
Corella acogió este viernes una jornada conmemorativa con motivo del primer aniversario de la incorporación de la ciudad al Canal de Navarra, una cita que reunió al consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite, el alcalde de Corella, Gorka García y representantes municipales, responsables del sector agrario y vecinos para analizar el impacto y las oportunidades que abre este proyecto para el futuro de la localidad y de toda la Ribera.
La jornada comenzó con el recuerdo a la trascendencia de la votación del 29 de mayo de 2025, una fecha que ya forma parte de la historia reciente de Corella, cuando los regantes de la localidad respaldaban mayoritariamente la incorporación al Canal de Navarra, en una decisión que debe marcar el inicio de una nueva época para el campo corellano.
«Celebramos una decisión estratégica»
El alcalde de Corella, Gorka García, puso el foco en el significado de este primer aniversario, y lo que supone como inicio de una transformación de largo recorrido. «Celebramos un paso importante en el camino, no una meta alcanzada, sino una decisión estratégica que marca el rumbo de nuestro futuro», reconoció.

García destacó que la incorporación al Canal de Navarra representa una apuesta decidida por el desarrollo económico y la modernización del sector agrario local. «La incorporación de Corella al Canal de Navarra supone una apuesta firme por el desarrollo, por la modernización de nuestro campo y por el progreso de nuestra tierra», y aunque reconoció que el proyecto todavía se encuentra en fase de implantación quiso transmitir confianza sobre sus beneficios futuros. «Sabemos que el agua aún no ha llegado, pero también sabemos que llegará».
En este sentido, reivindicó el trabajo realizado durante los últimos años para hacer posible este avance y destacó el esfuerzo conjunto de instituciones, agricultores y entidades implicadas. «Este primer aniversario nos permite poner en valor todo lo que hay detrás de este proyecto: planificación, esfuerzo conjunto y una visión compartida de futuro».
Una oportunidad para el campo y para las nuevas generaciones
Uno de los mensajes que quiso destacar el alcalde es la capacidad transformadora que tendrá el Canal de Navarra para la economía de Corella. García reconoció que la llegada del agua supondrá nuevas oportunidades para los agricultores, una mayor competitividad para las explotaciones agrarias y también un incentivo para que los jóvenes puedan encontrar en el sector primario una opción de futuro. «Hablar del Canal de Navarra es hablar de oportunidades. Oportunidades para nuestros agricultores y agricultoras, oportunidades para nuevas generaciones que podrán encontrar en el sector primario un horizonte más sólido y atractivo, y oportunidades para un municipio que quiere seguir creciendo sin renunciar a lo que es».
El Canal de Navarra, una oportunidad histórica para transformar el futuro de Corella
La primera mesa redonda de esta jornada sirvió para analizar el camino recorrido hasta ahora y reflexionar sobre el impacto que la llegada del agua tendrá en la agricultura, la economía y el desarrollo del municipio durante las próximas décadas.
La mesa reunió al abogado especialista en derecho administrativo y ordenación del territorio Jesús Mari Ramírez, al concejal de Agricultura del Ayuntamiento de Corella, Félix Bienzobas, y al agricultor e ingeniero agrónomo Jesús Martínez, quienes coincidieron en señalar que la llegada del Canal de Navarra representa una oportunidad histórica para revertir décadas de dificultades estructurales en el campo corellano.

