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La contaminación del aire repunta en Navarra, por el cambio climático y la mayor combustión de petróleo, por Ecologistas en Acción de la Ribera

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El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos recogidos en 780 estaciones oficiales de medición instaladas en todo el Estado español, entre ellas 13 situadas en la Comunidad Foral de Navarra. Entre sus principales conclusiones, destacan:

– El año 2025 fue húmedo y el tercero más cálido en España desde al menos 1961. El extremado calor estival contribuyó al aumento de las concentraciones de ozono, en especial durante las olas de calor de junio-julio y agosto, pero bajaron los episodios de calima. La ola de incendios forestales de agosto contribuyó a agravar la contaminación por partículas.

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– La quema de petróleo alcanzó el año pasado su nivel más elevado desde 2011, impulsada por el mayor consumo de combustibles de aviación y de automoción. Si bien el uso de gas se mantuvo un 17 % por debajo del de 2019 y las fuentes renovables cubrieron el 57 % de la demanda eléctrica, limitando las emisiones de las centrales térmicas.

– Durante 2025, la calidad del aire en Navarra mejoró ligeramente en relación a las partículas finas (PM2,5) y al dióxido de nitrógeno (NO2), pero empeoró respecto a las partículas respirables (PM10) y al ozono troposférico, aunque sin llegar en general a las concentraciones medias previas a la pandemia de la COVID-19.

– El informe toma como referencia los nuevos valores límite de la Directiva 2024/2881, que deberán alcanzarse antes de 2030, de acuerdo a los cuales el aire contaminado afectó en 2025 al 54 % de la población navarra, lo que expresa la magnitud del reto a asumir por las administraciones en los próximos tres años para alinearse con la nueva legislación.

– Considerando la normativa todavía vigente, no hubo población que respirara aire contaminado ni superficie expuesta a niveles de contaminación que dañan la vegetación, por encima de los obsoletos límites legales actuales.

– Si se tienen en cuenta los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mucho más estrictos que los límites legales vigentes y nuevos, y el objetivo a largo plazo para proteger la vegetación de la Unión Europea, el aire contaminado afectó de nuevo el año pasado a la totalidad de la población y al tercio meridional del territorio (La Ribera).

– Las partículas (PM10 y PM2,5) y el dióxido de nitrógeno (NO2) en el aire siguieron afectando a la mayoría de la población navarra. Las partículas PM10 presentaron la peor situación en la estación de Zubiri, desbordando los nuevos límites diario y anual para 2030 por las emisiones de la planta de fabricación de óxido magnésico de Magnesitas de Navarra, S.A. La aglomeración de Pamplona incumplió el nuevo límite legal anual para 2030 del dióxido de nitrógeno. Y el ozono afectó a las áreas suburbanas y rurales de La Ribera navarra.

– La contaminación del aire es la primera causa ambiental de muerte. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2023 fallecieron prematuramente hasta 24.000 personas en el Estado español por enfermedades agravadas por la mala calidad del aire, 240 en Navarra. Los costes sanitarios, laborales y productivos de la contaminación alcanzan 32.000 millones de euros al año, el 2,4 % del PIB español.

– Ecologistas en Acción realizó en 2024 una campaña de medición de NO2 en los accesos a algunos de los centros escolares con más tráfico motorizado de la ciudad de Tudela, con el resultado de que la población infantil está a menudo expuesta a niveles muy elevados de contaminación, por encima de los registrados en la estación oficial de control de la calidad del aire. Lo que además cuestiona la correcta ubicación de esta estación, por lo que la organización ambiental ha pedido su revisión para las estaciones urbanas de tráfico.

– La única forma de mejorar la calidad del aire en las ciudades es disminuir el tráfico motorizado, potenciando la movilidad activa peatonal y ciclista y el transporte público eléctrico. También es necesario promover el ahorro energético, ordenar el actual despliegue caótico de las energías renovables, adoptar las mejores técnicas industriales disponibles, reducir el uso del avión, acordar Áreas de Control de Emisiones ambiciosas para el Mar Mediterráneo y el Atlántico Noreste, y una moratoria para las nuevas macrogranjas.

– Vencido hace tres años y medio el plazo para que todas las ciudades de más de 50.000 habitantes establezcan zonas de bajas emisiones, para mejorar la calidad del aire y mitigar el cambio climático, la mitad de ellas no han cumplido siquiera formalmente esta obligación. El Gobierno de Navarra y los ayuntamientos de Tudela y Pamplona carecen de protocolos frente a los episodios de mala calidad del aire.

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