Esteban Hernández

Esteban Hernández es un reconocido jurista, periodista, analista político y autor de cinco ensayos, el último de los cuales lleva por título “Así empieza todo. La guerra oculta del siglo XXI”. Trabaja como jefe de opinión en el diario El Confidencial y ha escrito para medios como El Mundo, La Vanguardia o Ruta 66. Su conferencia “El mundo tras la invasión de Ucrania” ha sido la primera de los Cursos de Verano 2022 de UNED Tudela. Durante la misma (seguida por más de trescientas personas procedentes de diferentes lugares del mundo), ha tratado acerca de las repercusiones internacionales que está originando el conflicto bélico de Ucrania. Algunas de sus consecuencias ya las estamos comenzando a sentir, sobre todo las económicas; otras se desarrollarán a un ritmo más lento, pero se apreciarán significativamente a medio plazo en una guerra que se prevé larga y en la cual (tal y como afirma Hernández), “Europa será la gran perjudicada, independientemente de quien la gane”. En el caso de nuestro país aún estamos un poco peor: nuestra dependencia energética del exterior va a lastrar el crecimiento de una economía ya de por sí perjudicada y quizá estemos asistiendo al fin de la clase media que, deteriorada e irritada con el sistema, puede degenerar en un clima hostil favorable a los extremismos…

Esteban, ¿por qué afirma que Europa va a ser la gran perjudicada en la guerra de Ucrania, independientemente de quién la gane?

Los condicionantes económicos que sufre Europa, le llevan a una situación muy difícil por dos razones: la primera, el desabastecimiento e incremento de precios originados por el «desacople» de la energía rusa que han afectado directamente a Alemania (motor económico de Europa); en segundo lugar, la inflación típica que genera la situación actual de desglobalización. El daño es superior al que está sufriendo Estados Unidos, ya que ellos cuentan con mejor abastecimiento energético y un sistema financiero sólido. China también está afrontando su propio desarrollo estratégico estableciendo alianzas con Rusia y otros países. Si comparamos las regiones del mundo más potentes, en este momento Europa es la más débil tanto en lo económico como en lo geopolítico. Además tampoco contamos con un gran ejército, por lo que vamos a necesitar invertir en fortalecer nuestra defensa.

¿Estamos asistiendo a un nuevo orden mundial capitaneado por China-Rusia- Estados Unidos?

Nos estamos asentando en un orden bipolar, en el que Estados Unidos es claramente la potencia hegemónica seguida por China, que aspira a convertirse en la primera potencia en una o dos décadas. Todavía Estados Unidos se encuentra por delante de China a nivel militar o energético, aunque tecnológicamente no tanto. A su vez, cada una de ellas establecerán lazos en función de sus necesidades con «terceros países» como Rusia, Turquía, India… Todavía el bloque occidental es más potente, pero ahora mismo sus sociedades se encuentran enormemente divididas porque las diferencias económicas cada vez son más elevadas; con esto me refiero a la capacidad económica de las personas para adquirir los bienes necesarios para sobrevivir: en Europa hemos pasado a una situación en la que lo indispensable cada vez cuesta más, y esto genera tensión en una sociedad que además sufre la presión de una situación política muy polarizada. Si unes descontento económico con descontento político, el resultado es un sistema frágil. Esto, sin embargo, no ocurre en China porque su sociedad vive en un crecimiento económico constante desde hace treinta años, que genera una legitimidad en el sistema de la cual adolece Europa.

Hace poco publicó un artículo titulado “El renacimiento de los gafapastas…” ¿Podríamos aplicar a la política el concepto de la celebración de los productos culturales para masas como cualitativamente superiores?, ¿el éxito en las urnas está actuando como factor legitimador de corrientes de pensamiento extremistas que parecían ya superadas

Cuando el sistema es frágil y no funciona bien, es lógico que aparezcan opciones extra-sistémicas. Esto es natural en cualquier espacio político que se encuentre en declive y es lo que ocurre en este momento: el éxito siempre funciona como factor legitimador en todos los ámbitos, no solamente en el caso de los discursos más extremos. Sí estamos asistiendo a una vulgarización de la discusión política y creo que hemos abandonado el valor del pensamiento, que hoy lo necesitamos más que nunca

¿Qué alternativas nos quedan a nosotros en España?

Es cierto que ocupamos un espacio poco relevante dentro de una potencia como la Unión Europea, lo cual nos sitúa en una posición complicada. Además, casi toda nuestra economía gira en torno al sector servicios, la inversión industrial es escasa y las personas que cuentan con cualificación se marchan al extranjero para tener mejor desarrollo profesional. Se acerca una época con tipos de interés elevados y necesidad de ajustes financieros en la que no vamos a pasarlo muy bien… No obstante, creo que Europa debe realizar algún movimiento para poder salir de la crisis actual en la que se encuentra y este cambio sí podría beneficiamos. Ahora mismo dependemos de la nueva perspectiva que adopte Europa, el cual no termina de consolidarse; en función de cómo se articule este espacio, nos irá mejor o peor…

Globalización o desglobalización: ¿hacia dónde vamos?

Claramente nos encontramos en una época de desglobalización. Esto se manifiesta en que el entramado construido con la globalización, se ha desplomado. Por ejemplo, Europa o Estados Unidos no pueden sancionar a Rusia sin sufrir daños colaterales importantes. Tampoco podemos sancionar a China porque dependemos de ellos a nivel productivo y logístico. Las cadenas de abastecimiento dependen de países entre los cuales se ha perdido la confianza (tanto por la parte oriental como occidental), y cuando la desconfianza se instaura en el orden internacional, la globalización no funciona.

Nos encontramos en UNED Tudela, cuyo propósito es generar mayor riqueza en su entorno incrementando el conocimiento de la sociedad. Como profesional y estudioso del Periodismo y el Derecho, ¿qué camino cree que debería emprender una universidad como la UNED en la mejora de una sociedad que lucha por crecer en una situación tan poco favorable como la actual?

Las universidades son motores de conocimiento intelectual, pero también deudoras de su época. En una etapa tan endeble como la actual, es lógico que la universidad se adaptarse a la situación, pero debe ser capaz de evitar su devaluación luchando por crear una sociedad más reflexiva, con una visión más amplia y una capacidad de razonamiento más asentada que permita el desarrollo de la sociedad en la que se asienta.

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