Inicio Colaboradores Carlos Muñoz Almas en pena de Inisherin, por Carlos Muñoz

Almas en pena de Inisherin, por Carlos Muñoz

La soledad corrosiva


El director Martin McDonagh se caracteriza en su filmografía por combinar el sarcasmo, el drama, a la vez que introduce cierto tono absurdo, como ya lo demostró en Escondidos en Brujas. En esta ocasión, narra la amistad rota entre dos amigos de siempre en una pequeña isla de Irlanda. El director de Siete Psicópatas, vuelve a contar con los dos actores de su primer film Escondidos en Brujas, Colin Farrell y Brendan Gleeson, junto a Kerry Condon, Barry Keoghan, Patt Short.

Nos encontramos en Inisherin, isla (imaginaria) en la costa oeste de Irlanda en 1923, cerca del final de la guerra civil irlandesa. En esta isla vive Pádraic (Colin Farrell), un pastor que cuida de sus vacas, y su hermana Siobhan (Kerry Condon), una joven que sigue soltera porque no ve ningún futuro con los hombres del pueblo. Pádraic durante años ha sido amigo de Colm (Brendan Gleeson), un hombre solitario que alegra a los habitantes en la taberna con su violín.

Un día Colm decide romper la amistad con su amigo Pádraic. Ante este hecho, este pastor decide visitarle para saber cuál ha sido el motivo de la ruptura. Colm después de amenazarle con cortarse un dedo cada vez que le visite, le confiesa que quiere dejar huella en la música, y que hablar con él le aburre. Dominic (Barrry Kheogan), un chico con discapacidad intelectual, que recibe palizas de su padre y está enamorado de la hermana de Pádraic intentará ayudarle, pero ciertos hechos cambiarán la vida de todos…

McDonagh que consiguió el Oscar por su excelente Tres anuncios en las afueras, (2017), imprime a este relato de soledades, de lucha por huir de la monotonía diaria, un tono dramático aderezado de cierto toque absurdo con personajes insustanciales (el predicador, una anciana local medio bruja) que desconciertan, y nos alejan de la empatía por los personajes. Es cierto que los diálogos en la taberna (lugar donde los personajes se sienten liberados), son mordaces, que la música y la ambientación son excelentes y permiten contextualizar a unos personajes atenazados por sus ideas, por sus rutinas. Sin embargo, las escenas de Pádraic intentando recuperar la amistad de Colm son reiterativas, y es una lástima que no profundice en temas insinuados como el suicidio o el dilema entre la cándida felicidad o el virtuosismo atormentado.

El film descansa en unas excelentes actuaciones de Colin Farrell, Brendan Gleeson, Kerry Condon y Barry Kheogan, por las cuales los cuatro están nominados al Oscar.
Un film que pivota entre lo dramático y lo absurdo, narrando como el ser humano es capaz de caer en la amargura, por capricho y deseos de creerse mejor que los demás, despreciando uno de los tesoros más valiosos: la verdadera amistad.