Los alumnos de 5º y 6º del colegio de Griseras convierten cada mañana el parque de otoño en una gran pista de baile en la que disfrutan de su recreo.

Las medidas adoptadas en todos los colegios para combatir la pandemia causada por la COVID-19 en el inicio de curso llevó al colegio tudelano ha desarrollar su propio proyecto para evitar contactos entre alumnos y alumnas de distintas clases. Como muchos otros escolares se quedaron sin balones, sin poder jugar con amigos y amigas de otras clases y sin poder desarrollar algunos de los juegos que eran su modo de diversión en los recreos.

Los tiempos de dificultad suelen originar buenas ideas y una de ellas fue aprovechar el extraordinario espacio que ofrece el parque de otoño, situado junto al colegio, para que los alumnos y alumnas de 5º y 6º de primaria pudieran desarrollar allí su recreo, mantener las distancias entre los grupos burbuja y que el resto de escolares disfrutase de más espacio en el patio del colegio. «Dejamos a los chavales en el parque pero nos encontramos con que no tenían absolutamente nada con lo que jugar. Algunos empezaron a correr y había que tener cuidado de que no se mezclaran con otros grupos. Otros empezaron a jugar con lo que había, palos y ramas que caen de los árboles, así que se nos ocurrió intentar hacer un concurso de bailes que permitiera tener a los grupos separados y entretenidos con una actividad», explica Pedro Garijo, profesor del colegio de Griseras.

La idea caló entre los escolares que se encargan de gestionar toda la idea, se separan por grupos de clase y comienzan sus ensayos.  «Ellos eligen sus canciones y preparar las coreografías  Vimos que les gustaba así que decidimos comprarles unos pequeños altavoces para que pudieran ensayar y pudieran escuchar mejor la música que al principio ponían con los móviles. Al final de cada mes hay una pequeña competición. Todo el colegio rodea el parque y hay una exhibición con premio. Los ganadores actúan en el patio ante los pequeños del colegio y escogen la música con la que los viernes entramos y salimos del colegio», destaca Garijo.