Inicio Colaboradores Carlos Muñoz El Diablo viste de Prada 2, por Carlos Muñoz

El Diablo viste de Prada 2, por Carlos Muñoz

Marcando estilo y territorio

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Entre las películas atractivas en estos 25 años cumplidos escribiendo en esta sección, está El diablo viste de Prada del 2006. Si entonces David Frankel se inspiraba en la novela de Lauren Weisberger, asistente de Wintour, (editora jefa de Vogue), donde retrataba la explotación laboral de las becarias, 20 años más tarde apunta a la crisis del periodismo escrito ante el avance de las redes sociales, y tiranizado por las audiencias. Los intérpretes son los originarios: Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci.

Hace veinte años que Andy Sachs (Anne Hathaway,) dejó la revista Runway, dirigida por la déspota Miranda Priestly (Meryl Streep), para dedicarse al periodismo. Fruto de su trabajo, Andy va a recibir un premio, y en ese instante es despedida vía WhatsApp para abaratar costes. A pocos metros de allí, Miranda acude a una gala y es informada por su asistenta Amari (Simone Ashley), de que su imagen y la de la revista han sido dañadas por un artículo. El Ceo de Runway contratará a Andy, para dar un vuelco a la situación.

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Al llegar a Runway, Andy sufre el desprecio de Miranda como antaño, sin embargo, Nigel (Stanley Tucci), brazo derecho de Miranda, le sigue apoyando. El problema es que la revista y Miranda están cuestionadas ante el avance digital, y por los nuevos inversores tan ignorantes del negocio como vulgares. Además, el multimillonario Benji Barnes (Justin Theroux, ¿caricatura de Jeff Bezos?), y novio de Emily (Emily Blunt), ex secretaria de Miranda, desea comprar la revista..

El film insinúa la decadencia de la prensa escrita amenazada por la digitalización, pero sigue focalizado en la industria de la moda, sus luchas de poder y la búsqueda de la singularidad. Continúa la exhibición de vestidos, marcas y celebridades (Donatella Versace, Marc Jacobs, Heidi Klum…). El film funciona gracias al humor, los diálogos mordaces, y por el trabajo de sus protagonistas. La nota discordante es el romance de Hathaway, introducido con más calzador que las botas de Chanel que luce Anne.

Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci mantienen la química entre ellos con el mismo esplendor que en la primera entrega.

El film de Frankel repite la fórmula del 2006 adaptándose a los nuevos tiempos, insinuando que la forma de vestir es parte de nuestra carta de presentación ante el mundo.

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