Reequilibrar Navarra
Jesús Mari Ramírez fue el encargado de contextualizar la importancia del proyecto desde una perspectiva territorial y defendió que la llegada del Canal de Navarra a la Ribera responde a una necesidad histórica de cohesión territorial. «El Canal de Navarra significa una apuesta por la cohesión y por el reequilibrio territorial». Según explicó, la Ribera ha sido durante años una de las zonas con mayores dificultades en términos de renta y empleo, pese a contar con importantes fortalezas como el suelo agrícola, el sol, el viento o la capacidad productiva de su industria agroalimentaria. En este sentido, destacó que el acceso al agua permitirá modernizar estructuras productivas y reforzar sectores estratégicos para la economía ribera. «La agricultura necesita tierra, pero también necesita agua. Y esa agua es la que debe venir con el Canal de Navarra», señaló.
Ramírez comparó la trascendencia del proyecto con las grandes infraestructuras hidráulicas que transformaron España durante los siglos XIX y XX y aseguró que el proceso que vive actualmente Corella «se recordará en los libros de historia» por su capacidad para cambiar el futuro económico y social del territorio.
Dos décadas de trabajo
Por su parte, Félix Bienzobas repasó el largo proceso que ha permitido a Corella incorporarse al proyecto del Canal de Navarra. El concejal recordó que durante más de veinte años la llegada del agua se ha visto como una posibilidad lejana y que en los últimos años ha sido necesario abordar cuestiones complejas relacionadas con la propiedad de la tierra y la futura concentración parcelaria. «Llevamos más de dos décadas esperando el Canal de Navarra y ahora ya parece una realidad», destacó.
Bienzobas resaltó especialmente el trabajo realizado para alcanzar el respaldo ciudadano obtenido en la consulta celebrada hace ahora un año, así como los avances posteriores en materia de concentración parcelaria, un proceso que considera imprescindible para que el proyecto pueda materializarse. «No hay agua sin concentración parcelaria y no hay concentración parcelaria si no se clarifica la propiedad», resumió el edil que recordó que el futuro del sector agrícola depende directamente de esta transformación. «La única solución que tenemos para el campo es solucionar el tema de la propiedad y modernizar el regadío» y añadió que «con agua, el futuro de Corella va a ser excepcional», concluyó.
La agricultura, al límite
Jesús Martínez, agricultor y usuario de la zona regable de Ombatillo, describió la complicada realidad que atraviesa actualmente la agricultura de Corella. Recordó que los regadíos actuales dependen en gran medida del río Alhama, una fuente de suministro con caudales muy irregulares que dificulta la planificación de las explotaciones. «La situación del regadío ahora mismo en Corella es lamentable, las infraestructuras actuales son obsoletas, con acequias tradicionales que apenas han podido modernizarse y que requieren una importante inversión en mantenimiento y mano de obra». Todo, añadió, ha contribuido al abandono progresivo de numerosas parcelas agrícolas. «Si no se actúa en un plazo relativamente corto, vamos a tener auténticos problemas», advirtió.
El agricultor aseguró que la llegada del Canal de Navarra permitirá revertir esta situación gracias a sistemas de riego más eficientes y automatizados, capaces de mejorar la rentabilidad de las explotaciones y hacer más atractivo el sector para las nuevas generaciones.
Agua para generar empleo y fijar población
Uno de los aspectos más repetidos durante el debate fue la necesidad de vincular la llegada del agua con la generación de oportunidades económicas y laborales. Tanto Bienzobas como Ramírez coincidieron en que la modernización del regadío no debe contemplarse únicamente como una mejora agrícola, sino como una herramienta para fijar población y atraer actividad económica. «Sin agua no podemos pensar en la segunda parte», afirmó el concejal de Agricultura, en referencia a la creación de empleo y al asentamiento de población joven en el territorio.
Ramírez fue más allá y defendió que el reto futuro pasa por generar valor añadido alrededor de la producción agrícola. «Necesitamos que el conocimiento, la innovación y los empleos cualificados que ahora mismo genera el sector agroalimentario también se queden en la Ribera», señaló.
El relevo generacional
Martínez defendió que los jóvenes solo se incorporarán al sector si encuentran condiciones laborales y de vida atractivas. Para ello, consideró imprescindible avanzar hacia explotaciones más eficientes, con parcelas agrupadas, infraestructuras modernas y sistemas de riego automatizados. «No se trata solo de subvenciones. Se trata de que un agricultor pueda trabajar en unas condiciones adecuadas y conciliar su vida familiar», afirmó.
La mayor transformación de regadío de la historia del Canal de Navarra
La segunda mesa de la jornada puso el foco en las oportunidades económicas que traerá consigo la segunda fase del Canal de Navarra. Joaquín Puig, representante de la sociedad pública Riegos de Navarra, defendió que la infraestructura debe entenderse mucho más allá de su dimensión agrícola. «El canal no va a cambiar una cosa, va a cambiarlo todo», afirmó.

Puig recordó que el proyecto permitirá garantizar tanto el abastecimiento urbano como el suministro industrial, un aspecto que considera clave para el desarrollo económico futuro de la Ribera. «Hay industrias que, si no tienen seguridad de suministro, no van a venir», explicó.
El representante de Riegos de Navarra destacó además el peso estratégico de la agroindustria en la economía foral. «La agroindustria es el primer sector en valor añadido bruto y en generación de empleo en Navarra», subrayó.
Entre los datos más significativos de la jornada destacó el anuncio de que las 3.600 hectáreas previstas en Corella constituirán la mayor transformación de terreno regable realizada por el Canal de Navarra en toda su historia.
Un proyecto que ya genera confianza
El agricultor tudelano David Navarro aportó la visión de un sector que comienza a percibir el proyecto como una realidad tangible. «Siempre hemos creído que tenía que llegar porque la Ribera es la zona que más lo necesita», afirmó.
En este sentido, Puig destacó que la confianza generada por el avance del proyecto ya está teniendo consecuencias visibles sobre el terreno. «En estos meses se han vendido más de 400 hectáreas de terrenos porque el proyecto ya transmite seguridad y futuro», señaló.

