Santi Lorente y Anabel Huguet, impulsores del proyecto de Bona Maison - Tudela Gastronomik

Los tudelanos Santi Lorente y Anabel Huguet han abierto las puertas de Bona Maison en la calle Concarera de Tudela, un establecimiento que ofrece un escaparate con los productos más representativos de nuestra tierra y que se convierte en un punto de encuentro y de referencia para todos aquellos que quieren descubrir las múltiples facetas que ofrece la ciudad, desde el punto de vista cultural, histórico, de ocio y, por supuesto, el gastronómico.

El establecimiento levantó su persiana el pasado 6 de octubre con un pequeño acto en el que los dos emprendedores tudelanos estuvieron acompañados de amigos, compañeros del sector del turismo y de personas que han apoyado la iniciativa. «Estamos muy ilusionados», aseguran. «Vivimos con mucha ilusión este tipo de cosas que se resumen en tres palabras, pasión por Tudela».

La pasión que Lorente y Huguet sienten por Tudela y su Ribera se respira en todo el local de la calle Concarera. Explican que Bona Maison y Tudela Gastronomik llegan al corazón del casco antiguo para sumar al comercio local y, al mismo tiempo, ofrecer un punto de encuentro para aquellos que quieren recorrer las calles de la capital ribera de un modo original y diferente. “Queremos ser la referencia para que la gente que viene a la ciudad compre en sus comercios, sepa dónde puede comer o dónde alojarse. No solo vendemos un producto delicatessen, jugamos el papel de intermediación con las personas, las familias y grupos que vienen a Tudela a visitarnos al mismo tiempo que ofrecemos una ventana de encuentro entre los productores locales artesanales con el turismo”, explica Lorente que avanza que entre los proyectos futuros está promover experiencias turísticas con los proveedores, de manera que quienes nos visiten puedan conocer de primera mano cómo se trabaja y elaboran los productos que luego disfrutan en la mesa.

Producto local

Pero Bona Maison es más que una propuesta para el visitante, ya que la cuidada selección de producto que han realizado sus propietarios lo convierten también en una referencia para el consumidor local.

Sus estantes y expositores están protagonizados por los proveedores de la zona, firmas que trabajan la biodiversidad y el producto ecológico y que como los impulsores de Bona Maison ponen cariño por las cosas que hacen. «Creemos que es algo bonito para Tudela y bonito para la Ribera. Ofrecemos lo mejor de nuestra tierra para que la gente viva la ciudad y la disfrute desde el punto de vista gastronómico”.

En sus estantes se encuentran conservas de la Ribera como el pimiento o el espárrago, vinos de la tierra, aceites de los trujales de la Ribera o quesos de Navarra, todo fruto de una cuidada selección y procedente de pequeños productores. “Son personas que comparten con nosotros la pasión por el producto y por la tierra, por un producto de calidad, y valores que van más allá como promover una alimentación sana, producida de manera más sostenible y respetuosa con el planeta», aseguran.

La buena casa

Bona Maison es un nombre que aúna el espíritu del proyecto que inician Lorente y Huguet. Incluye el concepto de buena casa para acoger producto de calidad, pero por otra parte incluye aspectos sentimentales. Bona es el segundo apellido de Lorente. Además no le faltan las referencias históricas vinculadas a la tierra, ya que Bonamaison es el nombre de un despoblado del término de Ablitas.