Los vecinos y vecinas de Fitero ya están preparados para cambiar durante nueve días su ritmo habitual de vida por el blanco y rojo de las fiestas en honor a la Virgen de la Barda. Desde este sábado 12 y hasta el domingo 20 de septiembre, la localidad volverá a salir a las calles para disfrutar de un programa para todos los públicos.
El comienzo de este año tendrá un significado especial para el alcalde, Miguel Aguirre, que será el encargado de prender la mecha del cohete anunciador. No será la primera vez que lo haga —ya tuvo esa oportunidad en 2019—, pero reconoce que ahora «el cuerpo me lo pedía».
¿En qué momento se encuentra Fitero?
Seguimos trabajando intensamente por la realidad social que tenemos. Sin duda es nuestra primera ocupación y también nuestra preocupación, aunque me gusta hablar en positivo, tenemos un reto por delante.
Creo que lo estamos afrontando con sensatez y no creo que sea únicamente una opinión mía, sino también del Gobierno de Navarra. Fitero ha afrontado el reto de la realidad migratoria de una manera coherente.
Ahora bien, hay cuestiones que sigo planteando al Gobierno de Navarra. Creo que aquellos pueblos que tenemos una mayor presión migratoria deberíamos contar con alguna especificidad en materia de financiación, porque destinamos muchos recursos económicos a cohesión e integración.
¿Qué medidas concretas se están tomando?
Tenemos una mediadora intercultural en el colegio y eso ha permitido que en estos tres últimos años los alumnos los alumnos hayan pasado de presentar retrasos educativos de dos y tres cursos a desaparecer esa diferencia y dejar de estar en los últimos puestos de las pruebas diagnósticas.
Y quiero recalcar una cosa, es algo que no lo hacemos solamente por los niños migrantes, sino también por todos los niños y que el colegio pueda llevar un ritmo educativo normal para todos.
Fitero tiene mucha población migrante, pero no tenemos un problema de convivencia como tal. Si observamos lo que sucede en otros lugares, creo que como pueblo debemos estar satisfechos del trabajo que estamos desarrollando. Sigue siendo nuestra principal ocupación y nuestro principal reto.
¿Qué actuaciones destacaría de este último año?
En infraestructuras hemos reasfaltado la variante gracias a una enmienda presentada por el grupo municipal del Partido Socialista a los presupuestos, porque, una vez más, las enmiendas que planteó UPN fueron rechazadas. Ahora, ya con cargo al presupuesto municipal, vamos a mejorar la seguridad de esa vía con radares pedagógicos, reductores de velocidad y otras medidas.
Así mismo hemos tenido que afrontar algo que resulta ruinoso para muchos ayuntamientos, y concretamente para el nuestro, el derribo de varios edificios en estado de ruina que suponían un riesgo para la población.
También hemos seguido embelleciendo el espacio urbano con diferentes murales que, además de mejorar visualmente el pueblo, están generando una identidad.
Hemos renovado el convenio con la parroquia en materia turística y hemos dado un salto cualitativo en la colaboración. Ya podemos utilizar la iluminación artística del claustro y emplearlo para actividades culturales. Además, la biblioteca monástica, que estaba cerrada a cal y canto, forma ahora parte de las visitas turísticas que ofrecemos conjuntamente la parroquia y el Ayuntamiento.
Y ha sido un año especialmente intenso con todo el trabajo realizado alrededor del eclipse. Llevábamos preparándolo desde noviembre de 2025, y estamos muy satisfechos del resultado gracias a labor de los cerca de 40 voluntarios, que fue fundamental. Creo que conseguimos poner en valor Fitero, más allá del propio eclipse.
La residencia de mayores ha sido otra de las preocupaciones del trabajo del equipo de gobierno, ¿en que situación se encuentra?
Hemos dado un salto cualitativo. La residencia es ya prácticamente autosuficiente económicamente. Además de ofrecer plazas cofinanciadas, contamos con servicios cofinanciados por el Gobierno de Navarra de comedor social, centro de día y atención a la dependencia.
