De una idea nacida en un aula a convertirse en un patrimonio recuperado para toda la ciudad. Así puede resumirse el camino recorrido por el proyecto impulsado por tres alumnos del IES Valle del Ebro que ha culminado, más de dos años después, con la restauración del histórico reloj de la Casa del Reloj de Tudela y su puesta en valor como bien del patrimonio industrial local.
Todo comenzó en 2023, cuando Javier Campo Campo, Daniel Miguel Martín y Pablo Sangüesa Hernández, alumnos de 2º de Bachillerato del programa de Investigación Bi+ del IES Valle del Ebro, decidieron centrar su trabajo académico en la recuperación del antiguo reloj de la Plaza de los Fueros, una pieza fabricada en 1885 que había marcado durante décadas el ritmo de la ciudad y que llevaba años retirada y almacenada en dependencias municipales. Su objetivo era claro: investigar su historia, estudiar su estado de conservación y plantear soluciones realistas para evitar que cayera definitivamente en el olvido.
Alternativas
El proyecto dio un salto decisivo el 16 de enero de 2024, cuando los tres estudiantes se reunieron con el alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, para presentarle su propuesta. Sobre la mesa pusieron dos alternativas: una restauración funcional del reloj, con un coste aproximado de 2.400 euros, y una restauración no funcional, orientada a su exposición museística, que rondaría los 500 euros, en ambos casos incluyendo la limpieza del mecanismo. Además, los jóvenes plantearon vías innovadoras de financiación, combinando el apoyo institucional del Ayuntamiento y del Gobierno de Navarra con una campaña de micromecenazgo a través de una página web propia bajo el lema “Forma parte de la historia”.

Aquella iniciativa no solo destacaba por su rigor técnico e histórico, sino también por su enfoque participativo y divulgativo. El trabajo contó con el acompañamiento de la tutora Ana Carmen Chueca Malo y del coordinador del Bachillerato de Investigación, Pablo Ijalba, así como con la colaboración de especialistas como Luis Miguel Domínguez Cavero (UPNA), el relojero Javier Moreno Zuazu, personal de la Institución Príncipe de Viana y del Archivo Municipal de Tudela. Toquero se comprometió entonces a estudiar la propuesta y avanzó que el destino más adecuado para la pieza sería su exposición en un espacio protegido de las inclemencias del tiempo.
Premio Si eres original, eres de libro
El reconocimiento al trabajo no tardó en llegar. En abril de 2024, el equipo RESTITIEMPO obtuvo una mención extraordinaria en la XVIII edición del concurso nacional Si eres original, eres de libro, un galardón concedido por unanimidad por un jurado de primer nivel que destacó “la excelente calidad del trabajo, la originalidad de sus planteamientos, el respeto a los derechos de propiedad intelectual y el esfuerzo investigador”. El premio supuso un espaldarazo definitivo a un proyecto que había nacido como ejercicio académico y que ya empezaba a trascender el ámbito educativo.
De cara al presupuesto municipal de 2025, el ayuntamiento incluyó una partida para acometer la restauración. Finalmente, el Ayuntamiento de Tudela asumió el coste íntegro de la intervención y encargó los trabajos al relojero corellano José Latorre, que a finales de 2025 se puso manos a la obra. La restauración, con un presupuesto de 2.500 euros, ha incluido el desmontaje completo del mecanismo, el desengrasado y la limpieza de todas las piezas, la reparación de los elementos dañados, la colocación de un nuevo juego de agujas y el pulido, pintado y montaje final del reloj.

Culminación del proyecto
El pasado 5 de febrero de 2026, se presentó oficialmente el reloj restaurado en la tercera planta de la Casa del Reloj, cerrando un proceso que ha unido educación, investigación, participación ciudadana y conservación del patrimonio. “Hoy recuperamos un reloj, pero también celebramos la curiosidad y la pasión de unos jóvenes que nos recuerdan que cuidar la historia es tarea de todos”, subrayó Toquero, destacando el papel decisivo de los alumnos del IES Valle del Ebro.
El reloj, fabricado por la empresa Viuda de Murua de Vitoria e instalado originalmente en la entonces Plaza de la Constitución, marcó el discurrir de las horas en la capital ribera hasta convertirse en un símbolo de la ciudad.












