Inicio Opinión Las caretas van cayendo, por Edurne León

Las caretas van cayendo, por Edurne León


Llevamos más de un mes, va para mes y medio, confinadas, preocupadas por la sociedad, por las miles de vidas que esta pandemia se está llevando, por las personas que queremos y que no podemos ver, por las personas que después de toda una vida a nuestro lado se están yendo sin poder decirles adiós. Conforme las cifras van bajando, empieza a preocuparnos cada vez más el cómo serán nuestras vidas una vez que esta crisis socio-sanitaria se convierta en una crisis económica, mucho peor que cualquier crisis que hayamos vivido. En medio de esta situación, hemos sabido que el Ayuntamiento de Tudela ha decidido incluir en la Estrategia de Modelo y Ocupación del Territorio, es decir, en el plan estrategico de cómo quieren que sea Tudela de aquí a 10 años, la construcción de un campo de golf.

Desde EH Bildu queremos mostrar nuestra repulsa a esta decisión. Creemos que es deleznable que el Ayuntamiento de Tudela dilapide dinero público en algo que ni la ciudadanía esta pidiendo, ni la ciudadanía necesita. Si bien es cierto que en el momento en el que se tomó la decisión la crisis socio-sanitaria no era previsible, lo que en esta situación es una aberración, en aquel momento era un sinsentido y una decisión elitista que no responde a las necesidades de las y los tudelanos. El mismo Ayuntamiento que pide dinero al Gobierno de Navarra para arreglar el estadio Ciudad de Tudela, para cultura o pide la Capitalidad (porque sin ella no es capaz de asumir ninguno de esos gastos) sí tiene dinero, es decir, sí quiere gastar nuestro dinero, en hacer un campo de golf que van a utilizar los poquísimos socios de Golf de la Ribera Asociados, utilizando para ello zonas de cultivo de regadío importantes para esta ciudad.

Señor Toquero, el dinero público siempre, y mucho más en estas circunstancias, hay que utilizarlo para mejorar la vida de la ciudadanía, no para que unos pocos tengan un lugar en el que jugar al golf. La crisis económica sin precedentes que vamos a vivir exige a las instituciones responsabilidad y empatía. En un momento en el que somos más conscientes que nunca de la importancia de las decisiones a medio y largo plazo, cuando uno de cada cuatro navarros ha sufrido un ERTE y la mitad de la población está preocupada porque probablemente perderá su empleo cuando acabe la cuarentena, es más necesario que nunca invertir el dinero público en servicios y ayudas que beneficien a la amplia mayoría de las ciudadanas y ciudadanos, no en los caprichos de unos pocos. La prioridad ahora, y siempre, tiene que ser reforzar las ayudas sociales, la sanidad, la renta básica, complementar sueldos, crear empleo… es decir, ayudar a las personas más vulnerables de nuestra sociedad.

Creo que lo único positivo que podemos sacar del desastre social, sanitario y emocional que estamos viviendo, además de lo importante que es tener unos servicios públicos fuertes y lo esencial de que las personas que trabajan en ellos tengan unas condiciones dignas, es que a los responsables políticos de Tudela se les están cayendo las caretas. Mientras la ciudadanía esta preocupada por lo que está sucediendo, mientras la población se vuelca con las y los sanitarios, mientras se crean redes de apoyo, mientras la ciudadanía acata el confinamiento, mientras nos da miedo lo que pueda suceder cuando todo esto acabe… El alcalde de Tudela se salta el confinamiento, y, en vez de reforzar la inversión en servicios sociales -recordamos que los niveles de pobreza en la Ribera son muy superiores a los del resto de Navarra-, lo que hace es plantear financiar con dinero público, el
de nuestros impuestos, el que todas y todos pagamos, la construcción de un campo de golf para la elite de esta ciudad. Las caretas están cayendo, y estamos empezando a vislumbrar cuales son las prioridades de este Ayuntamiento, los intereses de quién defiende y para qué utiliza el dinero de todas. Mientras el pueblo pasa miedo el alcalde juega al golf.

Edurne León