Pero la apuesta de este equipo de Gobierno por las personas mayores no se queda únicamente dentro de la residencia. También ofrecemos, por ejemplo, cursos de estimulación cognitiva para mayores que continúan viviendo en sus domicilios.
¿Qué queda por hacer?
Quedan muchas cosas en el tintero. Incluso algunas que estaban en nuestro programa y que probablemente no podremos afrontar porque Fitero tiene un presupuesto muy reducido y es un pueblo que vive fundamentalmente de sus propios recursos.
Queríamos renovar completamente los vestuarios de las piscinas para dejar la instalación totalmente rehabilitada tras la intervención en la piscina. Era un proyecto de casi 200.000 euros y hemos recibido una subvención raquítica de 25.000 euros que, por ahora nos impide afrontar la inversión.
Otra cuestión que para nosotros es estratégica es la adquisición de la Casa de la Abadía. Llevamos cinco años hablando de ella con el Gobierno de Navarra, nos dicen que ven bien el proyecto, pero nadie nos echa una mano.
Es un proyecto que nos permitiría trasladar allí la biblioteca pública, lo que a su vez facilitaría ampliar la residencia de mayores y crear una nueva plaza en el patio de la Casa de la Abadía, conectada directamente con el corazón de nuestro patrimonio local, que es el claustro del monasterio.
Todos son proyectos que consideramos estratégicos para Fitero y seguimos sin conseguir que avancen.
¿El turismo está funcionando como motor económico para Fitero?
Sí. Este verano estamos comprobando que ha aumentado cuantitativamente el número de visitantes. No tengo ahora mismo los datos encima de la mesa, pero creo que podemos acabar el año con uno de los mejores registros de visitantes de los últimos años.
También tenemos que poner en valor que traer cultura de cierto nivel a Fitero, como el concierto de Pancho Varona o el Festival Al Fresco provoca que venga gente atraída por esa programación y después aproveche los recursos turísticos y naturales que tenemos.
El balneario está teniendo además uno de sus grandes años y genera muchísima economía, no solo local, sino comarcal. Da trabajo a cerca de 190 personas y más del 65 % son de Fitero.
En ese contexto, ¿echa en falta una apuesta más decidida por el patrimonio de Fitero?
Sí. Y aquí quiero ser muy claro. Este va a ser el primer Ejecutivo foral que no ha puesto ni un euro para rehabilitar el primer monasterio cisterciense de la península ibérica, que está en Navarra, en Fitero.
Otros gobiernos hicieron actuaciones. Gabriel Urralburu, en colaboración con los ministerios, actuó sobre las cubiertas; Miguel Sanz impulsó trabajos en el claustro y posteriormente continuaron otras intervenciones que culminaron con el gobierno de Uxue Barkos. Pero desde que María Chivite es presidenta, el monasterio de Fitero no ha recibido un euro. Es triste, pero es así.
¿Qué reclama concretamente el Ayuntamiento al Gobierno de Navarra?
Que haga una apuesta por el patrimonio de Fitero. Y no estamos diciendo simplemente «queremos rehabilitar el monasterio» sin saber qué hacer después. Tenemos propuestas concretas encima de la mesa.
Por ejemplo, la rehabilitación de las cubiertas del antiguo dormitorio permitiría crear un centro cultural o sociocultural, garantizar la seguridad del tejado de la residencia e incluso facilitar una futura ampliación. Y no tenemos respuestas.
Sucede también con lo dicho sobre la Casa de la Abadía. Sabemos que son proyectos a medio y largo plazo, pero una apuesta decidida por ellos supondría que el Gobierno de Navarra reconociese el potencial turístico de Fitero y nos permitiría poner en valor espacios que actualmente permanecen cerrados.
Creo que la realidad social y económica de Fitero necesita esa apuesta del Gobierno de Navarra por el monasterio y por el patrimonio de Fitero en general, porque además generaría empleo.
