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El Hospital Reina Sofía ha celebrado su 40º aniversario con un acto institucional que ha reunido a autoridades, profesionales sanitarios y representantes de la sociedad Ribera para conmemorar cuatro décadas de historia al servicio de la ciudadanía. El acto ha servido para remar el valor del centro que es la referencia de la sanidad pública en la Ribera y que desde su inauguración en 1986, con 140 camas y 320 profesionales, a la actualidad, con más de 1.100 trabajadores, ha ido ampliando y adaptándose a las necesidades de los nuevos tiempos con una amplia cartera de servicios que tendrá su continuidad con la próxima ampliación y renovación del servicio de urgencias.

El acto ha contado con la presencia de la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, el consejero de Salud, Fernando Domínguez, la directora gerente del Área de Salud de Tudela, Ana Campillo, y los alcaldes de todas las localidades de la Ribera.

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Un hospital con toda una vida por delante

Durante su intervención, la directora gerente del Área de Salud de Tudela, Ana Campillo, ha definido al centro como “un hospital con carácter, experiencia y cicatrices, pero con toda una vida por delante”, en una metáfora que ha servido para repasar cuatro décadas de historia sanitaria en la Ribera.

Campillo ha recordado que el hospital nació con un objetivo claro: acercar la atención sanitaria a la Ribera y contribuir al equilibrio territorial en Navarra. “Ese objetivo se ha cumplido con creces”, ha afirmado, recordando que hasta su inauguración en 1986 los recursos médicos en la zona eran limitados y obligaban a numerosos desplazamientos a Pamplona, en una época con peores comunicaciones y mayores tiempos de traslado.

Desde entonces, el centro ha atendido a miles de personas y ha visto nacer a más de 32.000 riberos y riberas. “Aquí se han tratado enfermedades, se han acompañado procesos difíciles y despedidas, y se han celebrado recuperaciones. Ha sido refugio en momentos complicados y casa para quienes trabajan y para quienes llegan con incertidumbre”, ha reconocido.

La gerente ha reconocido de manera especial a la ciudadanía que en su día se organizó para reclamar un hospital para la comarca, así como a las administraciones que impulsaron su construcción. “La existencia del Reina Sofía ha marcado un antes y un después en esta región”, ha asegurado calificando estos 40 años como “una historia de éxito compartido”.

Innovación

Campillo ha aprovechado el momento para remarcar el carácter innovador del hospital de Tudela pese a su tamaño. Ha recordado que ya poco después de su apertura se implantó la historia clínica informatizada bajo el liderazgo de Fernando Escolar, en un momento en que la mayoría de los hospitales del país seguían trabajando exclusivamente en papel. También fue pionero en la hospitalización a domicilio, implantada en 2006.

Ha recordado que, pese a su carácter comarcal, incorporó técnicas de cirugía laparoscópica y equipamientos como el TAC y la resonancia magnética, cuando estas tecnologías estaban reservadas a grandes centros urbanos, y más recientemente se han puesto en marcha la nueva unidad de hemodiálisis, la automatización del laboratorio y una nueva farmacia hospitalaria.

Otro hito que ha destacado Campillo es la la incorporación temprana de trabajadores sociales a las plantillas hospitalarias, ampliando la mirada más allá del diagnóstico clínico hacia la humanización de la asistencia y la atención integral tras el alta.

Un hospital conectado con su entorno

Más allá de la atención profesional, Campillo ha puesto énfasis en el vínculo existente entre el centro hospitalario y toda la comarca. “Este hospital se siente. Es de todas las riberas y riberos”, ha afirmado. La ciudadanía no solo impulsó su creación, sino que ha respaldado y empujado la incorporación de nuevos servicios, como el hospital de día oncohematológico en 2002 o la unidad de alergología en 2007, sin olvidar las movilizaciones ciudadanas en defensa de la sanidad pública y el apoyo a los profesionales durante la pandemia.

Finalmente, Campillo ha aludido a la estrecha relación con los 22 municipios de la Ribera, sus centros educativos, las residencias y las asociaciones de pacientes. “Celebremos el éxito compartido que supone contar con este hospital en la Ribera y, conscientes de los buenos cimientos, encaremos el futuro con tanta responsabilidad como optimismo”, ha concluido tras agradecer la labor diaria de los profesionales y el respaldo constante que sienten de la ciudadanía.

La voz de quienes han hecho crecer al hospital

Más allá del relato institucional, han sido los propios profesionales —de ayer y de hoy— quienes han puesto voz a la transformación del Hospital Reina Sofía.

Los testimonios de varios profesionales han coincidido en señalar la intensidad de los primeros años. El Dr. Ángel Sampériz ha recordado el reto que supuso arrancar un hospital desde cero, organizar servicios, y que poner en marcha urgencias, partos o cirugía básica ha supuesto un desafío profesional y personal. Recordaron las plantillas reducidas —en torno a 300 personas frente a las cerca de 1.200 actuales— y los medios técnicos limitados: no había TAC y la radiología era convencional. Cada nueva unidad que se abría implicaba dotarla de material y recursos humanos prácticamente desde la nada.

La Dra. Teresa Rubio recordó como fue primera mujer internista del centro, en una época en la que la presencia femenina en determinados servicios era excepcional, algo a lo que se ha dado por completo la vuelto. El Dr. Alfonso Álvarez recordó la primera vesícula por laparoscopia realizada en 1993, pionera en Navarra, o el desarrollo de la cirugía mayor ambulatoria, que permitió a los pacientes regresar a casa el mismo día de la intervención.

