La saga de Star Wars iniciada en la década de los setenta, y continuada a través de precuelas, episodios, versiones animadas ha sido un filón que Hollywood se resiste a abandonar. El director Jean Fauvreau creador de la serie The Mandalorian and Grogu para Disney, traslada a sus personajes a la gran pantalla, donde continúan eliminando viejos enemigos de La Nueva República. El film está protagonizado por: Pedro Pascal, Sigourney Weaver, Johnny Coyne.
La historia ambientada después de la trilogía original, presenta a Din Djarin, (Pedro Pascal), un cazarrecompensas que elimina a grupos rebeldes que desean atentar contra La Nueva República. En las primeras escenas, vemos al Mandaloriano luchar contra unos enemigos acompañado por Grogu o Baby Yoda, un ser que apenas habla, come bichos, pero acompaña fielmente a su maestro.
Un día la coronel Ward (Sigourney Weaver), encarga a Mando capturar a un señor de la guerra. Para ello, debe obtener información a través de los Gemelos, unos mafiosos que exigen a Mando rescatar a su sobrino Rotta el Hutt (voz de Jeremy Allen White,). Sin embargo, cuando Mando encuentra a Rotta, este no quiere volver ya que ha obtenido éxito como luchador al servicio del mafioso Janu (Jonny Coyne,), y teme que sus tíos lo asesinen. El problema comienza cuando sabe que Janu no va a concederle la libertad, por ello se asocia con el Mandaloriano para escapar, misión muy compleja….
Jon Fauvreau condensa la esencia de la serie, en un film autónomo con altibajos. Aparte de las batallas, nuevos escenarios, lo que atrapa de la historia es el contraste entre un hierático Mandaloriano (ocultado bajo el casco excepto en una escena), y el entrañable Grogu, que cada vez que aparece acapara todo el protagonismo. Lástima que el ritmo narrativo no sea continuo, debido al intento de cerrar historias para empezar otras sin profundizar en los protagonistas, y se alargue el relato como si fuera una sucesión de capítulos.
Si hay algún protagonista en este film es el animatrónico Grogu, el resto de actores, Pedro Pascal o Sigourney Weaver son meros acompañantes de la estrella Baby Yoda.
Un film que evoca las grandes aventuras intergalácticas, con dosis de humor y efectos especiales, pero necesita que “la fuerza acompañe” en el futuro, si algún director pretende superar el universo imaginado por su creador George Lucas.











