Inicio Opinión Con Natividad y alevosía, por Alberto Pérez Martínez y Concha Goñi Orayen

Con Natividad y alevosía, por Alberto Pérez Martínez y Concha Goñi Orayen

Publicidad

La publicación de la Ley de Presupuestos de Navarra (esta vez la Ley Foral 35/2022, de 28 de diciembre, de Presupuestos Generales de Navarra para el año 2023) siempre nos genera una inquietud curiosa por conocer cuáles van a ser las modificaciones normativas que el Gobierno de Navarra va a colarnos como disposiciones adicionales o finales. Este año nuestro Gobierno ha embutido una modificación de la norma que permite solicitar la excedencia voluntaria, es decir, la oportunidad de trabajar en otro puesto de trabajo público (fijo o contratado) conservando la plaza ganada por oposición en la Administración Foral.

Nuestro querido Gobierno concede esta opción a todos los funcionarios forales, excepto a los médicos de Navarra, que deben permanecer al menos dos años en su plaza fija foral antes de optar por acogerse a una excedencia voluntaria.

En este momento la falta de médicos que quieran venir a trabajar a Navarra es alarmante y la previsión es que la situación empeore en los próximos 5 años. Si ahora estamos viviendo situaciones de demora en la atención, retrasos diagnósticos y ausencia de continuidad asistencial no quiero pensar como estaremos en unos meses. La sanidad navarra se ha convertido en un quiero y no puedo, en una sombra de lo que fue y en una ruina inminente. Muchos años de mala gestión e imprevisión son los responsables. Unas cuantas generaciones de políticos miopes y sectarios nos están conduciendo a un punto de deterioro inimaginable hace solo 10 años.

A la carencia de médicos que quieran venir a compartir la sobrecarga y el maltrato institucional foral (los médicos somos vocacionales, pero no suicidas), la Administración oferta más sobrecarga y más maltrato, con cupos más numerosos, retribuciones congeladas, médicos cubriendo varios puestos de trabajo simultáneamente, imposibilidad de conciliar familia y trabajo y siendo conscientes de que en otras comunidades y países nos ofrecen “el pan y la sal” que aquí nos niegan.

El Gobierno de Navarra ha dado un paso más, nos ha convertido en funcionarios de segunda, en trabajadores públicos a los que se niega las ventajas de todos, la posibilidad de una excedencia, que sí otorga al resto. Nos ha convertido en personal a hostigar, en personas sospechosas a las que reprimir, en facultativos que debemos ser sometidos a un régimen especial carcelario para evitar que nos vayamos lejos.

¡Pues nos iremos igualmente! Limitar nuestras opciones laborales no va a arredrarnos. Si en vez de mejorar las lamentables condiciones de trabajo actuales, prefieren atarnos a la mesa de la consulta van a conseguir lo contrario, que deseemos aún más buscar un trabajo digno, asumible, justamente retribuido, reconocido y agradecido. Y si no es en Navarra… ¡será fuera!

¡Nos vemos en la huelga!

Alberto Pérez Martínez, Secretario General del SMN, y Concha Goñi Orayen, Vocal de la Comisión Ejecutiva del SMN

 

Publicidad
Artículo anteriorLa Residencia Hogar San José de Corella estrena los nuevos vestuarios de sus trabajadoras
Artículo siguienteLos hermanos Acereda se llevan una San Silvestre tudelana de récord