S de Salud
Sara Sanjuan, en su local de Peralta
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Con solo 22 años, la dietista-nutricionista Sara Sanjuan Matute decidió emprender en Peralta con un objetivo claro: transformar la forma en la que entendemos la alimentación. Hoy, a sus 31 años, “Con S de Salud” es un proyecto consolidado que apuesta por la educación nutricional, el acompañamiento humano y la prevención como pilares para mejorar la salud y la calidad de vida de las personas.

¿Qué te motivó a emprender con solo 22 años y fundar “S de Salud”?
Desde muy joven sentí que la nutrición tenía que ir mucho más allá de dar pautas o menús. Quería crear un espacio donde las personas no se sintieran solas en su proceso, donde pudieran ser escuchadas, entendidas y acompañadas de verdad.
Además, los datos sobre el aumento de enfermedades relacionadas con la alimentación —como la obesidad, la diabetes tipo II o los problemas digestivos— me hicieron ver que el problema no es solo individual, sino social. Falta educación nutricional real. Por eso “S de Salud” nace con la idea de poner la educación en el centro: enseñar a las personas a entender lo que comen, cómo afecta a su cuerpo y cómo pueden cuidarse mejor a largo plazo.

¿Cuáles fueron los mayores retos que enfrentaste al inicio y cómo los superaste?
Empecé mi proyecto nada más terminar la carrera, así que por un lado quería seguir formándome y, por otro, tenía que abrirme camino y ganarme un hueco profesional siendo muy joven. Uno de los mayores retos fue precisamente ese: lograr que las personas confiaran en mí y en mi trabajo.
Lo superé con formación constante, mucha profesionalidad y, sobre todo, con resultados. Cuando las personas empiezan a sentirse mejor, a tener más energía y a entender lo que comen, eso habla por sí solo. Esa confianza se construye día a día, a través del acompañamiento y del impacto real en su bienestar.

¿Qué ha cambiado desde los primeros años hasta ahora, con 31 años?
La experiencia es un grado, y también lo es la formación que he ido adquiriendo con los años.
Cuando empecé tenía muchas ganas y una idea clara, pero hoy tengo una visión mucho más amplia y profunda de lo que significa realmente acompañar a las personas en su salud. Al principio ya combinaba la consulta con charlas en colegios, pero con el tiempo el proyecto ha ido creciendo y su impacto también. Ahora “S de Salud” no solo trabaja con personas a nivel individual, sino también con centros educativos, empresas y organismos, tanto privados como públicos.
Además, cada vez ponemos más el foco en la prevención, no solo en el tratamiento. Entendemos la nutrición como una herramienta clave para reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles y para mejorar la calidad de vida de las personas, y eso ha marcado mucho la evolución del centro.

En tu centro apostáis por la educación nutricional y no por “hacer dietas”. ¿Cómo explicas esta filosofía?
Explicamos que comer bien no es algo temporal. No se trata de seguir un plan durante unas semanas, sino de aprender a alimentarte para toda la vida. Cuando entiendes qué comes, por qué lo haces y cómo influye en tu cuerpo, ahí está la clave.
Para nosotros la educación nutricional es la base: que cada persona sepa el porqué de lo que hace, cómo influyen los alimentos en su cuerpo y cómo tomar decisiones por sí misma. Trabajamos con objetivos realistas y fáciles de cumplir, haciendo pequeños cambios que puedan mantenerse en el tiempo.
De esta forma no solo mejoran su alimentación, sino también su relación con la comida, y eso es lo que permite que los resultados sean duraderos.

¿Cuál es el mayor desafío al enseñar hábitos saludables?
Romper con la cultura de la inmediatez. La gente quiere resultados rápidos, pero la salud se construye día a día. Nuestro trabajo es acompañar, motivar y dar herramientas para que el cambio sea real y sostenible.

¿Qué diferencia a “S de Salud” de otros centros de nutrición y dietética?
Creemos que cada profesional debería tener las herramientas necesarias para empatizar, comprender y acompañar a cada persona, adaptándose a sus necesidades reales. Cada centro y cada profesional tiene su manera de trabajar; la nuestra se basa en una nutrición personalizada, donde la persona es siempre el centro del proceso.
Nuestro enfoque es humano y educativo. No damos soluciones estándar. Cada persona tiene su historia, su ritmo y sus propias circunstancias. Aquí no se juzga ni se imponen normas: se enseña, se acompaña y se construyen cambios que puedan mantenerse en el tiempo.

¿Qué papel juega la nutrición en la prevención de enfermedades?
La nutrición juega un papel clave. Hoy sabemos que muchos de los principales problemas de salud están directamente relacionados en qué y cómo comemos: enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo II, el sobrepeso, algunos tipos de cáncer o la pérdida de masa muscular…
Comer bien no solo ayuda a prevenir enfermedades, también mejora la energía, el estado de ánimo, regula el metabolismo, el sistema inmunitario, los procesos inflamatorios y mejora la calidad de vida de la persona. La alimentación es una de las herramientas más potentes que tenemos para cuidar nuestra salud a largo plazo, y por eso creemos que invertir en educación nutricional es invertir en bienestar y en futuro.

¿Qué significa para ti ser un emprendimiento joven y local con impacto social?
Para mí significa responsabilidad. No veo “S de Salud” como un negocio al uso, sino como un proyecto que quiere dejar una huella positiva. Nuestro objetivo es mejorar la salud real de las personas, acercando una nutrición más humana, empática y accesible. Queremos ser un aire fresco: un espacio cercano, personalizado, saludable y sostenible, donde las personas se sientan acompañadas.

¿El primer paso para comer de forma más consciente?
El primer paso es parar a escucharse. Empezar a observar qué comes y cómo te sientes, sin juicio. Muchas veces comemos por costumbre, porque “toca” o por inercia, y perdemos la conexión con nuestras señales de hambre y saciedad. Recuperar esa escucha es la base para construir una relación más sana con la comida y con uno mismo.

¿Errores más frecuentes?
Comer rápido, con prisas o con distracciones, y basar gran parte de la alimentación en productos ultraprocesados. También se ha perdido la diferencia entre alimentarse y nutrirse. No se trata solo de comer, sino de aportar al cuerpo lo que realmente necesita. Por eso buscamos herramientas para que las personas disfruten de la comida, sin caer en la monotonía ni en la sensación de estar “comiendo siempre lo mismo”.

¿Qué recomiendas para tener energía diaria?
La alimentación juega un papel fundamental. Apostar por alimentos reales como frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva virgen extra, frutos secos y semillas, y, si se sigue una alimentación omnívora, incluir también pescado, huevos, lácteos y carnes magras. A eso se suma beber suficiente cantidad de agua a lo largo del día, descanso nocturno correcto, gestionar el estrés, mantener horarios regulares y moverse según las posibilidades de cada persona. Todo forma parte del equilibrio.

¿Algún proyecto a medio plazo?
Seguir ampliando nuestra labor, no solo en la consulta individual presencial, sino también en formatos grupales, online y en entornos como empresas, colegios y ayuntamientos. La educación nutricional es una herramienta muy potente de prevención, y queremos que llegue a cada vez más personas.