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Espero que los lectores hayan descansado sea en el mar, la montaña, con la familia o amigos en otro verano tórrido. El verano cinematográfico ha sido flojo, excepto La Odisea, el relato homérico convertido en un blockbuster que a los fans de Nolan nos ha decepcionado, por su descompensación entre relatos, la elección de algunos actores, a pesar de su excelente montaje y estilo épico. Centrado en el nuevo film de Ridley Scott, éste se inspira en la novela de Peter Heller para narrar la supervivencia de un grupo de individuos en un mundo asolado por un virus. El film lo protagonizan: Jacob Elordi, Josh Brolin, Guy Pearce, Margaret Qualley.

La humanidad ha sido asolada por culpa de un virus, sin embargo, dos hombres y un perro siguen resistiendo en un rincón de Colorado, son: Hig (Jacob Elordi), que perdió a su mujer, y que sale en su avioneta en busca de más supervivientes, junto a su compañero Bangley, (Josh Brolin), ex marine, encargado de defender el lugar de los “segadores”, grupos armados dispuestos a arrasarlo todo.

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Hig ante la llamada de auxilio desde Grand Junction, decide abandonar a Bagley, para saber si hay allí algún superviviente. Sin embargo, en el vuelo sufre una avería y aterriza cerca de la casa de, Popps (Guy Pearce), que vive con su hija Cima (Margaret Qualley). Popps desea que Hig arregle su avioneta, y se marche cuanto antes, algo que sucederá por la aparición de un grupo de “segadores”, que les harán huir si desean sobrevivir…

El film del director de Los duelistas, no figurará entre los mejores de su exitosa carrera, pero a través del personaje de Jacob Elordi, y de las imágenes mostradas a través de sus vuelos, aporta una mirada cargada de esperanza ante un mundo asolado. Scott privilegia la conversación, la fotografía de la naturaleza antes que la pura violencia que también la hay representada por esos “segadores”. A veces la mezcla de escenas distópicas como las de Gran Junction con escenas románticas chirría, pero rápidamente vuelve a esos paisajes testigos mudos de los acontecimientos, que aportan la calma.

Respecto a los actores Jacob Elordi sobresale por encima del resto, aunque está bien secundado por Josh Brolin y Guy Pearce.

Ridley Scott a sus 89 años, a través de un film sin estridencias, plantea cómo afrontar un futuro y qué es lo que realmente importa cuando todo parece perdido.

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