No tuvimos la oportunidad de escuchar ninguna de tus homilías a los feligreses, seguramente dejabas claro que eras «cura rojo» en esa Navarra tradicionalista y conservadora, donde el seminario fue semillero de personas comprometidas que, como tú, no dudaron en estar cerca y trabajar por quien más lo necesitaba.

Fueran payos o gitanos, trabajadores de la industria o del campo, ahí estuviste siempre sin dudarlo. Fuera ya del sacerdocio, peleaste hasta lograr que tuvieran derecho a una pensión aquellos que abandonaron la sotana.

Fuiste militante de la ORT y del PSN. Con este partido ganas las elecciones en tu pueblo adoptivo, resultando elegido alcalde. Has trabajado de forma incansable en muchos ámbitos municipales, señalar por ejemplo, la regularización de las corralizas que da lugar a la edición de un libro.

Es nuestro deber recuperar la biografía de este infatigable luchador por los derechos humanos. Tiempo habrá de ello, estas humildes líneas no dan para tanto. Los velatorios, en cambio, dan para recordar las cosas más entrañables entre conocidos y amigos.

Cinco meses antes de la muerte de Franco, El Pensamiento Navarro nos sorprendía con un titular de película: FUGA MISTERIOSA TRAS EL ACCIDENTE, cuyo involuntario protagonista era tú.

Según explicaba el vocero más ultra de la derecha navarra, un turismo sufrió un accidente a la altura de Buñuel en la madrugada del 22 de Junio, y su conductor tras ser atendido de las heridas, desapareció «sin que hasta el momento se haya averiguado su paradero, por más que se haya intentado».

Apuntaba además quienes eran los ocupantes del vehículo «el coadjutor de Valtierra, D. Ángel Oliver», el conductor de 37 años, y dos «señoritas» de 21 años, todos vecinos de Valtierra y citados con sus nombres y apellidos. Para rematar añadiendo: «Existe una viva inquietud en la parroquia de Valtierra, por conocer el objeto del viaje del coadjutor».

Como quiera que las y los implicados no se fugaron a ningún sitio, sino que se encontraban en sus domicilios, una de las implicadas nos lo explicaba así:

«Habíamos ¡do a Barcelona con él y el ganadero (conductor del vehículo) a una reunión de un movimiento progresista católico, el día 20 o 21. El 25 salió esta noticia, llenaron el pueblo de periódicos, los dieron gratis. A la tarde vinieron dos coches de policía secreta a Valtierra y nos llevaron detenidas a mi prima y a mí. Nos soltaron esa misma tarde.

Intentaron asustarnos un poco. A los días lo llevaron a la Oliva a él, por una homilía que tenía puesta una denuncia».

Muchas molestias se tomó la dictadura para callar tu humilde voz. Nunca lo consiguió. Esa es tu victoria y recordarlo, nuestro mejor homenaje.

Hasta siempre compañero.