El ayuntamiento presentó al Gobierno de España un proyecto muy ambicioso, de casi tres millones de euros, para crear en Fitero el Centro Internacional de Interpretación del Císter. Superamos la nota de corte, pero finalmente no se concedió por agotamiento presupuestario. Creo que habría sido un centro de referencia internacional para explicar y conocer qué es la Orden del Císter.
Mirando hacia los próximos años, ¿por dónde pasa el futuro de la localidad?
Ahora pasa por la redacción de la Agenda 2030, que en realidad es una manera de denominar un plan de desarrollo local. Ya hicimos uno en 2021-2022 y ahora queremos volver a identificar las fortalezas y debilidades de Fitero y establecer un plan a cuatro o cinco años.
No va a contemplar únicamente cuestiones medioambientales. Fundamentalmente queremos abordar temas de vivienda y cuestiones relacionadas con el polígono industrial. La intención es elaborar un proyecto ambicioso y marcar objetivos para que quien esté al frente del Ayuntamiento en la próxima legislatura disponga ya de una hoja de ruta.
Entrando ya en las fiestas, ¿cómo llega Fitero este año a la Virgen de la Barda?
Llegamos con unas fiestas esperadas, deseadas y trabajadas desde enero de 2026, porque prácticamente cuando terminan unas ya empiezas a preparar las siguientes.
Mantenemos un esquema tradicional que creemos que funciona, con jornadas dedicadas a diferentes colectivos.
Tenemos la sensación de que van a ser unas buenas fiestas y llegamos con mucha ilusión. Además, son las últimas fiestas de esta legislatura y creo que eso también hace que el equipo de Gobierno las viva de una forma especial.
Se ha trabajado muchísimo. María Aliaga ha trabajado muchísimo en ellas desde la concejalía y tenemos muchas ganas de que la gente disfrute, se lo pase bien y vuelvan a ser los mejores días del calendario local.
¿Qué encontrará este año el público en la programación?
Intentamos mantener aquello que funciona e ir introduciendo cambios poco a poco. En los últimos años, por ejemplo, hemos pasado de algunas orquestas a apostar más por los tributos porque vemos que atraen a mucha gente.
Lo importante es que haya alternativas. Quien quiera escuchar jotas tendrá jotas; quien quiera disfrutar de un tributo a Metallica lo tendrá; quien prefiera los actos religiosos contará con el Rosario General y la procesión; y habrá también festejos taurinos, vacas, encierros y actividades para diferentes públicos. Hay sitio para todos.
Habla de las fiestas también como unos días emocionalmente importantes.
No son días únicamente de fiesta. Son días emocionalmente potentes. Recuerdas las sillas vacías, a quienes ya no están. La Banda de Música interpreta melodías que conocieron nuestros tatarabuelos y entonces se mezcla el recuerdo, la emoción y las ganas de reencontrarte con la gente. Y aunque veas a muchas personas todos los días, durante las fiestas las ves de otra manera. Son siempre días especiales.
¿Se viven de forma distinta a las fiestas de San Raimundo?
La intensidad es diferente.Las de San Raimundo se cogen con muchísimas ganas porque rompen de alguna forma con el invierno. Son la manera de dejar de hibernar y empezar a entrar en la primavera. Son unas fiestas muy bonitas y entrañables.
Las de la Virgen de la Barda tienen otro colorido, con el blanco y rojo y un programa mucho más completo. Y también psicológicamente sirven para poner fin al verano. Después de las fiestas de la Virgen de la Barda en Fitero empezamos ya a prepararnos para la hibernación.
Si tuviera que quedarse con un solo acto, ¿cuál sería?
Para mí, el acto de los actos es la procesión del día de la patrona. No podemos olvidar que las fiestas están organizadas en honor a la Virgen de la Barda, patrona de Fitero. Es un día en el que gente con mucha fe y gente con menos fe sale a la calle porque ver a la patrona recorriendo el pueblo te remueve el corazón y los sentimientos. Es una forma de respetar nuestra historia y nuestra identidad. Y eso genera identidad y genera comunidad.
