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La contaminación por ozono cae un 61 % en Navarra en 2020, por Ecologistas en Acción

Pese a la crisis de la COVID-19, dos quintas partes de la población navarra han seguido respirando aire con más ozono del recomendado por la Organización Mundial de la Salud

La reducción de la movilidad por la crisis de la COVID-19 ha provocado una mejora sin precedentes de la calidad del aire, también en relación al ozono troposférico. No obstante, 256.000 habitantes de Navarra han seguido respirando aire contaminado por ozono durante el verano de 2020. El Informe sobre la Contaminación por Ozono de Ecologistas en Acción concluye que el 39 % de la población y el 66 % del territorio navarros han estado un año más expuestos a unos niveles insalubres de este contaminante. El Gobierno de Navarra sigue sin adoptar medidas eficaces sobre el transporte, la industria y la agricultura y ganadería intensivas que eviten los episodios puntuales y reduzcan los elevados niveles de fondo.

El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos recogidos entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2020 en 483 estaciones oficiales de medición de ozono repartidas por todo el territorio español, entre ellas 9 situadas en Navarra.

En lo que respecta a la Comunidad Foral de Navarra, entre sus principales conclusiones, destacan:

– El ozono es un contaminante muy complejo, que no tiene una fuente humana directa sino que se forma en la superficie terrestre en presencia de radiación solar por la combinación de otros contaminantes denominados precursores, emitidos por el transporte (en especial los vehículos diésel), las centrales termoeléctricas, ciertas actividades industriales o la agricultura y ganadería intensivas. Se trata por tanto de un contaminante secundario que en verano afecta a las áreas suburbanas y rurales influenciadas por la contaminación urbana e industrial.

– El ozono troposférico es el contaminante atmosférico que año tras año afecta a más población y territorio. Durante 2020 sus niveles se han reducido de forma importante, interrumpiendo la tendencia estacionaria o al alza de los últimos años, como consecuencia de la drástica disminución de las emisiones de sus contaminantes precursores en la industria y en el transporte, por efecto de la crisis de la COVID-19.

– El informe de Ecologistas en Acción toma como referencia el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de acuerdo al cual el aire contaminado por ozono ha afectado al 39 % de la población y al 66 % del territorio navarros, en las zonas de La Ribera y la Zona Media de la Comunidad de Navarra.

– Si se considera el valor objetivo establecido por la normativa, más laxo que la recomendación de la OMS, no habría población que haya respirado aire contaminado por encima del estándar legal, a diferencia de lo ocurrido en periodos anteriores en Navarra.

– La frecuencia de las superaciones de los estándares legal y de la OMS ha sido muy inferior a la de años precedentes, con un descenso de respectivamente el 94 % y el 61 % en relación al promedio de las registradas en el periodo 2012-2019, en el conjunto de Navarra.

– La mejoría de la situación ha sido en especial relevante en la Montaña de la Comunidad de Navarra, con una reducción del número de días con mala calidad del aire del 90 %. Las estaciones de Olite y Sangüesa, en la Ribera de la Comunidad, y la de la Plaza de la Cruz en Pamplona, también han registrado una caída similar de las superaciones de ozono.

– La contaminación por ozono debe abordarse como un problema sanitario de primer orden. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, causa cada año entre 1.500 y 1.800 muertes en el Estado español. Las personas más afectadas son niñas y niños, personas mayores, mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades cardiorrespiratorias crónicas.

– El coste sanitario y laboral de la contaminación por ozono fue de 5.000 millones de euros en 2013, un 0,33% del PIB español, según el Banco Mundial, sin considerar los daños provocados sobre los cultivos y los ecosistemas naturales.

– La información a la ciudadanía por parte de las administraciones públicas no es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema. La aglomeración de Pamplona carece actualmente de una estación suburbana que mida ozono. Resulta elemental por ello que el Gobierno de Navarra se esfuerce por mejorar la información de la calidad del aire en su Comunidad.

– Los Planes de Mejora de la Calidad del Aire para reducir la contaminación son obligatorios según la legislación vigente. Pero, en el caso del ozono, el Gobierno de Navarra sigue sin elaborar el de la zona de La Ribera, donde resulta preceptivo. Se trata de una negligencia que está poniendo en peligro la salud de los 189.000 habitantes de esta zona.

– Ecologistas en Acción ha solicitado reiteradamente al Gobierno de Navarra la adopción urgente de este plan, habiendo recibido una respuesta negativa que la organización ambiental ha recurrido en vía judicial con la finalidad de que las autoridades autonómicas cumplan con sus obligaciones legales en materia de calidad del aire y salud pública.

– Las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire por ozono son la disminución del tráfico motorizado, trasladar el transporte de mercancías al ferrocarril, la adopción de las mejores técnicas industriales disponibles, la sustitución de los disolventes orgánicos por agua, el ahorro y la eficiencia energética y el apoyo a las energías renovables en lugares humanizados o para autoconsumo. También es necesario penalizar a los vehículos diésel y una moratoria para las grandes explotaciones ganaderas intensivas.

– La crisis de la COVID-19 ha demostrado que la reducción estructural del transporte y la descarbonización de la industria son las mejores herramientas para mejorar la calidad del aire que respiramos, en las ciudades y en las zonas rurales, también en el caso del ozono. La dramática situación creada por la pandemia viene a corroborar que la reducción de las emisiones de precursores sí es efectiva para combatir la contaminación por ozono.

Ecologistas en Acción