Entrada principal de la Real Casa de Misericorida

La Residencia de la Real Casa de Misericordia es uno de los puntos sensibles de la capital ribera en la crisis ocasionada por la pandemia del coronavirus. Es uno de los mayores centros de Navarra con 185 residentes y una plantilla de 115 personas.

El centro tudelano adoptó diversas medidas de protección para los residentes en las jornadas previas al decreto del estado de alarma. «Se hizo acopio de equipos de protección y se dieron las instrucciones para evitar al máximo el contacto social entre personas. En particular de residentes con los propios residentes y reducir el del personal con los residentes al mínimo. Lo teníamos previsto y estábamos preparados para lo que venía. Lamentablemente no es posible poner puertas al campo y el coronavirus ha tenido impacto en la residencia», reconoce el director de la Real Casa de Miserocordia, Óscar Pérez.

Casos positivos

A pesar de los esfuerzos, el centro contaba este viernes 27 de marzo con 1 caso confirmado y hospitalizado, 3 casos confirmados que se atienden en la propia residencia, y se han establecido medidas de aislamiento por presentar síntomas compatibles con el COVID – 19 a un total de 20 residentes. «Son cifras cambiantes día a día. De todas formas, hemos querido ser transparentes y facilitar la información desde el primer día y ofrecemos notas informativas a casi a diario a través de nuestra web«, explica el director de la residencia.

Desde que se diera el primer caso, explica Pérez, «estamos siguiendo en todo momento el protocolo establecido por Salud. Cualquier residente que presenta una sintomatología compatible con la enfermedad se considera como si fuese un caso confirmado. No sabemos si realmente se trata de un caso de coronavirus, pero el tratamiento que se le da es como si fuera un nuevo positivo». A ello se añade el esfuerzo de mantener al resto de residentes, especialmente los que presentan mayor autonomía y movilidad, en sus habitaciones para evitar los contagios, medidas que, reconoce, «suponen un enrome sobreesfuerzo personal y de equipos».

Ahora mismo el centro cuenta con recursos para hacer frente a esta situación, asegura. «Las necesidades que tenemos son puramente sanitarias, a lo que se suma la complejidad añadida de que además son atenciones, en muchos casos, de personas dependientes o grandes dependientes. Somos un hogar, no un hospital. No podemos soñar con tener los mismos medios que salud pública. Esto es una necesidad que no estaba prevista y lo solventamos con mucho esfuerzo por parte del personal».

De este modo se está garantizando el aislamiento de cada residente en su habitación «algo que requiere grandísimos recursos de personal y equipos de protección para proporcionar una atención individualizada en las habitaciones». Para ello, reconoce Pérez, ha sido fundamental la complicidad del personal de la Real Casa de Misericordia. «Aún así estamos aumentando la contratación para suplir, no solo bajas, sino reforzar la plantilla. No obstante, nos encontramos con dificultades ya que no hay mucho personal disponible y mucho menos sanitario».

Contacto con las familias

Una de las decisiones más duras en esta pandemia ha sido la necesidad de restringir el contacto con las familias. Para solventarlo, el teléfono ha vuelto a ser el principal medio de contacto entre los responsables del centro, los familiares y los residentes. No obstante, dado el discurrir de los acontecimientos, el centro ha solicitado a los familiares que el teléfono se libere para comunicar únicamente las cuestiones importantes. «Hemos habilitado un servicio de videollamadas que vamos organizando por turnos para atender y realizar todas las consultas. Nuestro compromiso es siempre avisar a los familiares y mantenerles puntualmente informados de la evolución de los residentes», garantiza el director de la Real Casa de Misericordia.

Pérez relata que los residentes son plenamente conscientes de que están viviendo una situación totalmente extraordinaria. «Han asumido perfectamente su responsabilidad para con el resto y llevando lo mejor que pueden este confinamiento de aislamiento voluntario. Cada uno en su domicilio o en su casa, en su habitación. Aún así no deja de ser muy impactante para ellos, ya que cambio en las rutinas tiene mucho impacto para algunos de ellos. Si a nosotros se nos hace duro, más para los mayores y personas con algún deterioro cognitivo».

Incidencia del COVID-19 en las residencias de Navarra

En lo que respecta a la incidencia del COVID-19 en las residencias de Navarra, la consejera de Derechos Sociales, Mª Carmen Maeztu, ha indicado que, a día de hoy, han fallecido 7 personas, y el número de positivos confirmados en residencias asciende a 84 casos, de un total de 6.600 personas, lo que representa un 1,27% de los y las residentes. Las bajas de profesionales son en este momento 197, de una plantilla total en torno a 4.000, es decir un 5%.

De los 83 centros, 60 no tienen ningún caso positivo confirmado, un porcentaje que Maeztu ha calificado de “esperanzador”. De las 23 que sí tienen casos positivos, sólo en 10 de ellas las personas se encuentran hospitalizadas, el resto permanecen atendidos en los centros.