El Ribera Navarra FS consumó este martes su descenso a Segunda División después de caer con claridad ante el Palma Futsal, en un encuentro en el que el conjunto balear impuso su superioridad desde el inicio y no dio opciones reales a los tudelanos.
El partido comenzó con un dominio evidente del conjunto visitante, vigente campeón de Europa, que marcó el ritmo desde los primeros compases. Los de Juanito no lograron asentarse sobre la pista y se vieron superados en todas las facetas del juego: intensidad, presión, balón parado y juego en estático. Esa superioridad se tradujo en el marcador, que pronto se puso cuesta arriba para los locales.
Pese a ello, el Ribera Navarra logró llegar al descanso con un resultado menos abultado de lo que reflejaba el desarrollo del juego, lo que le permitió mantener una mínima esperanza de reacción en la segunda mitad. “En la primera parte han sido muy superiores en todas las facetas. No hemos entrado bien al partido y nos ha faltado agresividad”, reconoció el técnico, Juanito Pérez.
Tras el paso por vestuarios, el conjunto ribero mostró una mejor versión. Aumentó la intensidad y logró competir durante varios tramos, llegando incluso a generar ocasiones para meterse en el partido. Sin embargo, las faltas acumuladas en los primeros minutos condicionaron cualquier intento de remontada, frente a un rival que supo manejar el tempo y castigar cada error.
El parcial más equilibrado de la segunda mitad evidenció la mejoría local, pero la desventaja arrastrada y la calidad del Palma Futsal terminaron por decantar definitivamente el choque. “Hemos subido la intensidad y hemos tenido nuestras opciones, pero con un resultado así ante un equipo que te somete tanto, es muy complicado”, explicó Juanito.
Con esta derrota, el Ribera Navarra certifica matemáticamente un descenso que pone fin a una etapa histórica en la élite del fútbol sala nacional, tras 15 temporadas consecutivas en Primera División. Un desenlace doloroso para el club y su afición, que ven cómo se cierra un ciclo marcado por años de crecimiento y consolidación en la máxima categoría.
Ahora, la entidad tudelana deberá afrontar una profunda reconstrucción con el objetivo de regresar cuanto antes a la élite, en un nuevo capítulo que comenzará la próxima temporada en Segunda División.












