Sokatira migratoria
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A veces se toman decisiones que cambian una vida para siempre, como dejar atrás la familia, los amigos, las raíces y el lugar al que se pertenece. Pero ¿qué sucede cuando esa decisión deja de ser libre? ¿Qué ocurre cuando la pobreza, la violencia o la falta de oportunidades convierten la partida en la única salida posible? Esa realidad, marcada por fuerzas que empujan y atraen a millones de personas a través de las fronteras, late en el interior de Sokatira migratoria, una vistosa instalación artística inaugurada hoy en UNED Tudela.

El atrio del Palacio del Marqués de San Adrián acogerá hasta el 9 de noviembre un mural de cinco metros de longitud y metro y medio de altura que representa las tensiones resentes en los procesos de migración forzada. La iniciativa, impulsada por la Fundación Paz y Solidaridad de Navarra y financiada por el Gobierno de Navarra, ha sido introducida por Eunate Redín, técnica de la ONG, y Ana Carmen Iturre, secretaria técnica de UNED Tudela.

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La propuesta parte de una pregunta que resume su principal reivindicación. “¿Qué condiciones deberían existir para que migrar sea un derecho y no una obligación?”, ha planteado Redín durante la inauguración. La representante de la ONG ha explicado que el proyecto pretende visibilizar las causas estructurales que llevan a numerosas personas a abandonar sus países de origen, especialmente aquellas relacionadas con la desigualdad, la falta de oportunidades y las dificultades para desarrollar un proyecto de vida digno.

“Queremos poner el foco en aquellas situaciones en las que las personas no tienen una alternativa mejor y se ven obligadas a migrar. Migrar debe ser una opción y no una obligación”, ha defendido la técnica de la Fundación Paz y Solidaridad de Navarra. De hecho, el propio nombre del proyecto remite a la sokatira, el tradicional juego de tirar de la cuerda en el que dos equipos ejercen fuerzas opuestas. Esa imagen sirve para explicar las dinámicas de empuje y atracción que intervienen en los movimientos migratorios.

Por un lado, la pobreza, los conflictos armados, la violencia, la precariedad laboral o las consecuencias del cambio climático empujan a numerosas personas a marcharse. Por otro, la posibilidad de acceder a un empleo, continuar los estudios o disfrutar de mejores condiciones de vida ejerce una fuerza de atracción hacia otros territorios.

El mural, elaborado por la empresa Deltadec, especializada en pintura mural y arte urbano de gran formato, transforma estas tensiones en una composición visual de inspiración urbana, con referencias estéticas al anime y elementos de fantasía y surrealismo. La obra forma parte de una campaña de sensibilización que recorrerá diferentes localidades navarras entre octubre y diciembre, como Pamplona, Tudela, Alsasua, Estella, Mendavia, Tafalla y Burlada.

Para la juventud navarra

Según ha explicado Redín, la iniciativa busca llegar especialmente a la juventud navarra, al encontrarse en una etapa decisiva para su formación, su incorporación al mercado laboral y la construcción de sus expectativas personales. Para ello, la Fundación Paz y Solidaridad de Navarra combina el mural itinerante con otras iniciativas de activismo artístico y comunicación. Entre ellas figuran una intervención callejera ya realizada en la capital navarra, una campaña prevista en el transporte público de su comarca y diferentes acciones en redes sociales.

La intención es trasladar este debate a espacios cotidianos y estimular la participación de las nuevas generaciones en la reflexión sobre las desigualdades internacionales.

Durante la inauguración, Iturre ha destacado el potencial de las expresiones artísticas para acercar al público realidades complejas que habitualmente se conocen a través de estadísticas o informaciones sobre conflictos internacionales. “Detrás de cada desplazamiento hay personas, historias y proyectos de vida”, ha recordado la secretaria técnica de UNED Tudela, que también ha subrayado la importancia de comprender las circunstancias que condicionan las decisiones de quienes se ven obligados a abandonar sus hogares.

Iturre ha incidido especialmente en las consecuencias que estas situaciones pueden tener sobre la población joven, cuyos estudios, aspiraciones profesionales y expectativas de futuro pueden quedar interrumpidos por circunstancias ajenas a su voluntad. Asimismo, ha defendido la necesidad de promover una mirada crítica y comprometida ante este fenómeno: “Comprender las causas de la migración forzada es un primer paso para combatir los prejuicios, promover la empatía y reconocer la dignidad y los derechos de quienes deben abandonar sus hogares”.

La secretaria técnica ha agradecido también el trabajo desarrollado por la Fundación Paz y Solidaridad de Navarra, con la que UNED Tudela colabora por segunda vez este año. Entre marzo y abril, ambas entidades impulsaron una exposición dedicada a denunciar dos sistemas de explotación laboral y esclavitud moderna (el Sumangali en la India y el Kafala en distintos países de Oriente Próximo). En aquella ocasión, una instalación que recreaba una celda de apenas 2,25 metros cuadrados permitió acercar al público las condiciones de
privación de libertad que sufren numerosas personas trabajadoras.

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