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The gentlemen

Regreso a la embarrada charca del hampa

A Guy Ritchie le encanta volver al cine de gánsteres y darle una vuelta de tuerca. Ahora, el director que naufragó con Barridos por la marea, narra la vida de un mafioso americano dedicado a la venta de marihuana que al intentar vender su negocio, desencadena una ola de violencia y crímenes. Junto al actor Matthew McConaughey figuran: Hugh Grant, Charlie Hunnam, Jeremy Strong, Collin Farrell, y Michelle Dockery.

Mickey Pearson (Matthew McConaughey) se ha convertido en Londres, en el capo de la marihuana, apoyado en su brazo derecho Raymon (Charlie Hunnam) y en su esposa Rosalind (Michelle Dockery). Pearson está pensando en vender el negocio a un curioso personaje, Matthew Berger (Jeremy Strong).

Un día el sicario de Pearson, Raymond, recibe la visita del periodista Fletcher (Hugh Grant), el cual le narra una historia. Fletcher intenta convencer a este asesino de que su idea puede convertirse en película famosa, al inspirarse en un curioso personaje. Detrás de esta idea hay un plan maquiavélico. Mientras, los rivales de Pearson, Dry Eye (Henry Goldin) y otro capo oriental desean dominar las calles, controlar el mercado y eliminar al elegante Mickey. Sin embargo, una serie de robos a Pearson, provocarán una venganza sin límites…

Si en Snathch, cerdos y diamantes asistíamos a esa espiral de venganzas, negocios sucios, ese olor a bajos fondos donde se movían los personajes; ahora, vemos que los gánsteres actúan igual, pero visten trajes de Hackett, gafas de marcas, (cuenten las que aparecen), y se mueven en un Londres de nuevos ricos y caros gustos. La novedad del director de Aladdin, radica en esa deconstrucción del propio film mediante el personaje de Fletcher, y gracias al uso de diversos flash back, se nos guía a callejones sin salidas, a giros inesperados, a trampas de guión.Un inicio lento y confuso, no impide que el film arranque metiendo la 6ª marcha, mostrando la verborrea, la sátira sobre las propias drogas, sobre el propio cine en boca de sus personajes, sin descuidar la pura acción. Un film donde todos caben: la mafia china, la rusa, la pijeria londinense o un grupo de boxeadores de barrio.

En el film destacan Hugh Grant, como ese cínico y tramposo periodista. Junto a él, igual de convincentes están Matthew McConaughey, encarnando a un tipo tan sensiblero como sanguinario, y un Colin Farrell en chándal, tan sagaz como efectivo a la hora de actuar.
Guy Ritchie recrea de nuevo el ambiente del hampa, aunque esta vez con un estilo más mordaz, más entretenido, donde sus personajes deambulan con nuevos trajes pero están soportados en las mismas perchas de antaño: la violencia, la lealtad, la venganza.