16Hay personas que se marchan de su ciudad y otras que, aunque vivan lejos, nunca terminan de irse del todo. Miguel Ángel Calvo Butini pertenece a ese segundo grupo. Lleva casi toda la vida fuera de Tudela, primero por los estudios y después por su trayectoria profesional como cineasta, pero basta escucharle unos minutos para comprender que la capital ribera sigue ocupando un lugar privilegiado en su memoria.
Por eso, cuando la Peña La Jota le comunicó hace unos meses que había sido elegido Tudelano Ausente 2026, sintió una mezcla difícil de explicar. «Me emocionó. No sabía muy bien cómo reaccionar, siempre está bien que tu pueblo se acuerde de ti».
El homenaje llegará el próximo 27 de julio, un reconocimiento que recibe con ilusión, aunque también con ese respeto que, reconoce, siempre le produce hablar delante de los suyos. «He presentado películas por medio mundo y estoy tranquilo. Pero en Tudela lo paso fatal porque aquí está la gente que te conoce de verdad».
«Tudela es una de mis ciudades»
Miguel Ángel Calvo dejó Tudela con apenas 18 años para estudiar Ingeniería de Telecomunicaciones. Primero pasó por Zaragoza y después por Madrid, donde terminaría encontrando su camino hacia el cine. Desde entonces han transcurrido muchos años, pero la distancia nunca ha roto el vínculo con su ciudad. «Siempre digo que tengo cuatro ciudades en mi vida. Madrid, Tudela, Zarautz y Cannes. Y una de ellas es Tudela porque aquí he nacido y está una parte muy importante de mi vida».
Aunque el reconocimiento contiene la significación de «ausente», él objeta sobre el mismo. «Cuando La Jota, me llamó, dijo: ‘Pero si yo vengo bastante’. Y me respondieron: ‘Precisamente por eso’.» Porque Miguel Ángel regresa con frecuencia. Cada cinco o seis semanas vuelve para encontrarse con los amigos de siempre, con su familia, con la familia de su mujer, Cris Rubio, también tudelana, y con esos rincones que siguen formando parte de su historia y que se resiste a abandonar. «La ausencia nunca ha sido una ausencia de verdad. Tudela siempre está ahí. Siempre está presente», resume.
Una bata que guarda mucho más que una tradición
El homenaje llega en un momento especialmente emotivo para el director. Hace apenas unos meses fallecía su madre, Mercedes, una pérdida todavía muy presente y que inevitablemente le acompañará ese día. «Me voy a acordar de mi madre, de mi tía Lourdes, de mi padre y de toda la gente querida que ya no está».
Sin saberlo, con un hijo adolescente, Mercedes creó a uno de los personajes más reconocibles de las fiestas de Tudela. Cada Santa Ana, Miguel Ángel recorre las calles vestido con una bata blanca que forma parte de su identidad y de su modo de vivir las fiestas. Aquella bata salió un día del armario de su madre. «Es una bata de enfermera. Me la dio, creo, para que no pasara frío una noche de fiestas. Me la puse… y ya nunca he dejado de llevarla», convirtiéndose, casi sin querer, en un símbolo y creando, también sin intención, un personaje festivo que bien podría aparecer en una de sus películas. «Todo el mundo me pregunta por la bata. Surgió sin pensar, como casi todas las cosas que he hecho en mi vida», confiesa.
El cine y las fiestas de Tudela
Como director de cine, Miguel Ángel Calvo Butini tiene esa capacidad para observar las fiestas de Tudela desde una perspectiva visual. Por eso, cuando se le pregunta qué imágenes incorporaría si algún día ambienta una película en las fiestas de Santa Ana, no piensa en los encierros o e el el bullicio, sino en escenas que contienen más simbolismo y emoción.
“La novena de Santa Ana me parece súper visual”, reconoce. También le atrae especialmente el momento en el que los gigantes bailan ante la patrona y conserva muy presente una imagen que le impresionó profundamente, la primera vez que vio cómo cambiaban el manto a Santa Ana. “Me quedé completamente sorprendido. Ver esa estructura de madera sobre la que se sostiene todo… Eso también lo incorporaría a una película”, explica.
Reconoce que no tiene una historia escrita, pero sí sabe que esas escenas formarían parte de ella. “No sé cuál sería el argumento, pero esas imágenes estarían seguro”, señala.
Las fiestas que siguen esperando
Como a tantos tudelanos, el paso del tiempo también le ha cambiado la forma de vivir Santa Ana. Ya no busca la intensidad de las noches interminables ni el vértigo de los veinte años. Ahora prefiere otro ritmo, más sereno. “Ahora me gustan mucho más las fiestas de día”, reconoce.
Disfruta del almuerzo, del vermú por el Casco Viejo, de pasear por las calles antiguas y de esos encuentros que solo se producen cuando Tudela se viste de blanco y rojo. También de las tradiciones que antes quizá miraba de otra manera y que ahora siente con más fuerza. “Antes me gustaban más los toros o la bajada. Ahora disfruto mucho más las tradiciones”, explica.
Entre ellas, la Revoltosa, la presencia de Santa Ana y todo ese universo festivo que también comparte con su hijo Martín, nacido precisamente un 28 de julio, en plenas fiestas. Una coincidencia que, de algún modo, ha reforzado el vínculo familiar y emocional con la ciudad.
Y luego está la cuadrilla. Los amigos de siempre. Los que siguen esperando cada vez que vuelve. Porque, aunque hace muchos años que se marchó, Miguel Ángel Calvo Butini nunca ha roto el hilo que le une a Tudela. “Tengo la suerte de tener mucha gente a la que quiero y que me quiere”, resume.
Miguel Ángel ha hecho su vida fuera, ha encontrado otros escenarios y otras ciudades, pero nunca ha dejado de regresar a la Tudela de la infancia, a la de la familia, a la de los amigos, a la de su bata blanca, porque ser Tudelano Ausente es estar lejos sin haberse ido del todo.












