Inicio Colaboradores Alfonso Verdoy Como un Big-bang, por Alfonso Verdoy

Como un Big-bang, por Alfonso Verdoy

Alfonso Verdoy

Creo que todas las personas recordamos frases que nuestros abuelos o nuestros padres decían repetidamente, frases que seguimos rememorando y descubriendo cada vez más su verdadero valor. Las hay de todo tipo, sobre la economía, el amor, la familia, etc. Además hay una serie de refranes anónimos que juegan en la misma dirección. Supongo que también cada uno de nosotros gusta de hacer algo semejante, y muchos personajes relevantes de la historia han dejado dichos en los que manifiestan brevemente sus principales ideas y los conservamos por considerarlos de suma importancia, ya que de ellos se desprende una enseñanza que juzgamos esencial.

Hay una frase que desde mi punto de vista es la primera de todas, no solo en el tiempo, que sí lo fue, sino en importancia, puesto que es el fundamento de todo lo que podamos hacer o pensar. Me refiero a una máxima de Sócrates, ese filósofo griego que vivió hace ya dos mil seiscientos años; sus palabras exactas fueron, tal como Platón nos lo cuenta, que “una vida sin reflexión no es vida”. No dijo que lo más importante fuese la caza para poder comer, o la agricultura, la pesca o los otros trabajos necesarios para subsistir, ni tampoco que debíamos completarlos con la diversión, el amor o los viajes. Todos estos imperativos los escuchamos a diario y, de tanto oírlos, hemos llegado a creer que son los primeros y los únicos, los que de verdad nos deben importar.

Muchos personajes relevantes han dejado dichos en los que manifiestan brevemente sus principales ideas

Claro que Sócrates, con su máxima, no los negó sino que los relegó a un segundo plano, no porque no fueran necesarios- que realmente lo son- sino porque no son la raíz en la que todo se sustenta. Lo que vino a decir es que una vida que sólo se preocupe por satisfacer estas necesidades no es vida, y que para que lo sea es imprescindible que previamente nos entreguemos a una seria y constante reflexión, porque solo a partir de ahí sabremos elegir bien nuestro camino.

Hoy sabemos que todo empezó en una gran explosión-el big bang- en la que surgieron las partículas materiales, el tiempo, el espacio y la luz, resultando que con el transcurso de los siglos se fue fijando lo que ahora conocemos: los minerales, los metales, los líquidos y gases, los vegetales, los animales y todo el universo en definitiva. Pues respecto a la vida consciente la frase de Sócrates es como un big bang, una explosión que da lugar a la vida inteligente del ser humano, una luz que nos ilumina y que puede brotar de nosotros si queremos, y solo entonces tendremos verdadera vida.