Inicio Colaboradores Carlos Muñoz Una cuestión de género, por Carlos Muñoz

Una cuestión de género, por Carlos Muñoz

Rompiendo el muro de la desigualdad

En los aburridos Oscar ganó The Green Book, film políticamente correcto. Luego la incoherencia anual: premian al mejor director Alfonso Quarón pero no a su película ¿lo entienden Uds.? Premiar a Rami Malek por imitar a Mercury, frente a Mortensen o Christian Bale muy por encima, fue una gambada más. Se premió al sector afroamericano: Mahersala Ali y Regina King. El Oscar a mejor actriz fue justo para Olivia Colman, por su papel en La Favorita. Premiaron a Roma, como mejor film de habla no inglesa para consolar a Quarón. Esperemos que en el 2020 eleven el nivel, vuelvan los presentadores, o perderán más audiencia.

El film de la directora Mimí Leder (El pacificador), es un biopic de Ruth Bader Ginsburg, abogada y pionera en la lucha legal por la igualdad de sexo, que acabó formando parte de la corte suprema de Estados Unidos. El film lo protagonizan: Felicity Jones, Armie Hammer, Justin Theroux, Kathy Bates.

Harvard años 50, allí la joven Ruth Bader Ginsburg (Felicity Jones) es una de las tres únicas mujeres en la facultad de Derecho. Esta abogada lucha contra diversos obstáculos: ser madre, enfermedad del marido, trabas para ejercer como abogada, simplemente por ser mujer. Al aceptar junto a su marido el abogado Martin Ginsburg (Armie Hammer), el caso Moritz, (un hombre al cuidado de su madre, al cual se le niegan las exenciones fiscales, concedidos a mujeres trabajadoras), inicia la lucha por conseguir que la desigualdad por género, empiece a tambalearse dentro del sistema legar norteamericano. En ese cometido le ayuda el líder de la American Liberties Civil Union, Mel Wulf (Justin Theroux), que ve en Ruth, una pionera para acabar con tradiciones discriminatorias y machistas.

La directora de Deep Impact narra en modo academicista, los inicios de esta mujer primera de su promoción, convertida en imagen de la lucha femenina por reclamar los derechos frente a un mundo machista y todopoderoso. Gracias al guión (escrito por el propio sobrino de la jueza), y a los diálogos (atención al discurso final en el Tribunal Supremo,) no conseguimos perdernos en la maraña del sistema judicial americano. La narración es eficaz al presentarnos a la abogada pero no acaba de emocionarnos, debería haber profundizado más en la persona: miedos, inquietudes familiares.
Felicity Jones realiza un trabajo solvente, gracias a su apariencia de mujer sencilla. Armie Hammer, convence, aunque sabe que está al servicio de la protagonista.

En definitiva, un film correcto, pero que logra transmitir con nitidez el mensaje de cómo la lucha por los derechos de la mujer, es una carrera de obstáculos, y que a día de hoy no parece tener un final cercano.