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#laTudelaquenoseve, por Eneko Larrarte

El alcalde la ciudad repasa los pequeños y grandes logros "enterrados por el ruido diario"

Soy Eneko Larrarte Huguet, nací en Tudela hace 38 años, fui concejal por IE en la anterior legislatura y desde junio de 2015 tengo el honor de trabajar al servicio de las tudelanas y de los tudelanos como alcalde. Han sido 40 meses muy intensos, en los que el equipo de Gobierno y yo hemos incurrido -seguro- en algunos errores, pero durante los cuales hemos mantenido el interés general de Tudela como guía. Siempre y en todo caso. Ahora que nuestra tarea se evalúa más intensamente, y echando la vista atrás para recapitular lo hecho, queremos ofrecer a los lectores una mirada global sobre nuestras decisiones políticas, cuyo resultado será sin duda mejorable, pero que han sido fruto del objetivo número uno de cualquier gobernante de izquierdas que se precie de serlo: la transformación de la sociedad para su mejora, impulsando la igualdad de oportunidades entre todas las ciudadanas y los ciudadanos.

Está siendo una tarea ingente pero muy gratificante situar la ciudad en pleno siglo XXI

Mencionaba la obviedad de mis orígenes tudelanos por una razón. Frente al patriotismo de los nacionalismos, que anteponen la etnia como signo de pertenencia, e incluso superando el patriotismo constitucional de Habermas, que nos enseñó en los ochenta que amar nuestra patria es amar las leyes que la sustentan, esa referencia a Tudela se acerca más al “patriotismo cultural” que en las últimas fechas divulga el historiador Fernando García de Cortázar: un patriotismo que deriva del patrimonio de un colectivo. En este caso, de las tudelanas y de los tudelanos. De lo que tenemos y de lo que hacemos. El patriotismo de lo que construimos juntos. Esa ha sido la base de nuestra política, que en muchas ocasiones ha tenido un reflejo físico [el ascensor del Barrio o el nuevo vial de Huertas Mayores], pero en otras ha podido pasar desapercibida.

Está siendo una tarea ingente pero muy gratificante situar la ciudad en pleno siglo XXI, lo que podemos llamar ’la Tudela que no se ve’: una lista interminable de acciones políticas que están actualizando nuestra vida para hacerla más justa y más igualitaria. Un empeño silencioso tras muchos años de dejadez y de parálisis en el seno de las instituciones municipales. ¿Por dónde empezar? ¿Cómo incluir en esta columna el trabajo sin descanso de todos los concejales del Gobierno? En paralelo a la renegociación y reducción de la deuda municipal, que hemos conseguido multiplicando la captación de ingresos, estamos dibujando una Tudela verde y con una movilidad sostenible de cara al futuro. Nuestra apuesta por la regeneración urbana, por no acometer construcciones nuevas sin sentido, se refleja en la renovación de la vivienda protegida, en el cambio de uso de El Molinar, o, por fin, en un proyecto viable para el Horno Coscolín.

Muchos visitantes nos eligen porque somos una de las capitales del cine en España

Las subvenciones a colectivos sociales, ese tejido invisible que une las costuras de Tudela con el esfuerzo de muchos -sobre todo de “muchas”, porque sois las mujeres quienes fundamentalmente arrimáis el hombro-, beneficia en 2018 a un 20% más de asociaciones, con las que nos reunimos de forma periódica. En foros consolidados, como el Consejo de Igualdad, o en otros de reciente creación, como el Consejo del Mayor o la Mesa del Barrio de Lourdes. Poco a poco estamos consiguiendo que todas las sedes municipales sean accesibles, hemos aumentado el presupuesto destinado a Servicios Sociales en un millón de euros, lo que ha hecho desaparecer las listas de espera gracias al Servicio de Primera Acogida, y hemos elevado sustancialmente el presupuesto para la renovación de nuestros centros escolares, que ha subido un 200% desde la pasada legislatura. Hemos sido muy conscientes de nuestro entorno: en el más inmediato con los huertos sociales, asegurando la gestión pública del coto de caza o un camino para agricultores alternativo a la autovía; y mirando un poco más allá, como cabeza de la Ribera que somos, vertebrando la comarca a través del trabajo del Consorcio EDER.

Nos damos cuenta de que cuatro años apenas bastan para arrancar un proyecto político

Entre esos cambios “enterrados por el ruido diario” está también el constante crecimiento del número de turistas que visitan Tudela, que comparten con nosotros la Semana Santa, las ya emblemáticas Jornadas de la Exaltación de la Verdura o las fiestas de Santa Ana. Nos hemos integrado en la Red de Destinos Turísticos Inteligentes y somos el único enclave navarro en Saborea España. Muchos visitantes nos eligen porque somos una de las capitales del cine en España, gracias a la fuerza del Festival Ópera Prima y de la Muestra de Cine Español, o a la puesta en marcha de Lo Que Viene, que atrae a periodistas de todo el estado a nuestro renovado Cine Moncayo. O por Desadarve, que nos sitúa a la vanguardia de las muestras de arte efímero. Esta apuesta por una cultura diversa e inclusiva se refleja en la programación del Teatro Gaztambide, que ha visto quintuplicarse la inversión del Gobierno de Navarra. Y es que sin el apoyo económico del Ejecutivo Foral, reflejado por ejemplo en la continuidad del Autobús de la Vida, en la financiación del 100% del Conservatorio o en la ampliación del colegio de Huertas Mayores, algunos de estos logros no habrían sido posibles.

Todo lo anterior es un pequeño resumen de la tarea realizada. Somos conscientes de todos los capítulos que nos quedan por abordar. En nuestro debe, sin duda, está la limpieza de la ciudad. Venimos trabajando en ponerla a punto desde el primer día, desde que nos encontramos que ese servicio contratado había caducado. Durante el otoño hemos puesto en marcha varias limpiezas extraordinarias, pero sabemos que no es suficiente. Nos damos cuenta de que cuatro años apenas bastan para arrancar un proyecto político. Por eso y a través de este artículo proponemos que compartáis con nosotros a través de las redes sociales el hashtag #laTudelaquenoseve. Con la aportación de todos y todas podremos conocer mejor las necesidades de la ciudad y seguiremos trabajando sin descanso en mejorar Tudela, ese magnífico lugar para vivir que las tudelanas y los tudelanos construimos juntos.

Eneko Larrarte, alcalde de Tudela