Inicio Colaboradores Carlos Muñoz Perfect days, por Carlos Muñoz

Perfect days, por Carlos Muñoz

La belleza de las pequeñas cosas

Después de seis años de ausencia y los fiascos de Inmersión, y Los últimos días de Aranjuez, el director Wim Wenders vuelve a Japón para rendir tributo al maestro Yasujiro Ozu como hizo con el documental Tokio-ga (1985), y de paso reencontrarse con su cine intimista. En esta ocasión, narra la vida de un limpiador de baños públicos en Tokio, y cómo hace de cada acto diario, una ocasión para agradecer la oportunidad de vivir. El film está protagonizado por: Koji Yajusho, Tokio Emoto,Min Tanaka,Sayuri,Ishihawa.

La vida de Hirayama (Koji Yajusho), transcurre con aparente cotidianeidad. Se levanta con el ruido del barrendero por la mañana, se asea, sale por la puerta enfundado en su mono azul, mira al cielo, compra una café en una máquina de vending, se sube a la camioneta y enciende su radiocasette para dirigirse a trabajar limpiando los servicios públicos en la ciudad de Tokio.

Al mediodía acude al parque a comer, contempla a un vagabundo y a una mujer que acude al mismo lugar para comerse un bocadillo. Por la tarde, regresa a su casa, para acabar cenando cada día en el bar del metro. A pesar de su rutina, saca tiempo para jugar al tres en raya con un usuario invisible de los servicios o contemplar atónito como su compañero de trabajo Takashi (Tokio Emoto), intenta burdamente ligar con una chica. Si metódica es su rutina diaria, no menos concienzudo es su trabajo, donde se esfuerza por dejar impolutos los servicios, siendo su trabajo un vehículo para mostrarnos la ciudad de Tokio. Su vida discurre apaciblemente hasta que un día se encuentra con su sobrina Niko (Yumi Asó), que le recordará un pasado no tan feliz…

La cámara de Wenders sin caer en la reiteración narrativa, plasma con minuciosidad cada acto de un hombre agradecido con su trabajo que disfruta fotografiando a los árboles, oyendo su música preferida (The Animals, Patti Smith, Van Morrison, Lou Reed y la canción que ilustra el título Perfect Day), o leyendo antes de dormir. El director de la extraordinaria Paris, Texas, desea mostrarnos a través del personaje de Hirayama, el valor de los pequeños detalles del día a día que ignoramos, precisamente por su aparente insignificancia, no hace falta rodearse de muchas cosas para disfrutar de la vida.

El peso de la película recae en la excelente interpretación de Koji Yajusho, el cual con su mirada y su silencio es capaz de transmitir y conducirnos por las diferentes emociones: alegría, melancolía.

Wim Wenders nos invita a escuchar más que a hablar, igual que hace el personaje de Hirayama, pero sobre todo nos empuja a apreciar los detalles que suceden en nuestro día a día, y descubrir en la simplicidad la grandeza, en lo ordinario lo extraordinario.