premio Una Vida en Bici
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Como cada septiembre desde hace más de dos décadas, Biciclistas de Corella celebra su Semana de la Movilidad con diferentes propuestas destinadas a promover el uso de la bicicleta como medio de transporte, herramienta de salud y forma de ocio.

El programa de este año arrancó el 8 de septiembre con la presentación de la campaña ‘Vitamina Bicicleta’ en el Centro de Salud de Corella/Castejón, uno de los dieciséis centros piloto en los que se ha puesto en marcha esta iniciativa estatal impulsada por ConBici, que busca promover el uso cotidiano de la bicicleta como herramienta de salud pública.

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El 11 de septiembre llegará uno de los momentos más especiales de la programación con la entrega del premio ‘Una Vida en Bici’ a Vicente Guillorme Fernández, de 92 años, como reconocimiento a toda una vida vinculada a la bicicleta.

La programación continuará el 12 de septiembre con una marcha ciclista familiar por Corella y una yincana en La Estanca. La respuesta a esta actividad está siendo notable, con 37 familias, alrededor de 150 personas, ya inscritas.

Por último, del 17 al 19 de septiembre, tres pilotos de las Yayacletas de Corella participarán en la Cumbre Internacional de En Bici Sin Edad, que se celebrará en Budapest, Hungría.

Precisamente, con motivo de este reconocimiento, tres alumnas Erasmus, Inés Saadaoui, Isabella Moya y Luna Arellano, mantuvieron una conversación con Vicente Guillorme, acompañadas por sus hijas Merche y Fabiola y su yerno Ángel. En ella, Vicente repasa una vida en la que la bicicleta ha sido siempre una compañera inseparable.

LUNA: ¿Cuándo aprendió a andar en bici?

VICENTE: Tenía diez años cuando aprendí a pedalear. Había un señor en la calle Pascual Oñate, más allá de la residencia, que alquilaba bicis por 50 céntimos la media hora y una peseta la hora completa. Muchos críos nos íbamos intercambiando las bicis cuando lográbamos ahorrar una pesetilla y así aprendí.

ISABELLA: ¿Y la bici continuó siendo siempre una parte importante de su vida?

VICENTE: Pues sí. Siendo más mozo empecé a trabajar en una granja con gallinas y otros animales que había por el molino, un poco más arriba de la guardería (Escuela Infantil Niño Jesús). El dueño tenía una bici de llantas de madera que yo utilizaba para moverme por Corella, hacer recados, etc. Cuando la granja dejó de funcionar, el dueño me preguntó: “¿Te quieres quedar la bici, que veo que te gusta?” Y yo le contesté que sí, claro.

INÉS: ¿Y también de más mayor continuó andando en bici?

VICENTE: ¡Claro que sí! Cuando me casé, que tenía 26 años, mi padre me preguntó: “¿Qué quieres de regalo de bodas, una borriquilla o una bici?” Sin dudar le contesté que prefería la bici. Y ya no paré. Trabajé toda la vida en “la goma” (UNICA) y siempre fui en bici por la cuesta de la carretera de Alfaro. Ahora acaban de hacer un carril bici para llegar a la fábrica.

LUNA: ¿También su familia se mueve en bici?

VICENTE: Por supuesto. Mis hijas Merche y Fabiola, que aquí están, y mi yerno Ángel van siempre en bici. Mi mujer, hasta cerca de los 80, también iba por Corella en bici. Y hasta mis hermanas, que se fueron las tres a París a servir. Una de ellas me regaló una Velosolex, que era una bici con motor, y yo iba tan pincho por toda Corella, porque no había otra como la mía. Llamaba la atención, la verdad.

En ese momento, Vicente nos muestra un libro de fotos de Corella y nos señala un tándem de cinco ciclistas.

VICENTE: Fijaos en esta bici para cinco personas. Estos chicos se paseaban por Corella con este tándem. Me dijeron que le querían acoplar el motor de la Velosolex, pero al final no lo hicieron.

ISABELLA: ¿Continuó pedaleando cuando dejó de trabajar o ya bajó el ritmo?

VICENTE: ¡Qué va! ¿Sabes lo que me regalaron mis hijas cuando me jubilé? ¡Pues una bici! Y con ella me voy para todos los lados. Los domingos bajo a tomar el vermú, la cando en la valla que hay enfrente del antiguo restaurante Larra y voy por el pueblo después andando. No me hace falta coger un coche para bajar al pueblo. En bici lo hago en un pispás.

INÉS: ¿Va a otros pueblos con la bici o se mueve solo por Corella?

VICENTE: Yo voy a mil sitios con la bici por Corella pero también me gusta ir a otros pueblos. Antes iba a Cintruénigo, Fitero, incluso a Grávalos. Ahora me muevo más por Corella pero siempre me ha encantado la libertad que te da la bici y la posibilidad de conocer otros pueblos y lugares.

LUNA: ¿Qué ventajas tiene para usted la bicicleta?

VICENTE: La primera es que no contamina ni el aire ni el ambiente; o sea, ni humos ni ruido. La segunda, que te ahorra dinero, porque cuesta poco comprarla, los arreglos son económicos y no necesita combustible. La tercera, que apenas ocupa espacio en la calle, tanto en movimiento como parada. La cuarta, que te pone en forma, porque al mover las piernas activa y mejora el cuerpo entero. La quinta es que llegas antes a tu destino porque te lleva de puerta a puerta y no hay que buscar aparcamiento. La sexta es que apenas genera accidentes y pacifica las calles: cuando hay bicis, los coches van más despacio y la calle es más segura. Yo le veo muchas ventajas a la bici.

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