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La red social dirigida por David Fincher mostraba el origen de la start-up creada por Mark Zuckerberg para conectar a los individuos. Ahora, el que fue guionista de aquel excelente film del 2010, Aaron Sorkin, dirige esta continuación, donde narra como una empleada de Facebook y un tenaz periodista del The Wall Street Journal destapan algoritmos capaces de potenciar discursos de odio e incitar a la violencia. El film lo protagonizan: Mikey Madison, Jeffrey Allen White, Jeremy Strong.

Frances Haugen (Mikey Madison), ingeniera en la plataforma de Facebook descubre como determinados algoritmos de la red social han generado problemas mentales en los jóvenes, además de difundir sin control peligrosos discursos de odio. Por ello, contacta con el periodista del The Wall Street Journal, Jeff Horwitz (Jeremy Allen White), para contarle sus investigaciones y las verdaderas intenciones del gigante de la comunicación.

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Por otro lado, asistimos al ensayo de Mark Zuckerberg (Jeremy Strong), con sus colaboradores ante un posible juicio por los informes presentados contra él. Jeff y Frances saben que su vida cambiará al destapar los verdaderos intereses de la empresa tecnológica…

El creador de El ala oeste de la Casa Blanca, conjuga en la narración dos hilos argumentales, el desvelamiento de los informes que acusan a Facebook de manipulación, incitación al odio, y a Zuckerberg ensayando su defensa ante un posible juicio por los delitos cometidos. Sorkin muestra su estilo directo gracias a unos diálogos eléctricos contra los métodos del gigante tecnológico, además de revindicar el papel del periodismo de investigación, y denunciar la utilización de la red para influir en la vida política, económica. Lástima que pase de puntillas por el asalto al Capitolio, no profundice en el personaje de Zuckerberg, y sobre todo haga una puesta en escena más teatral que cinematográfica.

Los personajes que encarnan Mikey Madison y Jeremy Allen White, son mucho más convincentes que el protagonizado por Jeremy Strong, demasiado hierático, maniatado por el guion.

Un film que plasma como la empresa líder en comunicaciones, después de pagar millones de dólares en indemnizaciones y cambiar su nombre a Meta para evitar más procesos legales, sigue navegando a sus anchas entre los mares de la manipulación, la desinformación y el negocio económico.

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