Dice el Muy Ilustre, y será verdad cuando lo dice, que Cabanillas es
una de las puertas para entrar al Parque Natural y Reserva de la Biosfera Bardenas Reales.
Dice también que hoy Bardenas cuenta con una flora y fauna característica de la estepa, espacio habitualmente poco apreciado y conocido, que sin embargo, desde hace unos años, ha hecho valer su lugar en la ecología y los hábitats.
Recientemente, con ocasión de la aprobación del nuevo Plan General Municipal de urbanismo, el Muy Ilustre ha tomado una decisión valiente, decisión que será buena para el pueblo cuando la ha tomado el Muy Ilustre. Aunque ustedes no lo crean, de vez en cuando salen ideas aprovechables de esa Santa Casa.
De una forma absolutamente coherente, nuestro nuevo instrumento de ordenación urbanística ha delimitado en el Monte un área, que viene a coincidir, más o menos, con la mitad norte del territorio cabanillero, en la que estará prohibida la instalación de parques eólicos y solares. Todo ello para proteger el paisaje estepario y las especies en peligro de extinción que lo pueblan.
La decisión ha sido bendecida recientemente por el propio Gobierno de Navarra con ocasión de la Evaluación ambiental de nuestra nuevo Plan.
Y responde, asimismo, a las aspiraciones vecinales tantas veces expresadas por los cabanilleros, que no entendían como esa puerta de la que habla el Ayuntamiento no tenía el mismo nivel de protección ni el mismo régimen que el resto del territorio bardenero, siendo como es, también territorio en el que viven, comen y crían las mismas especies valiosísimas que viven, comen y crían en las Bardenas Reales de Navarra.
Debemos estar orgullosos, pues, de la decisión tomada y felicitar, ahora sí, a nuestro Ayuntamiento.
Los que se fueron nos dejaron un Monte ordenado y sostenible, manejado con sabiduría y respeto durante siglos.
¿Qué vamos a dejar nosotros a los que vengan?
¿Sólo chatarra solar y eólica?














