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Libro, por Pepe Alfaro

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El verano ha llegado trayéndonos cosas buenas. Una de las mejores es que la clase política coge vacaciones, aunque, por desgracia, nunca faltará quien siga con el insulto, el bulo y la pedagogía del odio. Así que, cuando leas la prensa, te vas a encontrar menos facas desenfundadas, algún exabrupto menos como único vocabulario, pero seguirán faltando los necesarios acuerdos como forma de solucionar los problemas que unos y otros han contribuido a crear.

Otra de las buenas cosas que nos trae el verano es el tiempo de la lectura. A la hora de hacer las maletas, no olvides aprovisionarte de aquellos libros que te aconsejaron en el “Club de lectura”, en los programas especializados y, sobre todo, en el boca a oreja de tus amistades. Si no entran en las maletas, los libros tienen la propiedad de caber en cualquier rincón y, de esta manera, además, ayudan a fijar el equipaje. Y, no lo olvidemos, ahora ya no tienes excusa de dejártelos en casa por razón de volúmenes, pues un libro electrónico es la ficción borgiana hecha realidad, ya que semeja aquel “Libro de arena” que contenía todo el saber y no tenía fin.

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Con los libros, los viajes son más viajes. De modo que puedes estar en alta mar aun permaneciendo en la montaña bajo la sombra de tupidos hayedos; ir de aventuras extremas desde la rutina de ese lugar repetido de tus agostos; zambullirte en el alma fresca de unos personajes, al lado del tórrido chiringuito que huele a sardinas a la brasa; recorrer intrincados argumentos, mientras tu consciencia hace hilo, dejándose llevar, con los mundos oníricos de Morfeo.

El verano es, por lo tanto, el momento ideal para depurar el alma y el cuerpo de todos los venenos que nos inocula la sociedad durante el resto del año. Es la necesaria catarsis para salirnos de madre de ese cauce amargo por el que la sociedad nos arrastra. Es el corte de mangas a las directrices de esos mercados, manipulados por las inmorales y corruptas Agencias de calificación, ante las que la clase política pierde el culo.

A lo dicho, olvidémonos de quienes nos esclavizan y liberémonos, al menos por unos días (“los libros nos hacen más libres”, recuérdalo) con la lectura de aquellos libros que hemos ido dejando como tarea de verano, para así conseguir aprobar la asignatura de la Vida. Sin duda, volveremos al menos con la mente más limpia, preparados para el otoño de odio que nos espera.

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