truncado las vidas y las economías,
dejando al descubierto tanto error cometido
por adorar al dios material del dinero.
Unas fechas difíciles, en cuyo fondo queda,
cual Caja de Pandora, tras escapar los vicios,
la sólida virtud que no puede faltarnos
para nunca rendirnos, que se llama Esperanza.

Y es también un oxímoron -cálido manto frío-
como canta la jota en su mística brava
donde el amor es sueño en que la nieve ardía.
Nieve, heraldo silente de una vida cercana,
anunciando unos bienes que llegarán, sin duda,
aunque haya quien lo niegue con un negacionismo
propio de quien se arroga estar en posesión
de la más absoluta y única Verdad.

Llega la nieve, sí, poniendo, de este modo,
broche a unas Navidades extrañas, diferentes,
en las que a la pandemia se suma un visceral
odio, que no concede tregua para el sosiego.
Falta de Educación y mínimo respeto,
omnipresente en muchas de las Instituciones
llamadas democráticas, donde se echa de menos
el necesario diálogo en el que no se lleven
las respuestas escritas sin haber escuchado
siquiera las preguntas. La Historia se repite.
y abundan los nostálgicos de unos tiempos pasados
demasiado recientes, que fueron el fracaso
más grande cometido por nuestra “Humanidad”.

Que esta nieve anhelada, real y metafórica
nos traiga un nuevo tiempo de Vida solidaria,
donde el entendimiento, las dudas, el respeto
y los valores éticos nos cubran con su manto
y sea precursora de nuevas Primaveras.