Cuenta la leyenda que al inicio de los tiempos, cuando la humanidad comenzó a poblar la Tierra, reinaba en esta una gran oscuridad, y aquella, asustada y acechada por criaturas de la noche, pidió ayuda a la Madre Tierra quien, ante su insistencia, creó la Luna.

Gracias a ella, la noche quedó iluminada y los hombres y mujeres se atrevieron a salir de sus cobijos. La calma no duró mucho, pues las criaturas malévolas también se acostumbraron con el paso del tiempo a esta luz lunar. Ante ello, de nuevo hombres y mujeres pidieron ayuda a la Madre Tierra quien, viendo su desesperación, decidió crear un ser todavía más luminoso: el Sol.

Gracias a su calor y luz, crecieron las plantas, y era tan grande, luminoso y caliente que los seres de la oscuridad no pudieron acostumbrarse a su gran claridad y desde entonces solo salían de noche.

Protegidos durante el día, hombres y mujeres acudieron una vez más a la Tierra Madre para implorar igual protección durante la noche, y fue entonces cuando la Tierra Madre creó una flor tan hermosa que al verla los seres oscuros huyeron aterrados pensando que era el mismo Sol. A esa flor se le dio el nombre de eguzkilorea (flor del sol).

Eguzkilorea no es solo una de las flores que podemos encontrar en esta exposición de Marian Yunta, su simbolismo sobrevuela igualmente todo el trabajo que presentamos en esta muestra. Cuando empezó la pandemia, Marian pidió a sus amistades y familiares que le enviasen fotografías de flores con el fin de reinterpretarlas en un lienzo. Comenzó así una ventana de escape al confinamiento que estábamos viviendo, pero también un acto de reciprocidad de amistad y amor entre todos los que enviaron sus imágenes quienes quedaron, de algún modo, retratados en un extraordinario ejercicio metafórico de su pintura.

Las flores surgidas de los pinceles de Marian son para ella, para sus amistades y para el público, un símbolo de protección que defiende los hogares de los seres de la noche y nos da un soplo de aire fresco al que aferrarnos en estos tiempos tan convulsos.

La autora, Marian Yunta

En 1995 comienza su andadura en la pintura, simultaneando su trabajo en una empresa con su pasión de pintar. En los años sucesivos asiste a talleres de pintura de diferentes maestos pintores, entre los que destacan: César Muñoz Sola; Jan Diez; Carlos López; Alejandro Quincoces; Brian Lake y Mikel Ezparza.

Actualmente sigue pintando con Mikel Esparza de Pamplona y Brian Lake en Francia.

En cuanto a su estilo e influencias, Yunta afirma que «ama la naturaleza, los atardeceres, pasear por las montañas, los caminos y escuchar los sonidos del entorno. En esta pasión César Muñoz Sola, fue sin duda mi pigmalión, y mi amigo. Me enseño a contemplar la belleza, valorar la pintura y a enamorarme de los paisajes. El decía uniendo su dedos, “Mira Marian, aquí hay un tableau”. Recorrimos caminos, setos, pueblos deshabitados, buscando la verdad y el arte, allí se formó mi vocación pictórica. También expresaba “Marian, ser artista no es oficiar, sino creer en ti mismo, sé tú. Todos los maestros relacionados anteriormente son para mi una referencia y una enseñanza y motivación, de cada uno de ellos he adquirido un estilo que sin duda me ha influido».

La exposición se inaugurará el día 12 de enero a partir de las 18.30 horas en el Patio de la UNED de Tudela.

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