Pedro Gasset

Pedro Gasset es uno de esos artistas discretos, casi anónimos que recorren las calles de Tudela captando la esencia de sus rincones más singulares para convertirlos en pequeñas joyas de arte que, con el paso del tiempo, han quedado como testimonio de la propia evolución de la ciudad.

La expresión artística siempre ha formado parte de su vida. Su padre dibujaba y su hermana fue profesora en la escuela de artes y oficios de Zaragoza, donde daba clases. Así que el dibujo y el arte ha formado parte de su vida desde su niñez. «He sido un autor totalmente autodidacta. Nadie me enseñó a dibujar. Mi padre dibujaba bastante bien y mi hermana también, así que la vena artística venía de genética», recuerda.

Pirograbados y plumillas

Haciendo la mili en Zaragoza descubrió por casualidad la técnica del pirograbado y comenzó a trasladar su destreza con el lápiz en el papel a las tablas y el pirógrafo. En la década de los 80 decidió dar visibilidad a una faceta que hasta entonces había mantenido en su entorno más cercano y desarrolló una actividad muy prolífica que le llevó a protagonizar varias exposiciones. Aunque no ha dejado nunca su pasión por el dibujo, tras varios años sin exponer, esta temporada vuelve a las salas con varios proyectos como el que puede verse en la actualidad en las Bodegas del Museo Muñoz Sola, y que tendrán su continuidad con las nuevas exposiciones que protagonizará en el archivo municipal y la UNED de Tudela, en las que combina los pirograbados con el dibujo con plumilla.

Gasset es un artista de temática eminentemente local que se mantiene fiel a sus orígenes y su estilo. «Creo que no he cambiado mucho, aunque con el tiempo siempre se mejora porque no dejas de aprender cosas», reconoce. Tudela ha protagonizado gran parte de su obra, un hándicap que ha condicionado su reconocimiento más allá de nuestra comarca, aunque en los últimos años se ha prodigado con paisajes urbanos de otras localidades cercanas, «que siempre son atractivos si vas a exponer en una localidad como he hecho ahora con algunas obras de Tarazona«, explica.

Reflejo de la historia de Tudela

Disfrutar de su obra es recorrer buena parte de la historia de Tudela. En la exposición del Museo Muñoz Sola podemos ver trabajos firmados por el artista en la década de los 70 hasta obras creadas este mismo año. Muchos rincones que ha reflejado han dejado testimonio de como era el casco antiguo de Tudela. De hecho, el artista aprovecha esta etapa más centrada en el dibujo para volver a observar viejos rincones y que el espectador pueda comparar de un vistazo la evolución del urbanismo o busca la inspiración en fotografías de su hijo Miguel, enfrentando la plumilla y el trabajo paciente con la casi instantánea inmediatez de la composición de la fotografía.

El arco de la calle Cortadores con Carnicerías es, sin duda, uno de los rincones que más veces ha reproducido. No en vano es el rincón de su casa, «un sitio que me se de memoria y que no tiene igual. La casa con el travesaño, el farolico, el arco, que hay muchos y bonitos, pero como este no he encontrado ninguno igual», confiesa.