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Cuando el próximo domingo caiga el telón de la representación de Historia de un Caballo no será un final cualquiera. El Grupo de Teatro del IES Valle del Ebro despedirá la gira de un curso en el que se han embarcado en una obra exigente y cargada de simbolismo, pero también será el momento de la despedida de Mª José Esteban, impulsora y alma mater de este proyecto durante 18 años.

“Pensé que iba a enseñar teatro… y lo que pasó, en realidad, es que el teatro me enseñó a mí”, resume María José Esteban en una despedida que pone voz a casi dos décadas al frente del grupo. Dieciocho años en los que, como ella misma reconoce, ha aprendido “paciencia, escucha, valentía y, sobre todo, humanidad” junto a generaciones de alumnado que han crecido sobre el escenario.

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La profesora admite que no es fácil cerrar esta etapa: “este escenario, estas luces y este grupo han sido mi segunda casa”, señala, recordando un camino en el que los ensayos han estado llenos de “risas, cansancio, improvisaciones imposibles y también silencios cargados de emoción”. Un proceso en el que, más allá del resultado final, el aprendizaje ha sido constante: “hemos aprendido que equivocarse forma parte del proceso y que los nervios antes de salir a escena son señal de compromiso”.

«El teatro forma personas más seguras, empáticas y libres»

En su mensaje, Esteban ha querido poner el foco en el valor educativo del teatro escolar, alejándolo de la idea de formación puramente artística: “el teatro escolar no forma actores profesionales, pero sí forma personas más seguras, más empáticas y más libres”. Un legado que considera el verdadero éxito del proyecto.

A lo largo de estos años, la profesora y directora ha consolidado una trayectoria con identidad propia, llevando cada montaje por escenarios de la Ribera como Fontellas, Ribaforada, Castejón, Cascante o el Teatro Gaztambide de Tudela, donde este domingo se cierra una etapa con Historia de un caballo, basada en la obra de León Tolstói. Una propuesta que invita al espectador a mirar el mundo desde la mirada de Patizanco, cuestionando las normas sociales, la desigualdad y la propia condición humana.

En su despedida, Esteban ha querido agradecer el apoyo recibido durante todos estos años: alumnado, compañeros, familias y dirección del centro. “El teatro en la escuela no es un extra, sino una necesidad. Porque el teatro educa, une y deja huella”, afirma.

Aunque se jubila, deja claro que no es un adiós definitivo: “no me voy del todo. Me llevo cada función, cada ensayo y cada aplauso compartido”. Y lanza un deseo para el futuro: que el teatro escolar siga vivo en el Valle del Ebro, “porque mientras haya jóvenes con ganas de expresarse, habrá teatro”.

Un montaje con mensaje

Historia de un caballo no es una obra sencilla. Desde el escenario, plantea una reflexión profunda sobre la exclusión, la dignidad y la mirada hacia el diferente. A través de su protagonista, el público se enfrenta a una realidad incómoda: la normalización de la injusticia y la obsesión por lo material.

Como recoge el propio libreto, la obra “convierte la mirada de un ser no humano en un espejo de la sociedad”, invitando a cuestionar valores asentados y a despertar una mirada más compasiva.

Iñaki Parra, profesor y actor del grupo, toma el relevo

Aunque el final de la gira de este curso marca un punto de inflexión, no será un punto y final ya que el proyecto teatral continuará de la mano de Iñaki Parra, profesor de Lengua Castellana y Literatura, y antiguo alumno del grupo con el que ha seguido colaborando en los últimos años. La formación cuenta, además con la implicación del alumnado y el respaldo del centro educativo que lo ha asumido como uno de sus elementos de identidad.

La gira se cerrará el 27 de abril con una última función en el mismo escenario, dirigida en esta ocasión al propio alumnado del instituto.

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