Inicio Colaboradores Carlos Muñoz 1917, por Carlos Muñoz

1917, por Carlos Muñoz

El infierno por dentro

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Después del triunfo de Almodóvar en los Goya, en breve veremos si al otro lado del Atlántico, le otorgan el Oscar a la mejor película extranjera o Parásitos le gana la partida. La inesperada triunfadora de los Globos de Oro ha sido la película dirigida por Sam Mendes, (Camino a la perdición), un magistral retrato del infierno de la Primera Guerra Mundial, desde el punto de vista de dos jóvenes soldados en una misión suicida, para avisar a un batallón de una trampa ideada por los nazis. Protagonizada por: Dean Charles Chapman, George McKay, Colin Firth, Benedict Cumbertbach.

Estamos en la Gran Guerra, a dos jóvenes soldados británicos Schofield (George McKay) y Blake (Dean Charles Chapman), les encomiendan una misión suicida: salir de las trincheras, cruzar el campo enemigo para entregar una orden a un alto mando. Realizar esta misión a tiempo es vital, para evitar el ataque de 1600 soldados, los cuales van a ser víctimas de una trampa del ejército nazi, al hacerles creer que se han retirado. Además, entre ese batallón está el hermano de uno de esos jóvenes soldados.

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Si en Senderos de Gloria de Stanley Kubrick, veíamos el desprecio de los altos mandos franceses a sus tropas, y el sinsentido de la guerra; ahora Sam Mendes, aparte del aspecto puramente bélico, presenta la delgada línea que separa el fracaso o el éxito de una misión, la vida de la muerte. Observamos la cruda guerra a través de dos héroes anónimos, aterrados ante el espectáculo de muerte y destrucción a su paso, capaces de arrastrarse por el barro y entre ratas. Dos soldados que en el fondo como tantos otros, ignoran para que luchan, pero conocen que desean: sobrevivir.

Si algo ha distinguido a Sam Mendes en su carrera es la destreza para plasmar emociones encontradas, a través de su cámara, ya lo hizo en American Beauty o Revolutionary Road. Ahora, con un único plano secuencia, (una única toma sin cortes,) y con gran destreza técnica usa la cámara para acompañar a los personajes. Las imágenes nos sumergen en los sentimientos de desolación, terror, contradicciones, de estos jóvenes; junto a otros momentos donde brilla la compasión, la solidaridad (magnifica la secuencia del soldado y la chica en el pueblo ocupado). El objetivo no es el alarde técnico es mostrar las entrañas del conflicto bélico.

Los jóvenes George McKay y Dean Charles Chapman, logran con una actuación muy convincente, irradiar las diferentes emociones en un marco de muerte y tragedia.
Un film donde gracias al dominio técnico y la utilización de las imágenes, nos crea un nudo en el estómago, mostrando la capacidad del cine para emocionar sin necesidad de efectos especiales o comedias absurdas.

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