Hace unos meses Toquero anunciaba que clausuraba la exposición del 50 aniversario del sindicato LAB a través de X. En el momento se expusieron dudas razonables respecto a si la clausura afectaba a la libertad sindical y de expresión, meses más tarde, y tras el recurso de LAB, la sentencia del Tribunal Administrativo de Navarra que estima el recurso, deja en evidencia que la actuación no se ajusta a derecho, es decir que el alcalde de Tudela no tramito ninguna orden administrativa ni se apoyó en ninguna orden legal para cerrar la exposición, y que por lo tanto atentó contra la libertad de expresión y la libertad sindical.
Por desgracia, el despotismo de Toquero no es algo nuevo para las y los ciudadanos de Tudela. La cesión arbitraria de los espacios, la clausura de exposiciones o la realización manifestaciones o actividades en la calle (o la facilitación de los recursos para poder llevarlas a cabo) en la ciudad de Tudela, dependen, en gran medida, de cuanto le agrade la organización responsable de la actividad al alcalde, y del rédito político que pueda sacar de la misma, con el claro objetivo de ganar posiciones en la pugna interna que existe en su partido.
En los últimos meses nos estamos acostumbrando a ver como gobernantes de diferentes latitudes ponen sus intereses y los de sus acólitos por delante de los derechos humanos, la libertad de expresión, de reunión y la libertad sindical, y utilizan todo su poder para que se haga su voluntad. En Tudela, llevamos viviendo este caciquismo unos cuantos años, y este tipo de hechos nos recuerdan que el despotismo y la ley del más fuerte que se está imponiendo en el mundo, también existe aquí, en nuestra ciudad.
Para nosotras y nosotros el camino es claro, al fascismo y al despotismo se le tiene que hacer frente desde nuestros pueblos y ciudades, y en este caminos nos encontrareis siempre. Porque un mundo mejor, en el que se respeten los derechos de todas y todos, es posible, y nosotras estamos convencidas de que ese mundo se construye entre todas, y de que tiene que haber sitio para todos.
Edurne León Sánchez











