La directora general de Obras Públicas e Infraestructuras, María Torres; el consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite; la alcaldesa de Buñuel, María Teresa Espinosa y el concejal, Demetrio Muñoz
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La intersección entre la carretera NA-5200 y el ramal de conexión con la Autovía A-68 (NA-5210), en el término municipal de Buñuel, será transformada en una nueva rotonda cerrada para mejorar de forma significativa la seguridad vial en uno de los puntos más conflictivos de la zona.

La actuación se llevará a cabo tras el convenio de colaboración firmado entre el Departamento de Cohesión Territorial del Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Buñuel, que permitirá licitar unas obras con un presupuesto total de 583.249 euros.

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El Gobierno de Navarra aportará cerca de 410.000 euros, mientras que el consistorio asumirá los 173.299 euros restantes. Dentro de la aportación foral se incluyen además 60.000 euros incorporados a través de enmiendas parlamentarias en los presupuestos de 2026.

Demanda histórica

El consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite, ha destacado que la intervención responde a una demanda histórica del municipio y permitirá mejorar de forma notable la seguridad de la vía. En la firma del convenio también han participado la directora general de Obras Públicas e Infraestructuras, María Torres, la alcaldesa de Buñuel, María Teresa Espinosa, y el concejal Demetrio Muñoz.

Por su parte, la alcaldesa ha agradecido el apoyo del Ejecutivo foral para sacar adelante una actuación “altamente demandada”, que contribuirá tanto a la fluidez del tráfico como a la seguridad de conductores y transportistas que circulan por este punto.

Actual configuración del cruce

Una intersección con alto riesgo

Actualmente, el cruce está configurado como una rotonda abierta con dos stops centrales en perpendicular a la vía principal. Esta configuración obliga a realizar detenciones en mitad del trazado, lo que genera situaciones de riesgo, especialmente para vehículos pesados. A ello se suma una limitación de velocidad de 60 km/h y señalización de prohibición de adelantamiento.

La solución: una rotonda cerrada más segura

El proyecto contempla la reconversión completa del trazado en una rotonda cerrada. La nueva infraestructura contará con una calzada de 8 metros de anchura, arcén interior de un metro y exterior de 1,5 metros, además de una isleta central ajardinada elevada.

Asimismo, se incorporará un carril de deceleración de 155 metros que facilitará la salida hacia el polígono industrial de Buñuel en dirección a la A-68, mejorando la fluidez del tráfico y reduciendo los puntos de conflicto.

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