Navarra presenta hoy un escenario social de claroscuros: mejora la integración plena, pero la precariedad y la desigualdad crecen de forma sostenida. Así lo señala el IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en Navarra, elaborado por la Fundación FOESSA y presentado este jueves por Cáritas Pamplona. El estudio muestra que 88.845 personas —el 13,2% de la población— viven en exclusión social, una cifra inferior a la media estatal (19,3%), pero que revela una brecha estructural que no deja de alimentarse.
Aunque el porcentaje de exclusión moderada disminuye, la exclusión severa permanece estancada en el 6%, afectando a 41.731 personas. Paralelamente, aumenta con fuerza la integración precaria, que ya alcanza al 36,2% de la población navarra, 40.000 personas más que en 2018. Según Cáritas, “hemos avanzado en inclusión, pero no en estabilidad”.
La desigualdad, disparada
El informe subraya que la desigualdad es hoy el principal motor de la pobreza. El índice de GINI ha pasado del 24,7 en 2018 al 30,7 en 2024, acercándose al promedio estatal. “La Comunidad Foral pierde una de sus fortalezas tradicionales: la distancia respecto a la desigualdad del conjunto de España”, señala FOESSA.
La situación supone un retroceso respecto a 2014, cuando los niveles eran sensiblemente mejores. Para ilustrar la magnitud del problema, Cáritas ofrece una imagen: si las 88.845 personas en exclusión se cogieran de la mano, formarían una cadena humana de 55 kilómetros, equivalente a unir Pamplona con el Castillo de Javier.
Más pobreza y más dificultad para llegar a fin de mes
Pese a los buenos datos económicos y de empleo, la pobreza no se reduce. El riesgo de pobreza se ha duplicado desde 2018 y alcanza al 14,2% de la población, mientras que la pobreza severa se ha triplicado, situándose en el 7,9%. Cáritas alerta de una “fragilidad cotidiana” creciente:
El 26% no puede afrontar un gasto imprevisto.
El 15% no logra mantener su vivienda a temperatura adecuada.
El 11% acumula retrasos en pagos relacionados con la vivienda.
Además, el Ingreso Mínimo Vital solo llega al 43% de quienes podrían beneficiarse de él. “La brecha no es solo administrativa, también informativa”, lamenta Cáritas.
La vivienda, epicentro de la desigualdad
El estudio identifica la vivienda como el principal factor de exclusión. Los precios han subido un 36% desde 2018, mientras la renta familiar lo ha hecho un 29,7%. El alquiler es especialmente crítico: entre 2019 y 2024 ha pasado del 12% al 27% del presupuesto familiar, con una cuota media cercana a los 1.000 euros.
Esta presión golpea con especial dureza a los hogares más vulnerables: el 78% de quienes viven en pobreza severa están en alquiler, y más de 80.000 personas en Navarra habitan viviendas inadecuadas o inseguras.
El empleo ya no garantiza la inclusión
Navarra registra buenas cifras de ocupación y baja temporalidad, pero la precariedad persiste. El 9% de la población trabaja en condiciones precarias, y uno de cada tres hogares tiene algún miembro con un empleo que no asegura ingresos suficientes. “El trabajo existe, pero no siempre protege”, resumen desde FOESSA.
Salud y relaciones sociales: nuevos filtros de exclusión
El informe también advierte del deterioro del acceso a la salud:
El 15,6% tiene dificultades para recibir atención sanitaria adecuada.
Los problemas para costear tratamientos dentales, gafas o audífonos se han disparado.
El acceso a terapia psicológica afecta al 7% de la población, tres veces más que en 2018.
En el ámbito relacional, aunque baja la exclusión, uno de cada cuatro hogares que viven en exclusión carece de red de apoyo, y el 25% declara haber sufrido discriminación.
Infancia y juventud, los más expuestos
El informe describe un patrón persistente: la pobreza se hereda. Uno de cada cuatro hogares con menores está en exclusión, y la pobreza infantil alcanza al 21%. La vivienda inaccesible impide emanciparse a más de la mitad de los jóvenes, y la precariedad laboral les afecta con especial intensidad. La salud mental también preocupa: el 15% ha visto empeorar su estado anímico.
“El futuro de Navarra se juega hoy en la infancia y la juventud”, concluye Cáritas, que reclama políticas estables y coordinadas desde la gestación hasta la vida adulta.
Cáritas: “No fallan las personas, falla el sistema”
La organización insiste en que la mayoría de hogares en exclusión severa activa estrategias para salir de ella —trabajando, formándose o participando en planes de inclusión— pero chocan con obstáculos estructurales, burocráticos y falta de recursos personalizados.
Campaña de Navidad: un llamamiento a la solidaridad
Con este diagnóstico, Cáritas lanza su campaña de Navidad con un mensaje claro: “Nadie puede vivir bien si los demás quedan atrás”. La entidad anima a reforzar la solidaridad y recuerda que la calidad de una sociedad “se mide por su capacidad para proteger a los más vulnerables”.