La evolución tecnológica ha sido otro de los puntos destacados por los profesionales. La incorporación progresiva de resonancia magnética, escáneres de alta capacidad, digitalización radiológica, nuevas salas de endoscopia o el reciente impulso a la hemodiálisis han transformado por completo la práctica clínica. “El hospital de hoy no tiene nada que ver con el de hace 40 años”, resumía la que fue su directora y actual jefa de servicios administrativos, Ana Beamonte.

La Pandemia

Los momentos duros también han estado presentes. Los profesionales de urgencias, Cristina Pinilla y David Cambra, han recordado la pandemia de COVID-19 como una etapa de enorme tensión y aprendizaje acelerado: reorganización de circuitos, multiplicación de pruebas diagnósticas —de apenas unas pocas PCR diarias a cientos—, como ha recordado desde el laboratorio Delía Quílez, y una presión asistencial inédita..

María Chivite

El acto institucional del 40º aniversario del Hospital Reina Sofía se ha cerrado con la intervención de la presidenta del Gobierno Foral, María Chivite, que no ha dudado en defender y reivindicar la sanidad pública y el acerito de la inversión social que supuso, hace cuatro décadas, la puesta en marcha del centro sanitario.

Chivite ha resaltado el papel de los hospitales como escenarios de los momentos más decisivos de la vida. “En los hospitales nacemos, recibimos a nuestros hijos e hijas, superamos enfermedades y, en muchos casos, vivimos también nuestros últimos momentos”, ha mencionado para remarcar el papel que juegan estos centros públicos donde se supera lo meramente asistencial.

Antes de abordar el futuro del centro, la presidenta ha tenido palabras de homenaje para “las miles de vidas que se han encendido y también a las que se han apagado entre estos muros”, así como a los profesionales que, desde su inauguración, han sostenido el funcionamiento diario del hospital. Ha recordado al personal facultativo, de enfermería, auxiliares, celadores, equipos directivos, personal administrativo, de limpieza y de apoyo. “Gracias por vuestra profesionalidad y, sobre todo, por el calor humano”, ha dicho en nombre “de la Ribera y del conjunto de Navarra”.

Un hospital “muy buscado” por la sociedad civil

La presidenta también ha reconocido el impulso de la movilización vecinal de los años 70 que, ante la insuficiencia de recursos sanitarios en la zona, reclamaba un hospital. Ha descrito al «Reina Sofía» como “un hijo muy buscado por la propia sociedad civil de la Ribera”, ha recordado el papel de la Comisión Gestora Popular Pro-Hospital Comarcal y el posterior respaldo institucional que permitieron su construcción e inauguración en 1986.

Si el hospital nació con 140 camas y una plantilla de 320 profesionales —35 de ellos médicos—, hoy cuenta con 1.125 trabajadores, entre más de 200 facultativos, 380 profesionales de enfermería, 200 auxiliares y más de 300 empleados en otras categorías. Un proyecto que “se ha hecho fuerte y un valor indudable para el conjunto del sistema público”, ha remarcado Chivite.

Nuevas inversiones

Chivite ha recordado que en los últimos seis meses se han incorporado 19 médicos especialistas en áreas como rehabilitación, neumología, psiquiatría, radiología, urgencias, traumatología, cirugía general o reumatología, además de otros perfiles profesionales.

Ha aprovechado, además, para anunciar que el Gobierno de Navarra ya ha culminado el plan funcional que definirá el diseño de las nuevas urgencias del hospital, y que ya se han iniciado conversaciones técnicas con el Ayuntamiento de Tudela previas a la licitación del proyecto. Se trata, ha dicho, de cumplir “una reivindicación histórica” y dotar al centro de unas urgencias “más cómodas y modernas”, a la altura de los estándares de la sanidad navarra.

Defensa del modelo público

Chivite ha concluido con una contundente defensa de la sanidad pública donde, ha reivindicado el papel de los hospitales comarcales. “Frente a quienes los consideran meras sucursales susceptibles de privatización, centros como el Reina Sofía representan la verdadera razón de ser de la sanidad pública y constituyen un nivel imprescindible para garantizar un servicio universal, accesible, eficiente, justo y, sobre todo, humano”, ha dicho.

El primer llanto que abrió una nueva historia

El acto institucional ha tenido un momento especialmente emotivo. Entre cifras, avances tecnológicos y anuncios de futuro, el salón de actos del Hospital de Tudela ha roto el protocolo durante unos minutos para recordar el primer nacimiento atendido en el centro, el llanto de una niña que no solo anunció una vida, sino también el inicio de una nueva etapa para la sanidad en la Ribera y en Navarra.

La protagonista de aquel nacimiento hace 40 años fue Claudia López, que este viernes ha vuelto a cruzar las puertas del hospital para reencontrarse con quien asistió su parto hace cuatro décadas, el ginecólogo Enrique Martín.

Claudia ha reconocido que este hecho “es una anécdota bonita que siempre recordamos con cariño”, ha comentado. Por su parte, Enrique Martín ha recordado aquella mañana en la que mientras caminaba por Fernández Portolés, hoy avenida del Barrio, recibió el aviso. “Fue una sorpresa, aunque no inesperada porque sabíamos que tenía que llegar”, ha explicado reconociendo esa mezcla de sentimientos entre la responsabilidad y la ilusión con la que organizó los medios disponibles en la época para atender a la madre y a la recién nacida en un hospital que daba sus primeros pasos.

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