Inicio Opinión Volvernos a ver, por Pedro J. Soto Santos

Volvernos a ver, por Pedro J. Soto Santos

Parecía imposible que estas tres palabras pudieran resumir los cuarenta años de vida de la quinta del 79 en Ablitas.

La fiesta comenzó con la fotografía oficial, nada fácil de obtener dada la hora y época en la que nos hallábamos. Quizás por azar o quien sabe si por bendición santoral, se logró en la Calle de San Anton. La fotografía dio paso al acto primero con la recepción de los asistentes y el coctel de bienvenida preparado al efecto. Con la exposición de fotografías de la época se produjo un retroceso en el tiempo, desde la infancia hasta la no por vieja olvidada juventud, y recuerdos de adolescencia, destacando entre todas las referidas a los días de las fiestas de la juventud, abundando sobre todo la colección referida a las carrozas conmemorativas de la época.

Destacó por inesperado, el obsequio a las quintas a modo de joya, un oro especial, en forma liquida y muy apreciado por las destinatarias.

Entregado el obsequio tuvo lugar el discurso de rigor, y haciendo gala de las tres palabras mágicas, se recordaron hechos, acontecimientos que estaban un tanto en el olvido, reencuentros después de más de 50 años, noviazgos que nacieron, otros que se frustraron y tentativas o meramente expectativas de estos últimos.

En el final del discurso, después de agradecer la labor a los organizadores, y colaboradores del evento, el brindis propuesto tuvo tres destinatarios, a los quintos difuntos (Jesús Arriazu -requeté- , José Villafranca, Javier Arriazu, Ignacio Arriazu y Fermín Vera q.p.d), a los no asistentes que por diversas razones les impidió su asistencia y por ultimo a los presentes en el acto, con la esperanza, la ilusión y el compromiso adquirido.

Finalmente la velada concluyo, como no podía ser de otra manera con la música, acorde a la ocasión, lástima que por culpa del ajustado presupuesto, llevado a cabo por la quinta tesorera de forma inquebrantable nos impidiera haber contado con la orquesta que en un principio se barajó.

Con el deseo, la ilusión compartida y el firme compromiso adquirido de volvernos a ver.