Para Navarro, la modernización de los regadíos no solo permitirá incrementar la productividad, sino también consolidar un modelo agrario competitivo capaz de garantizar actividad económica durante las próximas décadas.
Una inversión estratégica para Navarra
La jornada también sirvió para dimensionar la magnitud del esfuerzo inversor que Navarra afronta en materia de regadíos. Según los datos expuestos por Riegos de Navarra, el Plan de Regadíos afecta a unas 123.000 hectáreas en toda la Comunidad Foral, de las cuales alrededor de 63.000 ya han sido modernizadas durante los últimos 41 años. Todavía quedan cerca de 58.000 hectáreas pendientes de transformación, un proceso que requerirá inversiones próximas a los 1.100 millones de euros durante las próximas dos décadas.
Además, Puig recordó el peso que tiene Navarra en la industria agroalimentaria europea, destacando que aproximadamente el 70% del producto vegetal congelado que se comercializa en Europa se elabora en la Comunidad Foral.
«Corella ha entendido perfectamente que había que ser precursor y apostar por la segunda fase del Canal de Navarra para garantizar futuro y progreso a la ciudad»
La clausura de la jornada corrió a cargo del consejero de Cohesión Territorial del Gobierno de Navarra, Carlos Chivite, que quiso agradecer el trabajo realizado por el Ayuntamiento de Corella, la Comunidad General de Regantes, Riegos de Navarra y todos los agentes implicados en un proceso que calificó como «decisivo» para el futuro de la Ribera.
El consejero aseguró que la implicación mostrada por Corella durante los últimos años ha sido determinante para impulsar una infraestructura que, a su juicio, va mucho más allá de una obra hidráulica. «Esto va mucho más allá de traer los tubos o de dar agua al regadío de Corella. Esto es realmente un cambio estructural, un cambio fundamental que conlleva transformaciones sociales, económicas y de cohesión territorial».
Chivite afirmó que la adhesión aprobada por los corellanos hace ahora un año supuso un respaldo clave en uno de los momentos más importantes del proyecto. «Corella entendió perfectamente que había que ser precursor y apostar por la segunda fase del Canal de Navarra para garantizar futuro y progreso a la ciudad».

«Hoy comienza un camino sin retorno».
El consejero defendió que la segunda fase del canal es una prioridad para el Ejecutivo foral y recordó los principales hitos alcanzados durante los últimos meses, desde la aprobación ambiental y técnica del proyecto hasta el acuerdo de financiación con el Banco Europeo de Inversiones y el convenio suscrito con el Estado.
Octubre de 2024
Aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto de la segunda fase del Canal de Navarra.
Noviembre de 2025
Aprobación definitiva del proyecto de la segunda fase del Canal de Navarra.
Enero de 2026
Aprobación por el Banco Europeo de Inversiones de un préstamo de 228 millones de euros para financiar la obra.
Marzo de 2026
Aprobación de los precios máximos de expropiaciones, bienes y derechos.
Inicio de los trámites de expropiación (afectan a 700 hectáreas y 1.500 parcelas).
Abril de 2026
Acuerdo entre Navarra y el Estado del texto del convenio de ejecución y financiación de la segunda fase del Canal de Navarra.
Según explicó, la futura infraestructura permitirá abastecer a más del 80% de la población navarra con agua procedente de Itoiz y garantizará el riego de más de 20.000 hectáreas en la Ribera, además de ofrecer seguridad hídrica a sectores industriales estratégicos. «El Canal de Navarra es un seguro de vida y uno de los proyectos más importantes para nuestro Gobierno».
En este sentido, insistió en que el agua será un elemento clave para atraer nuevas inversiones industriales y consolidar el crecimiento de sectores como la agroindustria, actualmente líder en empleo y generación de riqueza en la Comunidad Foral.
Un llamamiento a toda la Ribera
Chivite aprovechó para lanzar un mensaje al conjunto de municipios riberos que todavía deben pronunciarse sobre su incorporación al proyecto. «Corella ha sido una gran ayuda. Ahora necesitamos que el resto de zonas de la Ribera sigan su camino».
El consejero aseguró que el objetivo compartido entre el Gobierno de Navarra y el Ministerio es que la licitación de las obras de la segunda fase pueda producirse antes de que finalice 2026 y pidió implicación a todas las localidades que todavía deben dar pasos para incorporarse al canal. «No hay tiempo que perder. En la Ribera hemos esperado demasiado tiempo».











