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Bardenas Reales: un paraje mágico que siempre sorprende

Bardenas

El Parque Natural de las Bardenas Reales es uno de los principales atractivos turísticos de la Ribera de Navarra, si no el principal. Este paraje pseudo estepario ha sido esculpido a lo largo de millones de años a causa de la erosión, y sus formas caprichosas y singulares no dejan indiferente a nadie.

Su belleza salvaje y sus características únicas hicieron que la UNESCO la declarase Reserva de la Biosfera. Su apariencia casi lunar en algunas zonas la convierten en un lugar único, un semidesierto de 42.500 hectáreas que impacta y sorprende al turista. Sus ejes máximos son de 45 Km. en dirección Norte-Sur y de 24 Km. en dirección Este-Oeste. Limita con un total de trece municipios navarros (al Norte con Carcastillo, Santacara, Mélida y Caparroso; al Oeste con Villafranca, Cadreita, Valtierra y Arguedas; por el Sur con Tudela, Cabanillas, Fustiñana y Buñuel) y por el Este con la Comunidad Autónoma de Aragón. Sin embargo, a pesar de su apariencia desnuda e inhóspita, esconde al mismo tiempo, grandes valores naturales.

La Bardena puede conocerse a través de visita guiada o por cuenta propia. Existen muchas y atractivas rutas señalizadas para recorrer a pie, en bicicleta, a caballo o con vehículos a motor (consultar límites y normativa: 948 82 00 20). Para informarnos adecuadamente de las condiciones en las que hay que hacer la visita, conviene pasar por el Centro de Información de Bardenas Reales, o consultar la web de la Comunidad de Bardenas Reales (https://bardenasreales.es/turismo/).

La Bardena ofrece paseos para hacer en pie o en bicicleta que no dejan indiferentes al visitante

De gran extensión, la Bardena se divide en tres zonas que, de norte a sur, son: el Plano, la Bardena Blanca y la Bardena Negra. El Plano es una tierra de cultivo en la que hay por las elevaciones más suaves. Por su parte, la Bardena Blanca es quizás la más turística, la más fotografiada y visitada. Aquí encontramos las principales y más conocidas formaciones Castildetierra y Pisquerra. Son típicos de la Blanca los cabezos erosionados, los barrancos secos y el aspecto estepario. También en este pareje es donde se ubica el Polígono de Tiro, aunque fuera del Parque Natural. Finalmente la Bardena Negra recibe este nombre porque aquí el terreno se oscurece dando paso a los únicos bosques de pino carrasco de la zona acompañados de matorral.

Espectaculares miradores que permiten disfrutar de la Bardena en todo su esplendor

Si queremos obtener una vista general del parque, existen varios miradores desde los que es posible apreciar las diferencias de unas zonas a otras. La Bardena Blanca puede observarse con una panorámica muy completa desde el Alto de Los Aguilares. Otro de los sitios más visitados es el Balcón de Pilatos, que a su vez, es un excepcional observatorio de aves. Y es que desde estos puntos elevados es posible admirar la belleza y la riqueza de este semidesierto en el que se encontramos dos reservas naturales: el Rincón del Bu en la Bardena Blanca (460 hectáreas), y las Caídas de la Negra en la Bardena Negra (1.926 hectáreas). En el Rincón de Bu encontramos unos cortados donde se cría el búho real. En las Caídas de la Negra hacen referencia a los cortados de hasta 270 metros de desnivel.

Los usos tradicionales de las Bardenas

Otro aspecto importante del territorio bardenero son los usos tradicionales. Hasta finales del siglo XIX y comienzos del XX fue la ganadería (ovino, caprino y vacuno), seguido de otros como la extracción de leña, el carboneo, la caza, la apicultura o la recolección de plantas silvestres (esparto, sobre todo). A comienzos del siglo XX, la gran roturación supuso la desaparición de la mayoría de los bosquetes aislados de pinos, sabinas y carrascas que aún quedaban.

La agricultura pasó entonces a estar en un primer plano, y la superficie cultivada creció de un 8 a un 52%. Sin embargo, éste no fue un cambio rápido. La lentitud de los procesos de roturación y la existencia de barrancos, laderas, cerros y lindes entre fincas agrícolas, permitieron que se mantuviera una alta diversidad faunística y botánica. Los últimos usos en aparecer en territorio bardenero fueron el militar (Polígono de Tiro) y el turístico.

Equilibrio necesario entre el turismo y la flora y la fauna

Aunque a veces no sea fácil de ve, la fauna abunda en los parejes del Parque Natural de Bardenas Reales. Águilas, buitres, búhos, avutardas, zorros, gatos monteses, ginetas, anfibios y reptiles campan entre matorrales, sisallares, saladares y espartales.

Por eso es importante acercarnos a este lugar respetando las normas: no transitar fuera de los caminos señalizados, no molestar a los animales y no coger minerales o plantas. Conviene también saber que la Comunidad de Bardenas limita temporalmente el acceso a los parajes de la Ralla, Rallón, Pisquerra, La Gorra y la balsa de Zapata, durante los meses de febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio y agosto, con el fin de preservar y garantizar la tranquilidad de las aves nidificantes.

La medida viene motivada por la confluencia de visitantes al Parque Natural y Reserva de la Biosfera de Bardenas durante estos meses, lo cual supone poner en riesgo a las especies más emblemáticas de Bardenas en una época especialmente sensible al encontrarse en su periodo de reproducción.

Los visitantes deben entender que esta medida se adopta con el fin de conservar especies que están protegidas y requieren de una tranquilidad en el momento de la nidificación.
Con tal fin, se han colocado señalizaciones en las que se recuerda la prohibición de acceso a estas zonas por cualquier medio, de tal manera que la prohibición alcanza no sólo a vehículos, sino que la misma supone un límite temporal tanto para paseantes, bicicletas, etc.

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