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Extraction, por Carlos Muñoz

El sonido de la metralla

Sam Hargrave director de especialistas, debuta en la gran pantalla con este film de acción, protagonizado por Chris Hemsworth, disponible en Netflix. Antes de convertirse en film, primero fue novela gráfica “Ciudad”, con dibujos del argentino Fernando León, y luego se convirtió en guión reescrito por Anthony, uno de los hermanos Russo (Los Vengadores: Endgame, Civil War), al final lo dirigió Hargrave. La historia nos presenta a Tyler Rake un mercenario que recibe el encargo de rescatar a un chaval de un mafioso, en la ciudad de Dhaka, Bangla Desh, una misión auténticamente suicida. Además de Chris Hemsworth, el film lo protagonizan: Rudharksh Jaiswal, Priyanshu Painyuli.

Tyler Rake (Chris Hemsworth) es un mercenario harto de la vida que con la misma facilidad que bebe cerveza, asesina, estando su vida marcada por la tragedia de haber perdido a su hijo. Poco antes, la historia nos muestra como un chaval Ovi (Rudharksh Jaiswal), sin padre, que vive con un mafioso, es secuestrado por otro narcotraficante Amin (Pryanshu Painyuli). El mafioso enviará a buscar a Tyler Rake para que rescate al chaval.

Tyler acompañado por Nik (Golshifteh Farahani) se adentrará en las enrevesadas calles de Dhaka, y asestando machetazos y balazos conseguirá liberar a Ovi. Sin embargo, la huida no será tan fácil, y tendrá que usar su astucia y capacidad de matar para huir no sólo de una legión de chavales, dispuestos a asesinarlos sino de la propia policía de la ciudad, y de otro enemigo Saju (Randeep Hooda). Rake debe salvar al chaval y su propia vida, una misión imposible…

El debut de Sam Hargrave busca entretener al espectador, ofreciendo un mar de metralla, sangre y explosiones, con ciertas reminiscencias de otros films del género como John Wick, aunque con un estilo menos refinado. Es cierto, que se nota su experiencia como coordinador de especialistas con unas escenas bien rodadas de peleas, persecuciones por la ciudad india, a un ritmo frenético y de pura adrenalina. Sin embargo, al intentar mostrarnos el pasado tormentoso del mercenario y querer enlazarlo afectivamente con el mundo del chaval, no sólo no consigue nuestra empatía, sino que acaba por ralentizar el ritmo narrativo, llegando a un final abierto y enigmático, muy apuradamente.

Al personaje de Chris Hemsworth, le falta la chispa, está muy lejos del carismático Thor de Los Vengadores, cumple justito. El resto de actores, desde el chaval Rudharksh Jaiswal pasando por Golshifteh Farahani son meros comparsas.
En definitiva, un film de acción que entretiene en una primera parte, pero que a medida que transcurre la narración, pierde fuelle como la espuma de una cerveza.