Siempre ha sido el acto que más disfruto. Antes incluso lo disfrutaba más porque iba en la procesión; ahora, como alcalde, veo la espalda de la Virgen durante todo el recorrido. Pero para mí sigue siendo el acto de los actos.
Este año le corresponde además abrir las fiestas. ¿Por qué ha querido lanzar personalmente el cohete?
Desde hace unos meses tenía esa sensación. El cuerpo me pedía lanzar el cohete y abrir las fiestas.
Son las últimas fiestas de la legislatura y ha sido también un año distinto para mí, con cuestas arriba que he tenido que afrontar con los míos. Y cuando digo los míos me refiero a mi familia, mis amigos y mis compañeros.
Aunque el cohete es para todo el pueblo de Fitero y los vecinos son los protagonistas, me gustaría que en ese cohete estuvieran las manos de mis siete compañeros de Corporación, conmigo ocho, de todos los empleados del Ayuntamiento, de mi familia y de mis amigos.
Ya lo lanzó en 2019. ¿Qué diferencia habrá con aquel momento?
En 2019 fue mi primer año y el equipo de Gobierno de entonces me propuso que lo lanzase. Lo hice sin ninguna pretensión especial. La diferencia es que entonces me invitaron a lanzarlo y ahora el cuerpo me lo pide.
Creo que será un momento muy emocionante. Das el pistoletazo de salida a nueve días intensos en los que cambia completamente el ritmo de Fitero. Por unos días las cuestiones estratégicas del Ayuntamiento se aparcan y las preocupaciones pasan a ser las del día a día de las fiestas, que todo salga bien.
¿Quién le acompañará en ese momento?
Mi familia. Y cuando digo mi familia no hablo solamente de mis padres y mi hermano. Me refiero a mis tíos, mis primos y mis seres más queridos. Creo que este año va a ser un momento muy emocionante y muy emotivo para mí.
Más allá de los grandes actos, ¿qué momento de las fiestas disfruta especialmente?
El que no buscas. Ese día en el que piensas que vas a tener una mañana tranquila y acabas encontrándote con tu hermano, con un amigo o con un vecino. Alguien que te propone ir a almorzar y terminas comiendo, merendando y cenando alrededor de la misma mesa.
El factor de improvisación es uno de los elementos bonitos de las fiestas. Ese momento que surge y termina reuniéndote alrededor de una mesa con gente a la que quieres.
¿Hay algún aroma que le evoquen las fiestas?
El olor de la iglesia de mi pueblo. Cuando la Corporación entra en la iglesia durante el Rosario General para asistir al último día de la novena está ese olor a incienso que me recuerda a los años de mi infancia. Es el olor característico de la iglesia de Fitero y en determinados momentos me lleva a recuerdos de una emoción muy positiva.
¿Qué importancia tienen las asociaciones y colectivos locales en las fiestas?
La implicación es máxima. Trabajamos con ellos desde principios de año: la Banda de Música, la asociación taurina Fitoro, la APYMA, la Escuela de Jotas, la propia parroquia…
Hay un conglomerado de asociaciones y entidades locales con las que contamos de una manera más directa o indirecta y que también nos orientan. Nos dicen qué espectáculos pueden funcionar con los niños o qué festejos sería interesante recuperar. La implicación de los colectivos de Fitero es máxima.
¿Qué espera de los vecinos durante estos nueve días?
Que disfruten a rabiar. Que sean días de convivencia, de fiesta y de encuentro. Que todos encuentren su lugar en las fiestas y que, cuando el día 20 lancemos el último cohete, podamos decir que han sido unas buenas fiestas y que no ha habido ningún incidente.
¿Y qué invitación hace a quienes quieran acercarse desde otros puntos de la Ribera?
Que vengan. Van a encontrar todo tipo de actividades y saben que Fitero es un pueblo con los brazos siempre abiertos. Somos un pueblo acogedor y aquí estamos.












