Las obras de reforma de la ludoteca de Fustiñana comenzaron el pasado lunes 21 de septiembre y está previsto que terminen en febrero. Con ellas la ludoteca ganará un 60% más de espacio y el edificio será plenamente accesible. La inversión asciende a 227.495,86 euros (IVA incluido) y la asume íntegramente el Ayuntamiento. Es uno de los proyectos previstos en los presupuestos de este año, que el pleno aprobó por unanimidad.
El edificio de la calle Juan Pascual Esteban Chavarría se construyó en 1970 y no se había reformado desde entonces. Las obras han sido adjudicadas a Construcciones José Ángel Aparicio, y el proyecto lleva de nuevo la firma de la arquitecta municipal, Eve Gutiérrez Bilbao.
La principal actuación que se hará en el edificio será la ampliación de espacio para la ludoteca, que se había quedado pequeña y tenía un acceso estrecho. La biblioteca se trasladó a su nuevo edificio hace unos años, y la reforma aprovecha el espacio que quedó libre. Se abrirán huecos en la pared que separa ambas salas y la ludoteca pasará de 107 a 172 metros cuadrados, con una entrada nueva y más amplia.
El resto de la antigua biblioteca se reorganiza para uso de Amimet, asociación de personas con discapacidad de la Ribera, que ya desarrolla su actividad en este edificio. Desde aquí ellos trabajan en formación y asesoramiento para facilitar el acceso de los vecinos al mundo social y laboral.
La reforma mejora también considerablemente la accesibilidad. La rampa de acceso a las salas de la planta baja se adaptará a la normativa y se completará con un corredor cubierto que unirá la ludoteca, Amimet y el aula de clases particulares. Además, se reformarán los aseos y uno de ellos será accesible.
«Es una de las inversiones más importantes del año, no tanto por el coste como por la mejora que va a suponer para la vida del pueblo. Es un proyecto que se aprobó por unanimidad en el pleno, y eso dice mucho del significado de este edificio para Fustiñana», explica el alcalde, Sergio Vitas. «Aquí pasan la tarde nuestros pequeños, se forma gente del pueblo y se reúnen las asociaciones. Tiene que estar a la altura».
La obra contempla también varias actuaciones para mejorar la eficiencia energética del edificio. Las ventanas se cambiarán por otras de doble acristalamiento, se renovarán los radiadores, las tuberías de calefacción pasarán bajo el suelo y se instalará iluminación LED. En el exterior se retirarán las rejas de las ventanas y se construirá un porche que dará a la fachada una imagen unitaria.
Los trabajos se harán por fases durante cinco meses. Han comenzado por la zona que ocupa Amimet, para que la asociación pueda retomar cuanto antes su actividad mientras avanza el resto de la obra. Mientras tanto, la ludoteca se ha trasladado de forma provisional a la antigua guardería.
«Con el espacio que teníamos había que hacer encaje de bolillos con las actividades. Con más de 170 metros podremos separar los grupos por edades y proponer talleres que ahora no caben», cuenta Miguel Arrondo, técnico de Cultura y responsable de la ludoteca. «Y mientras dura la obra seguimos en la antigua guardería, así que las familias van a seguir contando con nosotros».












