Los estudiantes del IES Valle del Ebro han celebrado recientemente la Semana de la Ciencia 2025-2026, una cita que ha convertido el centro en un pequeño laboratorio lleno de curiosidad entre experimentos en forma de espuma, cambios de color o chispas demostrando que aprender puede ser emocionante. Que la curiosidad, cuando se despierta, se convierte en la mejor herramienta para entender el mundo. Y que, quizá, entre experimentos y risas, nacen las futuras vocaciones científicas de la Ribera.
Experimentos
El departamento de Física y Química ha vuelto a apostar por la experimentación del alumnado. Uno de los momentos más esperados ha sido la visita de los estudiantes de 2º de ESO a los laboratorios del instituto, donde sus propios compañeros de 2º de Bachillerato, desde la asignatura de Experiencias, se han convertido en divulgadores.

Allí han podido ver cómo una llama se enciende y se apaga casi por arte de magia, cómo un volcán de espuma crece hasta rozar el techo o cómo sustancias cotidianas revelan sus secretos a través del pH. Experimentos que, más allá del espectáculo, han servido para entender conceptos clave como la velocidad de las reacciones químicas o el papel de los catalizadores en la vida diaria.
La sorpresa ha sido una constante, especialmente en demostraciones como la explosión controlada de una botella mediante hidrógeno o las reacciones más visuales, capaces de captar la atención incluso de los más escépticos.
Scape Room
El alumnado de 3º de ESO ha participado en un escape room científico, donde el trabajo en equipo y la lógica han sido esenciales para superar los retos planteados. Una forma diferente de aprender, en la que la ciencia se convierte en un juego.
Además, el programa ha recuperado el espíritu del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebrado el pasado 11 de febrero, acercando al alumnado testimonios reales de científicas y divulgadoras. A través de redes sociales, estas profesionales han compartido sus experiencias, mostrando tanto sus logros como las dificultades de su camino, en una iniciativa que busca despertar vocaciones y ofrecer referentes cercanos.
Como novedad este año, el alumnado de Bachillerato ha desarrollado un proyecto de investigación sobre el crecimiento de cristales y su relación con el deterioro del esmalte dental. Un trabajo que combina ciencia y vida cotidiana, analizando factores como el pH o la acción de los azúcares, y que tendrá su próximo reto el 15 de mayo en la final del Concurso de Cristalización en la Escuela, en la Universidad de Zaragoza.
Todas estas actividades quedan recogidas en una página web elaborada por el propio alumnado, una ventana abierta para que familias y vecinos puedan descubrir el trabajo realizado.












