Ana Beamonte, directora gerente del área de salud de Tudela

El 23 de septiembre de 2019, Ana Beamonte Aréjula asumía la dirección del área de salud de Tudela. Nada hacía presagiar que meses después una pandemia se iba a tomar el protagonismo en nuestras vidas. La COVID, asegura la directora del hospital tudelano, ha hecho de 2020 un año complejo, intenso y muy exigente, ha exigido un continuo proceso de cambio y adaptación de la organización sanitaria a la situación epidemiológica en tiempo récord y para ello ha sido fundamental saberse respaldados por la sociedad. «Tenemos que agradecer una vez mas las muestras de apoyo y el reconocimiento de la sociedad hacia los profesionales de Salud y apelar una vez mas al compromiso y responsabilidad ciudadana individual y colectiva. El reto continua y esta pandemia no se combate solo desde el Departamento de Salud», asegura la directora del hospital «Reina Sofía».

¿Cómo describiría el año que ha tocado vivir en el hospital y el área de salud?

Comenzamos con una fase inicial, justo finalizada la temporada de gripe, en la que destinamos casi la totalidad de nuestros recursos para superar la covid, prescindiendo de la mayor parte de actividad programada.

Luego llegó la fase de desescalada en la que resultó necesario organizar nuestra actividad y nuestros recursos para retomar la actividad ordinaria, a la vez que manteníamos nuestra atención a los pacientes covid.

Transitamos por un periodo de verano que presumíamos más tranquilo pero que con el primer repunte condicionó el periodo de descanso de los profesionales.

Y llegamos al otoño con el reto de afrontar esta segunda ola manteniendo al máximo nuestra actividad ordinaria para atender el resto de patologías.

¿Cómo ha sido esta segunda ola en el área de salud de Tudela?

El comienzo del otoño se ha caracterizado por un aumento progresivo y continuo de casos COVID, que se ha traducido en un incremento del número de ingresos, tanto en UCI como en hospitalización convencional. En estos momentos estamos experimentando una notable mejoría, tanto en el ámbito de atención primaria como hospitalaria, aunque todavía estamos lejos de las recomendaciones de la OMS. Es evidente que la puesta en marcha de las medidas de intervención y organizativas, así como la respuesta de los ciudadanos, ha minorado la tasa de incidencia y en consecuencia el volumen de ingresos, permitiendo mantener la actividad quirúrgica y de consultas.

¿Qué lección nos deja la pandemia a nivel sanitario?

Son muchas las lecciones que hemos aprendido en diferentes ámbitos, aunque sin lugar a dudas lo que se ha evidenciado, es que debemos de apostar por trabajar en un marco de modelo de empresa segura y saludable, integrando la prevención de riesgos y promoción de salud en cada uno de los ámbitos de trabajo, con el fin de velar tanto por la seguridad de los pacientes como de los profesionales.

A otro nivel, debemos de continuar apostando por conseguir una mayor integración entre los ámbitos de atención primaria y hospitalaria, así como con el ámbito sociosanitario como base fundamental para proporcionar una atención integral a la población.

El fortalecimiento de alianzas estratégicas con otros centros e instituciones se torna cada vez mas necesario para afrontar cualquier situación que pueda sobrevenir. Salud en todas las políticas o todas las políticas con la salud, es mucho mas que una frase.

¿Y a nivel personal?

Es destacable la capacidad de superación, de entrega y generosidad del ser humano para afrontar las dificultades. No cabe duda de que la pandemia ha evidenciado el gran potencial de las personas para la llegada de soluciones.

En nuestro caso, durante todo este periodo de tiempo, todos los profesionales del ámbito de la salud hemos trabajado como un engranaje perfecto apostando por la colaboración y cooperación interdisciplinar con el fin de superar una situación realmente complicada. El conocimiento y la experiencia adquirida pueden ser de enorme utilidad para afrontar cualquier objetivo que podamos proponernos. Creo que a futuro, tanto a nivel personal como profesional, saldremos fortalecidos.

Hemos pasado momentos complicados por falta de medios de prevención que hemos solventado gracias a la creatividad y generosidad de los ciudadanos

¿Cuál ha sido el momento más complejo a nivel de gestión en el hospital?

