Susana Izquierdo y Enith Macas

Susana Izquierdo y Enith Macas trabajan a en el cogollo de Tudela, en uno de los comercios minoristas que ha sobrevivido al paso del tiempo en la Plaza de los Fueros de Tudela. La tienda de las chuches para los niños y para muchos vecinos del centro de la capital ribera el punto de venta para comprar el pan y la prensa.

Día a día están siendo testigos de cómo están viviendo esta situación los vecinos del casco antiguo y centro de la ciudad. «La gente ha estado muy nerviosa y nos ha tocado tranquilizarles», aseguran.

Ellas han tomado medidas de seguridad, guantes, mascarillas en cuanto llegaron y más higiene de la ya habitual. «Desde el principio la gente se está comportando con bastante criterio. No se juntan más de 3 clientes en el interior de la tienda y el resto aguarda su turno en fila en la calle. Por nuestra parte ponemos todos los medios. Les cogemos el periódico para evitar que nadie más los toque, si necesitan algún dulces, vinagre o caramelos. Hacemos todo lo que está en nuestras manos para que la gente tenga seguridad y siga contando con el mejor servicio», explica Susana.

El comercio ha reducido su horario de atención desde que entrase en vigor el estado de alarma y abre en horario de 8,00 a 14,30h. «La gente viene a por el pan y a por la prensa. Se echa de menos a los niños. Se nota que no hay colegio y que no salen, por lo que el tema de chucherías es el que más ha bajado. Se nota que se venden mñas revistas de pasatiempos Muchas personas han venido a por sudokus y se ha notado la venta de revistas de viajes. La gente viene sobre todo a por entretenimiento», señala Enith.

«Muchas personas vienen con ganas de conversar»

En el día a día no falta quien aprovecha la salida a por el pan para comentar la actualidad, preguntar por la salud de los demás, la vida de los vecinos y cualquier otra excusa que nos libera algo de un encierro a punto de cumplir las dos semanas. «Mucha gente quiere hablar y conversar. Por nuestra parte tratamos de evitarlo, sobre todo porque hay gente esperando y tratamos de que la atención a los clientes vaya rápida», señalan Susana y Enith. «Tratamos de trabajar con toda la normalidad posible y sobre todo que la gente no se ponga nerviosa, si no el problema se nos hará más grande, así que dentro de nuestras posibilidades intentamos tranquilizar a la gente».