Pepe Alfaro, escritor e ilustrador navarro especializado en poesía infantil
El escritor Pepe Alfaro
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Una entrevista de Milagros Rubio.
Graduada en Lengua y Literatura española y alumna en la UNED del máster de Formación e Investigación Literaria y Teatral en el contexto europeo.

José Javier Alfaro Calvo, Pepe Alfaro, ha desarrollado a lo largo de su trayectoria una amplia labor como escritor e ilustrador. Autor de cuentos, artículos y poesía, una parte especialmente significativa de su obra está dirigida al público infantil, una vertiente que nació estrechamente ligada a su experiencia como docente.

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En esta conversación con Milagros Rubio, Alfaro recuerda aquellos primeros trabajos con poesía en las aulas del Colegio Público Griseras de Tudela, repasa las influencias que marcaron su escritura —desde Federico García Lorca o Gloria Fuertes hasta los romances que aprendió de su abuela Avelina— y reivindica la capacidad de la poesía para jugar, aprender, ejercitar la memoria y expresar emociones.

¿Por qué empezaste a escribir poemarios para público infantil?

En el Colegio Público Griseras de Tudela empezamos, a finales de los años 80, un programa titulado Encuentros con el autor. Contactábamos con escritores y escritoras de literatura infantil y juvenil, trabajábamos alguna de sus obras durante el curso y, hacia la primavera, venían al colegio para mantener un encuentro con el alumnado.

Aquello me animó a trabajar previamente algunos de sus textos, sobre todo poéticos, intentando fomentar la creatividad. Era lo que más me interesaba. Después, de una manera natural, empecé a escribir poesía infantil.

—Es decir, tu profesión como docente tuvo una gran influencia.

—Sí. La poesía puede ser un juego pedagógico muy importante para niñas y niños, tanto en su vertiente lúdica como intelectual. Como docente resulta muy gratificante estimular la creatividad infantil y comprobar cómo, mediante la poesía, crecen su lenguaje, su cultura y su capacidad de interacción.

Tu primer poemario infantil fue Magiapalabra. ¿Con qué intención nació?

La idea era proponer modelos para la creación escrita, porque en los programas escolares apenas había espacio para la creatividad literaria. Antes de publicar el libro, estos juegos fueron trabajados por alumnos de 8º de EGB, tanto colectiva como individualmente, y tuvieron muy buena aceptación.

Trabajábamos acrósticos no solo de letras, sino también numéricos, silábicos o con palabras enteras. Con las adivinanzas intentábamos acercar de una manera práctica algunas figuras literarias.

Después llegaron otros seis poemarios infantiles. En Nanas para dormir animales llama especialmente la atención la elección de las nanas.

Quería familiarizar al alumnado con la relación entre nana y poesía. Seguramente a casi todos les han cantado alguna vez una nana, pero no siempre son conscientes de que aquello también es poesía.

El poemario nació además con la intención de recuperar esa tradición. Son poemas breves y tengo la satisfacción de que después fueron musicados.

¿Qué autores han influido especialmente en tu poesía infantil?

Además de algunos de los autores que participaron en aquellos encuentros, como María Luz Uribe, Jordi Sierra i Fabra, Ramón García Domínguez, Asun Balzola, Pep Tort, Joan Manuel Gisbert o Montserrat del Amo, había leído mucho a Federico García Lorca, Gloria Fuertes y al poeta visual Francisco Pino, al que llegué a conocer.

Pero mi primera influencia fue mi abuela materna, Avelina, que cuando yo era muy pequeño me enseñó muchísimos romances de tradición oral que aprendía de memoria. También recuerdo a don Mariano, mi maestro durante mis primeros años de escuela, que nos hacía aprender y recitar los poemas que aparecían en la *Enciclopedia Álvarez*.

¿Qué temas has querido abordar en estos poemarios?

Todo aquello relacionado con la infancia: desde los objetos de clase hasta los juegos o los animales. También he dedicado poemas a personas o animales “diferentes”, poniendo en valor la diversidad.

Y hay otros asuntos que forman parte de su vida y que pueden contribuir a su bienestar emocional: el afecto, la paz, la ecología o la pluralidad.

Desde un punto de vista pedagógico, ¿qué aporta la poesía a los niños?

Muchísimo. En la poesía aparecen de una manera práctica la mayoría de las figuras literarias y muchos recursos creativos. Pero también considero muy importante la memoria poética.

Hay textos clásicos y actuales que merece la pena aprender de memoria y declamar. No solo por cultura literaria, sino porque la memoria educa también en el ritmo. Por eso conviene aprender poemas con diferentes medidas métricas.

También es importante relacionar palabra e imagen mediante caligramas y otros recursos de la poesía visual o experimental, y conectar la poesía con la tradición, los cuentos, el entorno o los autores anteriores.

Y también con la música.

Siempre. Muchos poemas se recuerdan mejor cuando están musicados. Incluso podemos incorporar formas actuales como el rap.

Además, la poesía permite que niñas y niños descubran que pueden hablar de las situaciones que viven y expresar sus propias emociones. Si quieren, pueden incluso “poemimarse”.

Tu poesía infantil combina precisamente juego, aprendizaje y emoción. Algunos de tus poemarios han tenido además varias reediciones.

La poesía nos acompaña a lo largo de la vida mucho más de lo que somos conscientes. Jugar con ella y trabajarla con niñas y niños resulta enormemente satisfactorio.

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