Desde un punto de vista general, lo más complejo de esta situación es el desconocimiento y la incertidumbre, el no poder conocer el alcance real de la pandemia, su virulencia, su repercusión en la salud de la población y de los profesionales. Parece que no hay ningún método científico que permita predecir con exactitud el curso de esta epidemia y por tanto, todo ello puede condicionar y comprometer la capacidad del sistema sanitario.

A un nivel más puntual, hemos pasado momentos complicados por falta de medios de prevención que hemos solventado gracias a la creatividad y generosidad de los ciudadanos.

No obstante y al margen de todo este contexto de dificultad, de cansancio y de estrés que llevamos acusando durante meses, creo que podemos sentirnos realmente afortunados y orgullosos por trabajar en Salud, por la contribución que estamos haciendo a la sociedad y también por todo lo que la sociedad nos está aportando.

¿Qué ha diferenciado esta segunda ola de la primera?

La primera ola fue mas rápida, mas abrupta y mas corta en el tiempo como consecuencia del confinamiento total de la población. El desconocimiento era mayor, tanto en el tratamiento como en el manejo clínico del paciente, destinamos casi la totalidad de nuestros recursos para atender la pandemia, triplicamos nuestra capacidad de camas de críticos y ocupamos prácticamente la totalidad de nuestras camas de hospitalización convencional con paciente covid en menos de un mes.

La segunda onda epidémica está siendo menos abrupta pero mas extendida en el tiempo que la primera. En concreto, el número de ingresos en hospitalización convencional ha superado a los de la primera onda: 534 ingresos desde el mes de julio frente a 197 ingresos hasta el mes de junio.

La semana del 26 de octubre llegamos a los 70 ingresos semanales frente a los 63 ingresos de la semana del 23 de marzo, donde se contabilizaron el mayor número de ingresos de esta fase.

Los ingresos en UCI también han superado a los de la primera onda: 39 ingresos desde julio (sin contar los que derivamos a CHN durante el periodo de reforma de la UCI de HRS) frente a 29 ingresos hasta el mes de junio. Si bien es cierto, en la primera fase, la mayor parte de los ingresos se produjeron en las semanas del 23 de marzo y la siguiente con un total de 12 y 8 pacientes respectivamente, mientras que en esta segunda ola, los ingresos han ido mas escalonados alternando semanas de entre 5 y 3 ingresos.

En cuanto a la mortalidad interhospitalaria, durante la primera fase de la pandemia registramos un total de 39 fallecimientos frente a los 69 de esta segunda fase. El mayor porcentaje de fallecidos se registró en el mes de marzo con un 31,4% de los pacientes ingresados por patología covid. En esta segunda ola, el mayor porcentaje se ha registrado en el mes de septiembre con un 16,3%.

Ahora disponemos de un mayor conocimiento del virus, de medidas de prevención, de mayor experiencia en el manejo clínico, de nuevos tratamientos, de un sistema de detección y pruebas diagnósticas cada vez mejor, pero también de un mayor nivel de exigencia. A la atención de paciente COVID debemos de añadir la atención del resto de patologías que, evidentemente, no pueden dejar de ser atendidas.

¿Qué mensaje habría que trasladar para esta Navidad y hasta que llegue la vacuna?

La llegada de la Navidad puede suponer un momento crítico por el posible aumento de la transmisión del virus como consecuencia de la interacción social y las reuniones familiares. Tenemos por tanto un gran reto individual y colectivo que afrontar que se basa en saber conciliar las medidas de prevención e intervención que debemos de seguir, con el disfrute de este periodo y con nuestra vida cotidiana, sin que el nivel de transmisión se vea incrementado.

Debemos de ser conscientes de este reto y hacernos una propuesta firme para conseguirlo. Cuidarnos y cuidar nuestro entorno para no ser contagiados ni convertirnos en contacto estrecho. Son muchas las actividades que podemos realizar como salir a pasear, hacer ejercicio, tomar el sol, disfrutar de las terrazas al aire libre, comprar en nuestros comercios, pero teniendo en cuenta que es fundamental mantener las medidas necesarias para frenar la transmisión del virus.

Somos el área de salud con la mayor incidencia acumulada de Navarra y podríamos sentirnos realmente orgullosos si pudiéramos comenzar el año 2021 habiendo disminuido la tasa de incidencia, por el bien de nuestra salud, de nuestros mayores y de nuestra estabilidad económica y social.