Imagen de archivo

Este sábado, 3 de diciembre, el colegio San Francisco Javier de Tudela celebraba su 125 años de existencia en la actual ubicación actual, en la calle San Francisco Javier, 1. Una eucaristía de acción de gracias en la iglesia del colegio, oficiada por el director del centro, Carlos Moraza, acompañado de otros jesuitas y sacerdotes, y en la que han participado cientos de personas, ha sido el acto central de la joranada. Seguidamente, y como es tradición en este día, los asistentes han podido compartir un aperitivo ofrecido por la comunidad de jesuitas. Ya por la tarde, la Orquesta Loyola Magis de Pamplona ha ofrecido un concierto en la misma Iglesia seguido de un vino navarro servido en los claustros del centro.

Durante la eucaristía, la comunidad de Jesuitas ha querido ofrecer al santo que da nombre al colegio, patrón de Navarra y patrón de Tudela, la historia de de esta comunidad religiosa en la ciudad. El primer colegio de los Jesuitas en Tudela, como se ha recordado durante la misa, se fundó en 1600, en el antiguo colegio de San Andrés, más o menos en lo que hoy es la Escuela Oficial de Idiomas, al lado de la Plaza de la Judería. Luego pasaría al actual Castel Ruiz. Tras la supresión de la Compañía de Jesús a finales del siglo XVIII y la consiguiente marcha de los jesuitas de Tudela, el colegio vuelve a la ciudad en 1891, a su actual ubicación, con un total de 54 alumnos entre internos y externos. Entre 1900 y 1905 se colocan las dos figuras más emblemáticas del colegio: la estatua de San Francisco Javier presidiendo el edificio, y la de la Inmaculada en la Iglesia.

También ha habido un recuerdo muy especial para otras obras de los jesuitas en Tudela, como son la Parroquia de Lourdes, el centro Padre Lasa, o la Fundación Civil San Francisco Javier. Igualmente, se ha recordado la tarea de tantas personas para apoyar la integración de los inmigrantes: «Ójala», ha manifestado el jesuita Chema Vicente, «podamos seguir acompañando, sirviendo y defendiendo a muchas personas, en especial a las personas inmigrantes».

Durante la ceremonia, la profesora recientemente jubilada, María José Azpilicueta, ha impuesto el pañuelo rojo a San Francisco Javier para rendirle homenaje en su día.